viernes, 8 de febrero de 2013

Atrapad@s en las redes (segunda parte)


(Clic aquí para leer primera parte Atrapad@s en las redes)

Si el hombre no hubiera enloquecido en una carrera espacial o guerra fría queriendo llegar a la Luna, posiblemente no estaríamos escribiendo en un teclado ante una pantalla, con un ratón al lado que nos fuerza a trabajar y tensar el brazo y el dedo índice como un apéndice, destrozándonos las cervicales y la columna vertebral. Los oftalmólogos también dicen que cada vez más jóvenes y mayores tienen problemas por sequedad y vista cansada, por tantas horas sin pestañear mirando fijamente a una pantalla fosforescente.
Y pasar la mirada de esa pantalla luminosa, con cientos de imágenes temas y textos distintos, a un papel de letra impresa cada vez se hace más difícil. Cada vez se leen menos libros, cierran editoriales, librerías...


Son mutaciones que vamos consiguiendo con el llamado mundo virtual o inteligencia artificial, como ya comentábamos a mediados de los años 80, cuando empezaron a entrar los primeros ordenadores en las redacciones de los diarios barceloneses. Recuerdo las caras de todos los periodistas mirando como alienígenas aquellas máquinas que teníamos que aprender a utilizar, para seguir haciendo lo mismo, pero más rápido y fácil.... Y todo se complicó y aceleró, todo era volver a empezar para todos, redactores y fotógrafos. Los directores en principio no se implicaban, parecía una herramienta inventada y dispuesta para la parte obrera, para la comunicación. Pero todos miraban alucinados como párvulos aquellas máquinas que parecían caídas del cielo como un caramelo en la puerta del colegio. Y no había tiempo, había que aprender rápido su funcionamiento y darle utilidad y rentabilidad, para que nadie, ningún diario, se adelantara a la modernidad de las máquinas que daban la inmediatez excepcional, y cuando las domináramos, la escritura sería más rápida, la misma máquina te avisaría de las faltas, todo sería más perfecto... Mientras el redactor jefe y los correctores temblaban pensando si perderían sus puestos de trabajo suplantados por las máquinas.


Y todo empezó a desvirtualizarse, a filtrarse por esas máquinas de ruido insoportable, y funcionarios, médicos, enfermeras, comerciantes, recepcionsitas, dependientas... todos, en general, dejaban de mirarte a la cara para mirar atentamente a una pantalla, peleándose con un ratón unido por un cable y ese nuevo y complicado sistema que "nunca funciona", decían siempre. Los políticos socialistas, recién llegados al poder con las nuevas tecnologías de mano del capitalismo, se quejaban de que en los despachos gubernamentales "no había ni un archivo" (decía Alfonso Guerra, el secretario) y era imprescindible hacer constar todo a través de los nuevos ordenadores. Así, poco a poco, todo y todos iban quedando en el interior de aquellos aparatos como en una máquina registradora de datos. Y el tiempo se invertía en conocer mejor que nadie el funcionamiento de aquellas máquinas, que te absorbían más tiempo y energía que escribiendo en tinta, pensando si realmente con aquello iríamos a un mundo mejor, o era la representación de Un mundo feliz de Aldous Huxley: El hombre dominado por la máquina.


Al cabo de 30 años la locura ha aumentado; cada día somos más y estamos más atrapad@s en las redes, seguimos casi sin mirarnos a la cara por mirar el teclado y la pantalla del ordenador, seguimos sin mirarnos por la calle mirando la pantalla del teléfono móvil, o hablando con el brazo levantado para sujetarlo en el oído. Los otorrinolaringólogos dicen también que cada vez más jóvenes sufren problemas de oído, y de seguir así sufrirán sordera prematura. Los psicólogos investigan entre grupos adictos o no a las redes sociales y comprueban que los síntomas son casi los mismos que los de la bipolaridad o esquizofrenia. Se vive en un estado de ansiedad permanente que se relaja en cuanto se enciende el ordenador por la mañana. Y lo que tenía que ser un medio de comunicación y creatividad se ha convertido en una finalidad, una dependencia, una obsesión, una bipolaridad entre la realidad y el artificio. Nadie sabe cuál es la finalidad, cuál es la ente para qué o quién se trabaja... Pero seguimos alimentando cada vez más, días y noches, Internet y las redes sociales, regalando tiempo, información, trabajos, datos personales... Intentando igualmente que sea una fuente de ingresos... Para otr@s es una simple distracción o adicción, entran y salen o deciden retirarse... O como ocurre con cualquier droga, no pueden desengancharse.

