sábado, 27 de abril de 2013

Agradecimientos


Dicen los indios cri de Canadá: "Antes de juzgar a una persona debes caminar tres Lunas con sus mocasines"... Ahora no recuerdo bien si dicen dos o tres Lunas...

Hoy sábado 27 de abril se cumple una Luna llena, cuatro sábados, cuatro semanas que Paco Elvira decidió  de nuevo ir a las costas de El Garraf, para no volver más... Y, para mí, su espíritu sigue ahí, mi cabeza sigue ahí, mi mirada y gran parte de mi corazón quedaron a los pies de ese barranco también. Hice fotos al momento de llegar el lunes por la mañana, el lunes fatídico que lo encontramos, sé que él hubiera hecho fotos también. Pero no las publicaré, como sé también que él tampoco las publicaría. Hay un territorio finísimo de respeto y duelo, hay un territorio inviolable y sagrado. Lo mismo que ocurre con los sentimientos personales... Ese terreno tan frágil, tan sagrado, que no puede rozar nada ni nadie. Ni el aire.


Si algo nos sujeta en este duelo son las personas que saben del amor y de la verdadera amistad, que saben amar y respetar esa sensibilidad, ese terreno inviolable y sagrado. Personas que intentan, como yo, mostrar sus sentimientos, con palabras torpes o acertadas, ya que ninguna palabra parece acertada, ninguna palabra parece estar a la altura de esos sentimientos, sagrados y destrozados... y agradecidos también.

A estas personas, que se han acercado intentando mostrar su sensibilidad y respeto, a tantas personas que han mostrado y muestran sus más bellos sentimientos, sujetándome en el duelo, quiero agradecer, con estas torpes palabras también, lo mucho que me han ayudado y me están ayudando, lo mucho que agradezco. Personas que nunca olvidaré, con nombre y apellido, con rostro, personas que me han arropado en los peores momentos, unas conocidas, otras prácticamente desconocidas, y otras, verdaderas amigas, verdaderas amistades, que me están sujetando día a día, aunque sea solo con un saludo, para que sepa que están ahí, pensando en mí, en él, abrazándome, aunque sea en la distancia... Personas que me están sujetando para que mi corazón no quede totalmente en ese barranco, ese barranco que tampoco nunca olvidaré. Mi corazón está ahí y él está en mí, como dos piedras de ese duro y sensible barranco, callado y solitario, testigo mudo de cuanto sucedió... Y no nos pertenece, no nos perteneció.


Hay personas también que están en la otra cara de la moneda, personas sin pudor, sin conciencia, aunque a nadie se le puede reprochar nada, cada persona es como es, y todo tiene su otra cara. Esa cara, o esa cruz, que no gusta a nadie, sólo a ellas, esa cara superficial, de vacío personal que necesita alimentarse utilizando la imagen de una persona que acaba de desaparecer, de golpe, dramáticamente, recientemente... Personas que no saben respetar ese terreno inviolable, ese aire, personas que publican imágenes personales, intentando demostrar que son muy importantes, que conocían a la persona desaparecida más que nadie... Ya sabemos que cuando desaparece una persona, conocida públicamente, sale siempre una especie de grupo vampírico rivalizando entre sí, a ver quién estaba más cerca o conocía más y mejor a la persona... A ver quién es más importante.Y ahora, las redes sociales, muestran aún más la existencia de esas personas vacías y vampíricas, que utilizan la imagen de una persona dramáticamente desaparecida sin respetar el duelo, sin respetar esa necesaria barrera y cuarentena de quietud y silencio. Personas que demuestran no respetar nada ni a nadie, personas, por tanto, que no saben respetarse ni a sí mismas.


Pero a estas personas quiero agradecer también, ya que tras el dolor que provocan sólo puedes reconocer en ellas el gran vacío de su existencia, su falta de respeto y sensibilidad, y sólo te queda reír de su ridícula vanidad y soberbia, tristemente patéticas. Es ahí, justamente, cuando reconoces a las verdaderas amistades, las que piensan en la sensibilidad del momento y en las personas más íntimas de la persona desaparecida. Personas, como dicen algunas buenas amistades; que no han sabido ni saben estar a la altura de nada, que sólo  pretenden alimentarse de la imagen de una persona que acaba de desaparecer. A esas vampíricas personas, hay que saber agradecerles también, nos hacen un favor, nos hacen salir del dolor para darnos cuenta de que son simplemente  personas vacías y patéticas. Están en la otra cara de la moneda. Esa cara que muestran realmente sin querer y que nadie quiere. Y ahí quedan y están, como la sombra en su propia oscuridad. No dan para más. No oyen, no ven... y hablan más de lo que saben escuchan o leen.


