lunes, 25 de febrero de 2013

*Momentos estelares de la humanidad*


Ya anunciaron y se intuía que este fin de semana podría nevar incluso a cotas bajas, y el sábado por la mañana la nieve cubrió de blanco el paisaje de algunos pueblos vecinos. Pero aquí sólo tuvimos una ligera lluvia y el Sol dispersó las nubes apareciendo un cielo limpio y azul. La nieve no llegó ni en las montañas de alrededor. ¿Cuántos copos de nieve son necesarios para cubrir de blanco un paisaje? Me preguntaba.

Son los días más fríos del año, y las noches, aunque el Sol cada día aparezca antes y se esconda más tarde. Siempre me ha gustado el invierno porque me hace refugiar más en la lectura, en los libros de papel, tan cálidos y llenos de vida. Y hace unas noches voy releyendo Momentos estelares de la humanidad, de Stefan Zweig, uno de mis autores favoritos, (aunque son tantos...). En las primeras líneas de su prólogo ya nos indica con total lucidez de qué trata el libro. Y sobretodo, ya te hace reflexionar:

Ningún artista es durante las veinticuatro horas de su jornada diaria ininterrumpidamente artista. Todo lo que de esencial, todo lo que de duradero consigue, se da siempre en los pocos y extraordinarios momentos de inspiración. Y lo mismo ocurre con la Historia, a la que admiramos como la poetisa y la narradora más grande de todos los tiempos, pero en modo alguno es una creadora constante.


Recuerdo esta conversación con un amigo profesor de Historia del Arte en Tétouan, traductor del árabe al castellano y al francés de grandes autores, una de las personas más inteligentes y cultas que he conocido en mi vida y con quien tuve el placer de tener grandes y largas conversaciones sobre arte, literatura, filosofía, historia... Cuando la conversación empezaba a caer, o reconocía algún error en su planteamiento o el mío, siempre terminaba diciendo: Nadie es poeta veinticuatro horas. Y eso me ocurre últimamente, creo que estoy perdiendo el sentido de lo poético, intoxicándome lentamente leyendo mensajes políticos por las redes sociales, como tantas personas. Siguen las amenazas políticas y económicas pero pocos intentan aportar soluciones o levantar el ánimo. Estamos viendo que es el final del sistema capitalista pero muchos se empeñan en intentar reflotarlo, otros critican el sistema pero no saben alternativas; unos hablan de república y otros de anarquismo, otros de ecología y otros de hippismo. Otros también intentamos poner humor como flotador en vista de la dispersión de ideas que tenemos todos. Aunque estoy convencida, como tantas personas, de que todo se irá poniendo en su sitio. ¿Cuántos años serán necesarios? Nadie lo sabe.


Dicen que han descubierto una estrella casi tan antigua como el Universo. Y creo que todo parece indicar que estamos en un momento estelar de la humanidad, en un cambio de psicología sistema valores y costumbres sin precedentes, aunque quizá la mayoría ahora no sea consciente, pero todos estos años, todos estos momentos, seguramente son necesarios para llegar a un momento estelar de la humanidad. De hecho, pocas veces y en pocas épocas, la humanidad ha tenido referencias como guía para el cambio, para saber por dónde ir. Y aunque ahora utilicemos máquinas, donde encontramos millones de referencias, de poco nos sirven también, por exceso de información, intoxicación. La palabra no es sagrada como antes, cada vez la utilizamos peor, más cantidad y menos calidad, creando confusión. ¿Qué nos quedará?


Aquí recuerdo las palabras de Denis Saurat; Sólo quedan piedras como referencia de la historia pasada. Pero la humanidad ha sobrevivido. Lo que significa que el ser humano es básicamente espiritual. Y sigue diciendo Stefan Zweig refiriéndose a la Historia: También aquí, como en todos los ámbitos del arte y de la vida, los momentos sublimes, inolvidables, son raros. La mayoría de las veces, en su calidad de cronista se limita a hilvanar, indolente y tenaz, punto por punto, un hecho tras otro en esa inmensa cadena que se extiende a lo largo de miles de años, pues toda crisis necesita un período de preparación y todo auténtico acontecimiento, un desarrollo. Los millones de hombres que conforman un pueblo son necesarios para que nazca un solo genio. Igualmente han de transcurrir millones de horas inútiles antes de que se produzca un momento estelar de la humanidad.


Mientras muchas personas paseaban por la nieve y publicaban sus fotos de paisajes nevados, caminé por la playa contemplando la fuerza de las olas azotando la arena y las rocas, la espuma del agua cayendo como una cascada, y el Sol bañando de blanco con sus brillantes rayos una parcela del mar como una lluvia de estrellas, creando un momento estelar. ¿Cuántas olas son necesarias para que sólo algunas rompan con tanta fuerza contra las rocas? ¿Cuántos rayos de Sol para bañar de blanco y plata el mar?

Y sigo preguntándome; cuántas palabras más necesitamos para entender que la vida tiene su forma de hacer, que somos como una gota de agua en ese mar, una chispa en esos rayos de Sol. Y pienso que, posiblemente, hemos olvidado algo que también ha marcado momentos estelares en la humanidad, y es la humildad, como dice Zweig, signo de fortaleza, al contrario del orgullo que es signo de debilidad. Quizá, poco a poco, la vida nos va dando ese baño de humildad, hasta conseguir de nuevo su momento estelar.

(Texto y fotos: Eva Huarte)



6 comentarios:

  1. Entrada y libro preciosos,
    momento estelar tuyo también
    gracias, Eva

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias a ti, icr, seguro que has leído el precioso libro de Zweig*
      Un abrazo*

      Eliminar
  2. Bonitas fotografías y buen relato. Totalmente de acuerdo con el análisis de la actuación política del momento, la cita diaria a cualquier político ya es motivo de crispación. El sistema se desmorona, pero la masa no sabe vivir sin el propio sistema mutilador.

    Actividad las 24 horas, creatividad las 24 horas, ........, para ser un monstruo

    Gracias
    Pedro

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Qué bueno, Pedro! Acabo de leer tu comentario, ya ves, no soy muy formal con lo que dictan las tecnologías, ni políticas ni leyes absurdas inventadas por absurdos hace siglos. Digamos que "voy a mi bola", como me dicen much@s. Cada día las redes sociales están más al servicio del sistema, aunque nos hagan creer que es "nuestra arma" para usarla como queramos, incluso contra sus barbaridades y estupideces. Dan material para tenernos distraídos, y en el fondo estamos todos en el mismo barco. A nosotros nos preocupa la Sanidad y el planeta, y a "ellos" sus riquezas porque saben que se hunden y no reflotarán. Estamos en el "sálvese quien pueda".
      Son momentos difíciles para la humanidad entera, creo. Son momentos trascendentales, quizá intentando conseguir los estelares. Por eso la locura del hombre por inventar máquinas que nos hagan llegar a la Luna y más allá de lo imaginado. Y al final, como decía Einstein: "Es más importante la imaginación que el conocimiento".

      Vamos a seguir mientras esto dure. Intentando seguir distinguiendo entre la verdad o el artificio.
      Me encantan tus comentarios.

      Gracias Pedro*

      Eliminar