miércoles, 1 de mayo de 2013

Sonidos y silencios...



Hoy día uno de mayo hace un mes que te encontramos. Y hoy quería ir a El Garraf para hacerte mi pequeña ceremonia que tanto deseo y necesito hacerte, allá a los pies del barranco... Pero ayer día 30 de abril, un mes después de que te fueras el 30 de marzo, tuve un pequeño accidente con el coche, ¿casual? Sé que no fue culpa de nadie, solo un simple accidente donde coincidieron varios factores; una furgoneta decargando en medio del carril, tapando la visibilidad, otro coche parado delante de la furgoneta, y un mal giro que hice sin ver a ese coche parado... Pensé en ti, como sigo pensando día y noche, pensé en los factores coincidentes en tu accidente, el viento, las piedras calizas resbaladizas, y esa extraña energía telúrica del lugar...
Pero a pesar del golpe ligero con mi viejo coche no me siento en condiciones de ir a El Garraf para hacerte mi pequeña ceremonia, tu pequeña ceremonia. Nuestra pequeña ceremonia.

Por eso te la haré en parte desde aquí, enviándote esta preciosa canción que tanto nos gustaba a los dos, y que volvimos a escuchar pocos días antes... A los dos nos gustaba mucho la película, El Imperio del Sol, nos gustaban los aviones, como a Le Petit Prince de Antoine de Saint Exupéry, y nos gustaban las aves... la sensación de volar... el sonido del aire... el silencio. Hace unos días un amigo me decía: Lo superarás, pero, aunque lo superes, siempre oirás en el fondo ese ruido del Universo... Lo sé, le dije, y este sonido no me deja descansar, no me deja desconectar... Por eso necesito tanto el silencio... Recordando también esa vieja canción de Simon and Garfunkel, The Sound of silence, que tanto te gustaba, y también escuchamos juntos...

Ya tengo para ti mi pequeña ceremonia preparada, sé que te gustará, aunque quizá tengamos que esperar unos días más. Pero también sé que hoy, en este primer día de mayo, limpio y azul, te llegará este sonido, te llegará esta letra, te llegará mi voz a través de esta canción... que tanto te gustaba escucharme entonar...

Duerme, cariño mío, no hay nada que temer aquí
mientras descansas sobre mi pecho.
Los ángeles te sonríen,
no tengas miedo,
ángeles sagrados te protegen mientras duermes.

Y así seguiremos juntos en nuestros sonidos y en nuestros silencios.

(Eva Huarte)

12 comentarios:

  1. Precioso, Eva.
    Muchos abrazos.
    Desearía poder enviarte más cosas, calor, cariño, consuelo al fin, pero una pena así es dificil de consolar, o yo no sé cómo.
    Así que un abrazo enorme que te llegue y te ayude.

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    1. Me llega y me ayuda, María, no lo dudes. Y agradezco.
      Un abrazo*

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  2. El sonido del silencio...precioso Eva. Nos quedan tantas cosas de las personas que amamos, que una parte de ellos, siempre permanece. Siempre estará contigo. Un beso.

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    1. Creo que nos queda todo...
      Gracias, Carmen. Un beso.

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  3. Haber compartido lo esencial de la vida es un legado que siempre estará contigo. Con vosotros. Las fechas, solo son anecdóticas. Lo importante es lo que uno quiere hacer, no el cuándo.
    Tus palabras y tus pensamientos… no solo te ayudan a ti.
    Un fortísimo abrazo

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    1. Me alegra lo que dices, Jan, y ojalá mis palabras y pensamientos no solo me ayuden a mí... Gracias.
      Un fortísimo abrazo.

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  4. Te sigo, te leo, me encoge el corazón la sensación de ausencia, no me salen palabras que puedan ayudarte, solo el tiempo querida Eva, solo el tiempo.

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    1. "El tiempo, gran escultor", como escribió Marguerite Yourcenar. Gracias espe*

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  5. El ruido del universo... me gusta eso.
    Besos, Evita

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    1. Sí, me quedó esa bonita frase que me dijo un amigo... Aunque no sé cómo será la experiencia de escuchar ese sonido toda la vida... Parece inevitable, quizá es el sonido de la misma vida...
      Beso, Susanita*

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  6. La verdad es que estaba revisando mi correo y he visto algo que me ha llevado aquí. Hay algo triste desde que le das al ratón y entras en tu blog. Me gustaría ayudarte, pero me pasa muchas veces, que no sé como. Convivo, por mi trabajo, mucho con el dolor, la enfermedad y la muerte. A pesar de ser una compañera habitual, sigo sin entenderla. Tampoco entiendo el sufrimiento. ¿Para qué?. Muchas veces tratamos de entender la situación, o huir. Yo lo que hago es convivir con él, tenerlo al lado intentando que no me arrastre. Casi llevo mejor mis situaciones y sufrimientos que el de los demás. Un abrazo y ánimo

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    1. Gracias por tus palabras y ánimos, Angel.
      A pesar de los días y semanas que pasan el dolor sigue ahí, en el fondo del corazón, en ese "ruido del universo", y creo que no hay nada que entender, simplemente está ahí, y el sufrimiento es aceptar lo que tu corazón y tu alma no puede, porque parece una mentira... Pero esto nos distingue también de ser humanos y no máquinas. Quizá por eso la "renuncia" actual de los sentimientos, cada vez más, por evitar sufrimientos... No lo sé bien aún, creo que es una defensa. Sigo en el proceso de intentar aceptar y asimilar. Lo que no puedo hacer es renunciar, negar, tapar, disimular. Es la única manera de superar. Creo.

      Gracias.

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