miércoles, 16 de enero de 2013

Volcán sobre el mar


 Ha sido casi premonitorio, he despertado de pronto, como un volcán, sin saber porqué, quizá por haber dormido durante el día intentando superar el catarro. Miro el reloj y sólo eran las cinco de la madrugada. ¿Qué hacía a esas horas despierta y despejada? Sin duda es la mejor hora para crear, cuando todo está en calma, casi en absoluto silencio, las luces de las farolas y de las barcas del puerto siguen encendidas...


Y con los primeros claros azules de la noche se oyen los primeros trinos de pajarillos. Enseguida he fijado la mirada en el horizonte mar donde hoy las nubes parecían montañas, y las luces de los primeros rayos del Sol las traspasaban explotando como ráfagas volcánicas.


Me emocionaba intentando cambiar rápido el teleobjetivo, el ISO, lo hacía todo rápido para captar cada pincelada abstracta, cada rincón de nubes abstractas que parecían formar pequeños mundos aparte, queriendo captar también todo el amplio mundo, que parecía emerger de las aguas volcánicas del fondo de los océanos o de la noche de los tiempos...


He tenido que volver a subir a la terraza a pesar de seguir afónica y acatarrada, me he puesto un abrigo y un sombrero de pelo como una protagonista de Gorki y toda la literatura rusa, y esas preciosas descripciones de paisajes nevados... ¿Nevará? Me he preguntado...


Pero el paisaje era Mediterráneo, pinceladas azules rosadas naranjas y oros en el Este, por donde intentaba aparecer el Sol. Y en la parte derecha, hacia Poniente y hasta Barcelona el cielo y el mar eran de un vivo gris oscuro. Un paisaje completamente distinto en perfecto equilibrio sobre el horizonte.


Inspirada por el bello paisaje y el frío envuelta en mi gran abrigo he recurrido a "El lector" de Máximo Gorki, y leo en voz baja el principio:

"Había anochecido cuando salí de la casa, donde en un círculo íntimo, había leído mi primer cuento impreso. Me habían felicitado todos, y agradablemente emocionado, me iba lentamente por la calle desierta, experimentando por primera vez en mi vida, en toda su plenitud, la alegría de vivir".

Hoy es de esos días para estar calentita en casa tomando caldos, y leer o que te lean cuentos... Si puede ser de historias tropicales o romances primaverales mucho mejor.  Para eso están también los libros, para dar calorcito. Intentando sobrevivir al crudo invierno.

(Texto y fotos: Eva Huarte. Se ruega respetar la autoría)

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