Hoy sigue lloviendo, como días atrás. Hoy hace cuatro sábados ya, aunque parece que fue ayer... cuatro semanas, justo una Luna llena. Cuatro semanas desde que cerró mi ventana, su otra ventana, como él decía siempre, fotografiando la Luna llena de marzo, la tercera noche de la primera Luna llena de primavera. Y hoy es también el tercer día, la tercera noche de la Luna llena, ya de abril. Una Luna llena de abril que no puedo ver desde aquí, porque el cielo sigue cubierto y llorando, intentando limpiar las torpes huellas de aquél barranco... Intentando llevar los mocasines de alguien que dejó, hasta su último momento, la gran huella de su corazón... Y ahí estoy, donde dejó su corazón, donde quedó mi corazón. Donde quiere estar mi corazón, sin dolor, sólo agradecimiento, y todo el amor.

Gracias a tod@s por vuestro cariño y comprensión.

(Texto y fotos: Eva Huarte)



martes, 23 de abril de 2013

Día del libro: "Un día de mayo", dedicado por y para Paco Elvira



He vuelto a despertar muy temprano, aún estaba oscuro, y hacia las 6'30h. el cielo ha empezado a clarear apareciendo lentamente esa hora azul del amanecer, tan bella como la hora azul del anochecer, que tanto nos gusta contemplar y fotografiar. He disparado enseguida antes de que se apagaran las luces de las farolas, siempre guardianas de esas horas azules marcando el final del día y de la noche. Y siempre que hago esta fotografía recuerdo nuestro comentario con Paco Elvira, diciendo que se parecía a su foto de portada en su magnífica novela Un día de mayo. Y hoy he recordado que es 23 de abril, día de la festividad de Sant Jordi, Dia del llibre en Catalunya que finalmente se ha hecho internacional como El Día del Libro, aniversario de nacimiento y muerte de Shakespeare, (que no se sabe si realmente existió) y de la muerte de Cervantes, que realmente murió el 22 de abril, y no el 23. Pero la fiesta es internacional y siempre bienvenida.


Recuerdo el pasado Sant Jordi del año 2012, Paco me comentaba el día tan apretado que tenía, primero haciendo fotos desde su ventana para mostrarlas en directo al atardecer a través del canal catalán de televisión TV3, que como cada año, montaban una parada en Plaça Catalunya, donde entrevistaban a distintos escritores nacionales e internaciones. Aunque el pasado año la fiesta bajó de tono, tras los recortes de Sanidad y Educación. Y durante el día también, Paco estaría varias veces arriba y abajo en la parada de The Private Space, firmando su novela Un día de mayo.

Clic aquí para ver el post en su blog el pasado 23 de abril de 2012
http://www.pacoelvira.com/2012/04/programa-para-el-dia-de-sant-jordi.html

Y clic aquí para ver mi crónica en este blog el pasado 23 de abril de 2012
http://ehuarte.blogspot.com.es/2012/04/rosas-de-abril-libros-mil-y-poco-mas.html#comment-form


Hoy no puedo más que dedicarle a Paco Elvira esta página de la Diada de Sant Jordi, y especialmente a su novela Un día de mayo, ya que es el libro de su vida profesional y personal, mezcla de realidad y artificio, como siempre decía, y me encargó la revisión a fondo de la primera edición, para una segunda versión que se editó en papel y en formato digital, tal como Paco explicó aquí en su post:
http://www.pacoelvira.com/2012/06/la-novela-un-dia-de-mayo-en-formato.html

Viajero y fotógrafo incansable, Paco Elvira tiene casi una veintena de libros de fotografía publicados, todos de fotografías suyas o donde trabajó en la selección y edición, con texto incluido, casi siempre para la misma editorial, cobrando su trabajo a cantidad fija, sin comisión por las ventas. Y estaba preparando otro libro por encargo de la misma editorial, Barcelona vista por los grandes fotógrafos, pero a mitad de precio que los libros anteriores, y más trabajo. En cambio, su magnífica novela Un día de mayo fue iniciativa y trabajo personal, impreso en The Private Space: http://www.theprivatespacebcn.com/
y editado por BCN GALERÍA VALID FOTO: http://es.valideditions.com/


