sábado, 2 de marzo de 2013

La fuerza majestuosa de las olas...


Son majestuosas, no necesitan que nadie las presente, basta contemplarlas, hablan por sí mismas ¡y rugen! Arrastran la fuerza de la vida viajando por donde quieren, cubriendo tres cuartas partes del planeta Tierra. Por eso quizá, hace siglos, a nuestro planeta Tierra le llamaban Agua. ¿Por qué cambiaron el nombre? El agua, el mar, la mar, es la vida. Cargado de iones negativos, necesarios para el organismo, cargado de energía universal y electricidad, que deberíamos aprovechar más y mejor. Así vamos muchas personas sin poder ni estrechar la mano o poner la llave en la cerradura sin que salten chispas...


Ayer viernes empezamos el mes de marzo con un tiempo guerrero y eléctrico; viento, frío, lluvia y un mar enfurecido acercándose a la playa rápido como un rayo y estruendoso como un trueno, chocando contra las rocas y la arena arrastrándolo todo, salpicándolo todo y saltando por encima del espigón.


No pude estar mucho rato, cuando menos lo esperabas se acercaban varias olas gigantes a punto de devorarlo todo. Y sentía mi cuerpo tan frágil que apenas podía sujetar la pequeña cámara sin moverla. Pero valió la pena, me imaginé dentro de la ola, en la cresta de las olas, envuelta en viento y mar por todas partes.


Era emocionante, enloquecía casi como una niña inconsciente intentando captar todas las formas de las olas reales o imaginadas, la espuma como crines blancas de un ejército de caballos blancos galopando por encima de la historia. Imaginaba mil romances y leyendas venidas de todos los tiempos, guerras y amores, luchas y sueños, poemas, pinturas, músicas... La mar lo arrastra todo y lo devuelve todo, te abre la imaginación y el corazón. La mar es noble, auténtica, fiera o serena, es agua, es la intuición, responde a todos los elementos, puede incluso con el fuego, pero el fuego no puede con ella. Nadie puede con el mar, la mar... Por eso navegantes pescadores y marinos de todos los tiempos la comparan siempre con la mujer...


Los romanos empezaban el año en el mes de marzo, dedicado al planeta Marte, dios de la guerra, hasta que cambiaron el calendario civil en el año 153 antes de nuestra Era. Para ellos, empezar una guerra en marzo era sinónimo de buena suerte, era el mes de los guerreros. Ayer el tiempo y el mar hicieron los honores, no hay más que verlo, no necesita palabras. Y pensando en la guerra que se ha iniciado en Roma, en el Vaticano, me preguntaba: Dónde están las llaves matarile rile... Como en la vieja canción... Y me contestaba a mí misma; Si están en el fondo del mar, la mar las devolverá.


Hoy he vuelto al mismo rincón de la playa para ver cómo estaba, bajo un espléndido Sol, menos viento y las olas menos furiosas. Un grupo de pequeñas gaviotas en la orilla tomaba el Sol tranquilamente con la mirada hacia Poniente, siempre hacia donde sopla el viento, casi ausentes de las grandes olas, como si hubieran nacido con ellas, sintiéndose seguras, casi inmóviles. Las miraba y contemplaba como si fueran un pequeño regalo de la espuma de las olas, nacidas como pequeñas afroditas. Y he sonreído como una niña acercándome a ellas, a las pequeñas felices gaviotas llamadas Reidoras (Larus Ridibundus), con mucho cuidado para no alterar su paz y poderlas fotografiar...


Hemos contemplado juntas el mismo mar, con sus nuevas tonalidades azules y verde esperanza...
Sintiendo de nuevo que la vida es un regalo, día a día... Sintiendo de nuevo que la vida, como la mar, guarda las llaves de la majestuosa fuerza de las olas... Y no sabemos nada más. La mar guarda también la llave de la humildad... Es así como se hace respetar, y amar...
Y he vuelto a sonreirle agradecida.

(Texto y fotos: Eva Huarte)




8 comentarios:

  1. Un placer venir a tu blog. La mer....

    https://www.youtube.com/watch?v=fd_nopTFuZA

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un placer para mí que vengas, Susana, y encima bien acompañada de "La mer..."
      Merci beaucoup, madame :))

      Eliminar
  2. Respuestas
    1. Es más bonita al ser compartida con vosotros, il cavaliere rosso. Aunque para hacer estas fotos tuve que bajar a la playa. Casi una aventura :))

      Eliminar
  3. Emocionante relato, se nota que lo reverencias. Casi envidio tu elocuencia para con él. Te felicito porque has llegado a dejarme sin palabras, me quito el sombrero y te saludo, desde el mismo mar que tanto amas, desde el mismo mar que tanto amo. El mismo mar que podría ser el de todos los días.
    Preciosas fotos, por cierto.
    Un Saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y qué agradable leer tus palabras, Enric.
      Celebro que tengamos el privilegio de amar vivir y contemplar el mismo mar, que define el color de nuestro planeta, "ese pequeño punto azul", como decía Carl Sagan.

      Muchas gracias Enric.
      Salud!

      Eliminar
  4. Parece tenemos un tiempo similar y aqui con mucho viento Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Verdad, Berto, aunque quizá en tus islas Canarias aún es peor... Ahora vuelvo a la playa a ver qué pesco, han vuelto las olas gigantes... Estamos al corriente.

      Gracias por tu visita y comentario, y tus buenas fotografías :))
      Saludos!

      Eliminar