Y como el tema cada vez me parece más interesante y digno de análisis, seguiré en otro post, sin prisas.

(Texto y fotos Eva Huarte. Y foto cedida por Paco Elvira)

Atrapad@s en las redes (primera parte)

http://ehuarte.blogspot.com.es/2013/01/atrapads-en-las-redes-primera-parte.html

4 comentarios:

  1. Hay mucho de cierto en tus palabras. Me he asustado con mi propio ejemplo personal. Me he dado cuenta que vivo con ansiedad, la que me aboca a pasar más horas de las que debería delante del ordenador.
    ¡¡¡Diooossss!!!, puede ser que esté "enganchado", puede que me haya creado dependencia.
    Gracias Eva, por iluminar las mentes y que no sea precisamente la luz de la pantalla de un ordenador quien ilumine. Pensaré sobre mi "problema", pero eso sí, seguiré leyéndote.
    Un saludo, compañera.

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    1. Gracias a ti por tu lectura y comentario, Enric, celebro si además te ayuda a reflexionar sobre tu "problema" o "enganche", que en realidad es el problema de la mayoría, y aunque sea un placer para la mayoría también es cuestión de saber comprender el límite de todas las cosas, incluso de los placeres, como decía Stefan Zweig; "Toda virtud llevada al extremo se convierte en vicio". Y por tener momentos de placer "virtual" invertimos horas y horas de tiempo que quizá podríamos invertir en otros placeres...
      El tema es largo, por eso voy reflexionando y escribiendo sin prisas en distintos posts...
      Y será un placer saber que me lees.
      Un saludo, compañero. Y gracias!

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  2. Tu post es muy interesante. Yo añadiría la sensación que te produce cuando viajas en el metro y ves a l@s viajer@s que sentados a tu lado están jugando con el teléfono, otras veces puedes escuchar el "clic" de un mensaje que les llega y observas cómo se desazonan por leer y contestar. Si continuas mirando, puedes ver que l@s pasajer@s de enfrente también contemplan la pantalla de su teléfono buscando o tecleando sabe Dios qué recado de llegada o de salida. Puede que junto a ese pasajer@ se encuentre otr@ leyendo la pantalla de su e-book. Muchas veces pienso que, en realidad no está leyendo sino que está admirando las letras que aparecen y que, asombrosamente son cada vez más grandes. Pero no termina ahí el muestreo de enredad@s en la red dentro del metro. Un poco más allá quizá hay otro pasajer@ contemplando una película, siempre archiconocida pero que por lo visto necesitaba verla ante los ojos de los demás pasajer@s. La red les juega la misma partida que si estuviesen ante el ordenador de su casa.
    Gracias por tu post y por darnos un punto de reflexión de lo que hemos ganado y de lo que estamos perdiendo.

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    1. Me gusta tu expresión "enredad@s en la red", o en las redes, era otro título que había pensado, pero realmente, creo que estamos enredados porque nos atraparon, y nos dejamos atrapar. Es verdad todo lo que comentas, y muchas cosas más que vamos observando, parece que empezamos a vivir más lo "virtual" como realidad... Y está por saber hacia dónde vamos o nos llevan...
      Seguiremos hablando, Francisca, es un tema que da para tanto... aunque llevemos años es como si aún estuviéramos en pañales, y creo que lo estamos, sabiendo que lo que nos han dado son juguetes de niños en comparación con sus mecanismos y todo lo que están haciendo virtual y realmente...

      Gracias a ti por tu lectura y comentario.

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