Paco hablaba, y hablábamos, continuamente de la crisis económica política y social de nuestro país, de la imposición de las nuevas tecnologías, que abren una ventana de posibilidades pero al mismo tiempo han cerrado muchas otras, cambiando por completo el panorama profesional en el mundo periodístico. Grandes profesionales convertidos en autónomos teniendo que pagar casi tantos impuestos como el sueldo que cobran. Y deben estar al corriente del pago, sin céntimo de diferencia, de lo contrario, no pueden cobrar los pequeños sueldos o facturas, siempre con retraso.. Este es un punto importante para la mayoría de profesionales autónomos de cualquier sector; la contínua subida de impuestos en España, además de las nuevas rivalidades en el sector periodístico, por la facilidad que dan las nuevas tecnologías para hacer y publicar fotografías.


Así que, si quiero promocionar un libro de Paco Elvira, Un día de mayo es por excelencia su libro, que para los bolsillos más pobres, o prácticos, se puede adquirir también en formato digital, aquí:  http://www.amazon.es/dp/B008ACRR06

Creo que es una preciosa manera de dedicarle el Día del libro a Paco Elvira, por su voluntad y esfuerzo constante, su gran creatividad, sensibilidad por las personas y por todas las injusticias del mundo, que sabemos que son muchas. Y por su bonita historia y escritura en su novela Un día de mayo, tan llena de paralelismos metáforas y semblanzas con el final de sus días. Por eso creo también que, de alguna forma, me ha dejado un gran legado para escribir estas semblanzas, añadiendo lo que tanto le gustaba y usaba en algunas de sus dedicatorias: Un día de mayo en abril*

Para ti*

(Texto y fotos: Eva Huarte)


jueves, 18 de abril de 2013

Una primavera distinta


Abril, para mí, ha sido siempre sinónimo de Glicinas, de belleza y alegría, como para la mayoría. La vida parece explotar de pronto, todo se mueve, todo despierta, como un nuevo baile de naturaleza y vida. Los días son más largos, el Sol es más cálido, empieza el canto y vuelo de las golondrinas creando sus nidos, los campos se cubren de flores salpicados de amapolas como rubís, y el mundo parece despertar de nuevo del letargo invernal. Hace dos años expliqué aquí el significado del bonito nombre del mes de Abril: http://ehuarte.blogspot.com.es/2011/04/enchanted-aprilel-japon-y-su-duende.html


El pasado domingo, con un cielo azul y limpio, veía desde mi ventana familias que ya iban a la playa, y decidí volver al jardín de mi amiga, un enorme y precioso jardín bien cuidado que parece estar ahí sólo para mí. Mi amiga está en Suiza y siempre me da la llave de su jardín para poder disfrutarlo, paseando, leyendo, contemplándolo todo en silencio. Hacía días que no iba, y fue el primer día que vi al fin a mis adoradas Glicinas, bellas con su forma y baile de aromas y colores... Pero este domingo las vi distintas, sus racimos me parecían enormes lágrimas vivas. Y lloré con ellas, pensando dónde está mi corazón que no sonreía al contemplar tanta belleza sorprendida... Las fotografié con la cámara pequeña, pensando en dar un poco de alegría al blog. Pero al llegar a casa decidí que no, sería una mentira, un parche, un artificio.


Al día siguiente desperté temprano, y contemplando el final de la noche me puse a escribir. Antes de las nueve decidí ir a la playa, libre ya de las visitas del domingo. La arena estaba recién peinada, el mar se desperazaba lentamente como un espejo al Sol. Se oían sólo los cantos de las aves sobre las colinas tapizadas de árboles, y la playa estaba casi desierta, con esa paz y serenidad que tanto necesitaba.


Empecé a caminar lentamente junto a un viejo pescador cargado con sus cañas al hombro, dejando sus huellas como las gaviotas hacia la orilla y las barcas que volvían dejando su estela sobre el mar. Me descalcé y caminé un rato por la orilla dejando que las olas me acariciaran la piel hasta las rodillas. Fue una agradable sensación, viendo las barcas, las gaviotas, a lo lejos el pescador...Y también hice un par de fotografías, pensando también en dar un poco de alegría al blog... Pero al llegar a casa decidí que no.


Hoy he ido a la ciudad, mi hijo me invitaba a comer, y luego hemos ido paseando por el Barri Gótic, el bonito barrio gótico, el barrio judío con sus callejuelas entre Sol y sombra llenas de encanto histórico y artístico. He hecho fotos también y a casi todo lo que veía, un escaparate junto a otro, todo son escaparates, todo son fotos. La primavera también explotaba en la ciudad. Grupos de turistas y jóvenes que hacían volar a las palomas con sus risas. Colores y caras alegres, mujeres embarazadas con su preciosa barriga al Sol... La ciudad se movía en una primavera, para mí, distinta.


Nos hemos sentado en una plaza con casi todas las mesas ocupadas por gente sentada que contemplaba el escenario y el espectáculo de artistas callejeros espontáneos, músicos, acróbatas... Y tras el cristal de la entrada del bar, esta preciosa chica escribía al Sol con su ordenador, entre la luz natural del exterior y la luz artificial del interior. Me ha parecido preciosa. He pensado que a más de un fotógrafo le habría gustado...
He pensado también en hacer un post en este blog. Pero al llegar a casa he decidido que no.

Hablo con una amiga que me dice que ponga esas fotografías, y que diga algo, por decir algo, como vengo diciendo en las últimas páginas de este blog...
Y he pensado en tantas primaveras alegres bonitas y divertidas. Y he pensado en una de las más bonitas frases que leí de jovencita en mi libro preferido de Jack Kerouac, Los vagabundos del Dharma, y que siempre me repito interiormente como un mantra, y que siempre digo y escribo allá donde puedo: Quiero que mis vagabundos místicos tengan siempre la primavera en el corazón. 

Pero esta primavera no puedo hacer honor a mi frase preferida. Esta primavera es, para mí, una primavera distinta.

(Texto y fotos: Eva Huarte)




jueves, 11 de abril de 2013

Hoy... dos gaviotas... "both sides..."



Desde el inicio de esta primavera he fotografiado a una gaviota solitaria que se posaba en la farola, en Facebook la conocen bien, con todas las luces del amanecer. Y envidiaba su posición, entre la tierra y el mar, entre el cielo y la tierra o el mar... ¿Qué paisaje contemplaría? Hoy he vuelto a despertar temprano pero con el cambio de horario es difícil coincidir en el momento del amanecer. El cielo era blanquecino y azulado, nada especial para fotografiar. Pero mira la casualidad. Vuelvo a ver la gaviota solitaria en la farola, la enfoco de nuevo con la cámara... Y en ese preciso instante otra gaviota vuela hacia ella,


parece que la besa, la saluda,


y se posa junto a ella...


Hoy la gaviota no está sola, será el influjo primaveral... Hay sitio para dos, lo que una contempla lo contempla la otra. Lo que una no ve se lo explica a la otra. Las dos juntas en la misma farola, la dos juntas contemplando el cielo el mar y el Sol primaveral... Se explicarán sus cosas, más allá de la orilla, más allá de nuestros propios pensamientos... A ambos lados del cielo, a ambos lados del mar... No están solas.

Y escuchaban a Joni Mitchel: Both Sides...



martes, 9 de abril de 2013

Primeras imágenes, primer amanecer... "On my way"



Ya casi no me acuerdo, a pesar de que fue ayer. Desperté a las seis de la madrugada, vi de nuevo clarear las luces de la noche. Casi no me acordaba. Hacía siete días que no dormía aquí en casa, como si el reloj hubiera parado el sábado, el penúltimo día de marzo. Como si el calendario se hubiera petrificado, con días y noches robados... He de repetirme varias veces al día el mes en el que estamos, el día de la semana, el número, intentando ser consciente de que hemos entrado en mi adorado mes de abril. Fue el pasado sábado día seis de abril la primera mañana que desperté aquí, avanzada la mañana, cuando el Sol ya despuntaba alto. No vi el amanecer, esos amaneceres que tanto nos gustaban... Y te escribí, no hice nada más. El domingo día siete el Sol  estaba alto también, el cielo era un cristal diamante y azul, y a mediodía subí a la colina, para contemplar el paisaje de árboles y aves sobre el mar, que tanto nos gustaba contemplar... Está preciosa la colina, te encantaría... Lo sabes, estabas ahí.


Ayer lunes sí pude ver el amanecer, desperté inquieta a las seis, como si tuviera que seguir en guardia para que no pasaran los minutos y las horas... Ahora no sé para qué... Escuché por primera vez en tantos días el primer canto de las aves que anuncian el fin de la noche y las primeras luces... Y contemplé esas dos farolas que a veces decíamos que nos molestaban para fotografiar y otras veces les sacábamos el máximo encanto, como dos guardianas de la noche y aquellos amaneceres dorados ahora robados...


Fotografié también la farola solitaria junto a esas plantas que tanto te gustaban salpicadas de contrastes con las primeras luces. Y fue curioso, se apagaron todas las farolas justo cuando terminé de hacer la fotografía.
Lo hice a tiempo, y sé que esta te habría gustado, se parece mucho a tantas que hemos hecho y hemos guardado... ¿Qué haré yo ahora con tantísimas fotografías? ¿Qué haré con las farolas, con las gaviotas, con el mar, con las estrellas, con esa Luna que fotografiaste la última noche y no quiero volver a ver? ¿Qué haré con mi cámara sin tus manos y los consejos sabios que me dabas..?


Ya ves que ahora el Sol sale más hacia la montaña y los árboles lo tapan. Pero aún podemos ver las preciosas luces del amanecer. Como ayer, y dirías que no es buena foto, pero que a la gente le gusta esos colores fuertes y luminosos... Y esas rayas del cielo como dos caminos paralelos, como esas dos gaviotas que volaban juntas y tan cercanas que no tuve tiempo de clicar... y hacian el mismo camino... on my way...


Ayer al atardcer, sentada aquí en mi escritorio, intentando leer cosas por las redes, contestar mensajes, decir algo, como siempre decíamos, giré la cabeza hacia la derecha, el gesto que siempre hago mientras escribo, para mirar el horizonte infinito y el mar, el cielo, las gaviotas... Y enmarcada en la ventana vi esta  nube, la contemplaba extasiada, y de pronto me di cuenta de que tenía forma de corazón y empezaba a dispersarse, reaccioné y cogí la cámara. Era una nube con forma de corazón, o a mí me lo pareció, ya ves. Ya sabes que los humanos intentamos leer el cielo con símbolos que conocemos, intentando que nos diga algo. Y el corazón, creo, es el primer símbolo inmediato. Nada puede existir ni ser bueno si no nace de un latido, si no nace del corazón, como ahora intento escribir yo. Estuve pensando todo el día si publicaba o me guardaba estas fotografías, sé que te gustarían y me dirías que las pusiera en blog, por decir algo. Es sólo eso, como siempre. Un gesto, unas imágenes, unas palabras, nada trascendental... Sólo una página más.


Hoy he decidido ponerlas. He vuelto a despertar tarde sin ver el amanecer, el Sol estaba muy alto, las gaviotas planeaban y volaban juntas, cantando y bailando a este triste, para mí, mes de abril... Una gaviota se ha escapado del grupo, se ha acercado volando rápido hacia mi ventana atravesando los rayos del Sol. Y he disparado a tiempo, antes de que atravesara el objetivo de la máquina... tan cerca que volaba, tan rápido... Le he sonreído y le he dicho: Vuela, vuelta alto, en grupo o en solitario... Vuela, cuéntanos qué ves entre la Tierra y las estrellas... Siempre estaré en mi ventana esperando la respuesta.

Ayer leí este bonito retrato que ha heho con palabras tu buen amigo y profesor de fotografía Manel Úbeda, léelo, aunque seguramente ya lo has hecho, te gustará. Es un retrato claro, sencillo y preciso, como eras tú, como siempre serás... Sé, y tu amigo Manel lo sabe, que el título te encantará, on my way... http://www.quesabesde.com/noticias/paco-elvira-on-my-way-obituario,1_9663

Ahora he sabido que ha muerto el filósofo y humanista José Luis Sampedro, al que sabes que tanto amaba y admiraba, por su gran sencillez sabiduría y humanidad. Siempre fiel a su alma y su mirar. Parece que la bondad te acompaña vayas donde vayas... Y no estás solo, no estamos solos... Sigo contemplando la vida desde mi ventana, sigo el vuelo de las aves, y sigo leyendo el cielo sabiendo que siempre me escribirás con pluma o con cámara... Sabiendo que ya sabes que siempre encontrarás la respuesta.

(Texto y fotos: Eva Huarte)


sábado, 6 de abril de 2013

A ti, a Paco Elvira, la mirada más dulce de la vida

http://pacoelvirafoto.blogspot.com.es/2012/08/autoretratos-de-verano.html

(Fotografía de Paco Elvira, con mi cámara, 00:17'32h. viernes 29 de marzo 2013 )

Hoy hace siete días decidiste de nuevo ir a volar con tus aves, fotografiando con ellas el mar y los árboles, con esa mirada dulce fija y cristalina por donde filtrabas la vida. Dejaste cerrada la ventana de mi casa donde la noche anterior fotografiaste la otra cara de la Luna, una Luna llena de primavera que no me gustó. Una Luna llena con una cara que no había visto nunca; tiene cara de espanto, te dije, parece El grito de Munch. Casi daba miedo. A mí, que tanto me gustaba la Luna y lo sabías, mientras me enseñabas la manera de no fotografiar un disco blanco, sino la cara más profunda de la Luna, con sombras y surcos, que a los humanos nos parece un rostro humano... Y el beso de dos enamorados... Al día siguiente, sábado como hoy, dejaste también tu ventana para volver a esos arriesgados peñascos del Garraf, donde te dije que no volvieras sin mí, que no volvieras a ir solo. Y te reías. ¿Por qué no quieres que vaya solo? ¿Por qué quieres venir conmigo? Me decías. Porque es peligroso, quiero hacer la ruta contigo. Quedamos para el miércoles que estarías libre de trabajo, iríamos juntos a esa zona del Garraf donde fuiste el sábado pasado, donde tuve que ir a buscarte... con tu hija Andrea, Javi, y tus amigos... Albert Cañagueral, Pepe Encinas...
Sabía que estabas ahí, necesitabas la visión del mundo volando y planeando alto como las aves... Y tú sabes... sabías... Esa era tu mirada para la fotografía. Y para mí, era la mirada más dulce de la vida... 



Sabes que tengo muchas cosas para decirte, sabes que voy a escribirte tanto como te estoy llorando y te lloramos, tanto como te estoy añorando y te añoramos... Pero ahora no voy a hacerlo, no toca escribir, no es el momento, como no tocaba, no era el momento de que fueras de nuevo a esa zona del Garraf que sabes que no me gustaba, y ahora no me queda más remedio que amarla, porque veló tu cuerpo dos largas noches bajo estrellas que lloraban, sabiendo cómo te lloraríamos, cómo te lloramos... tantos seres amados...

Quizá no escriba nunca más, ahora todo es absurdo, todo es secundario, sólo quisiera ser maestra de la vida y alquimista, para devolverte la vida... Y sólo quiero poner algo en mi blog, para que no me riñas, porque hace casi siete días que lo tengo abandonado. Eso no te gustaría. Tienes que decir algo, me dirías. Y ya ves qué torpeza, no me sale nada, es como si escribiera sobre una mentira, un artificio... Te gustaba mucho el título de mi blog; De la verdad y el artificio... ¿A qué parte corresponde esto que estoy escribiendo hoy? Sabes que odio el artificio, y hoy me parece que escribo un artificio. Odio lo que estoy escribiendo, odio tener que escribir algo que jamás pensé que tuviera que escribir... Lo dejo para tantas personas y amigos que sienten la misma torpeza que siento yo, como tu gran amigo y periodista Xavier Vinader, que ayer me decía; ¡Nunca me ha costado tanto escribir algo..! Porque no hay palabras que expresen tanto amor y dolor... Y cuando no hay palabras, necesitamos una imagen que nos llegue directa al corazón... Paco:  ¿Qué imagen pondrías..? Yo pondría la tuya, cariño: La mirada más bella y más dulce de la vida.


Hoy sábado estarías aquí conmigo, como tantos días y tantas noches, tanto que te gustaba, tanto que me gustaba, tanto que nos gusta... Y estás, y estamos, aún con el mantel que pusiste sobre la mesa  hace siete días, mientras yo cocinaba, cocinábamos juntos, te encantaba mirarme, igual que a mí cuando te tocaba cocinar a ti... Y a veces nos fotografiábamos... Nos gustaba todo compartido... Estas paredes lo saben, el cielo y el mar lo saben, hasta la Mini, mi buena divertida y femenina gatita, le decías, lo sabe. Y lo saben las aves, los árboles... Lo sabe el universo entero que ahora te abraza, y lo sabe tanta humanidad que ahora intenta abrazarte... Y no sabemos, no podemos...

Hoy pasaremos el día juntos, cariño, como si nada hubiera pasado, como si continuaras aquí, con tu preciosa sonrisa, tu dulce y cariñosa voz, tu mirada inocente y cristalina... La mirada más dulce de la vida.

Es sólo por decirte algo, mi amor, como nos decíamos casi cada día...
Bon dia carinyo!!
T'estimo*

Eva Huarte