miércoles, 23 de enero de 2013

Recordando a Salvador Dalí*

(Óleo sobre tela; Eva Huarte 1987)

Lo recuerdo tal día como hoy, en 1989: Había estado de guardia días y noches enteras, libreta en mano y cámara fotográfica colgando del cuello, en la sala del hospital donde Salvador Dalí estaba ingresado. Entraban y salían fotógrafos y periodistas  internacionales, algunos intentaban mil estrategias para obtener la foto "exclusiva". Parecíamos las ratas del barco intuyendo tempestad, o la muerte del capitán, corriendo arriba y abajo. Otros lo tomábamos con calma observando todos los movimientos, de guardia tantas horas. Nos turnábamos para comer y cenar... Las noches eran largas, pero era cuando ocurrían más cosas, cuando entraban y salían las "personalidades", los vampiros... Y era entonces cuando los dos o tres periodistas que soportábamos las horas día y noche nos enterábamos de lo que queríamos... O simplemente de cosas y cositas... Cuando empezaban a desfilar de nuevo "compañeros" de prensa por la mañana del día siguiente decíamos que no había novedad, y les cedíamos el puesto para ir a casa a bañarnos y dormir un par de horas...

(Puesta de Sol, esta tarde, 23-1-2013)

Creo que todo esto hoy día ya no tiene importancia, ni lo que viví, ni lo que pude saber, ni siquiera lo que soñé... Pero esos días de enero de 1989, igual que los días anteriores que estuvo ingresado, quería estar ahí, cerca de Salvador Dalí, que casi me salvó la vida siendo niña al descubrir sus obras y sus libros, abriéndome todo un universo a la vida que intuía lo maravillosa que podía ser... Dalí era para mi infancia como un padre artístico, psíquico, intérprete de mis sueños, sabiendo que existía, y hablaba en sueños con él. La noche-madrugada que murió, estaba soñando con él, me estaba dando la bronca para que lo sacara de ahí diciendo que nadie se enteraba de nada... que la culpa era mía... Y yo le llevaba un retrato que le había pintado al óleo en otoño de 1987... Desperté escuchando la noticia: "Salvador Dalí ha muerto esta madrugada..."


Hoy no quería hacer ningún comentario sobre Dalí ya que las redes sociales van llenas de recuerdos y homenajes, y casi todos los años le he dedicado un recuerdo... Pero al contemplar la puesta de Sol, cada vez más escondido hacia la montaña, he pensado en él mirando a una nube sobre la montaña de Montjuïc de Barcelona que me ha hecho sonreír, recordando algunos cielos de Dalí. Ese cielo y esas nubes y esa luz tan especiales y que tanto amé los años que viví en Cadaqués, y donde tantas cosas supe de él también. Me parecía que el espíritu de Dalí planeaba como la Osa Mayor sobre una línea horizontal entre el cielo oscuro de Barcelona y el cielo abierto y azul sobre el mar.


El primer reportaje que hice sobre Dalí a toda página y emocionada fue en el desaparecido diario barcelonés "El Noticiero Universal", y lo titulé: "¡La excentricidad es una necesidad para ser libre!"

Y tenía la sensación, estaba casi convencida entonces, de que íbamos hacía ese mundo de pensamiento y actitud más libre, más creativo, más universal, mas divertido... Con ese idioma universal que es el Arte y la creatividad, y la tan necesaria excentricidad...
Pero todo ha sido otra historia, se impuso el materialismo, el capitalismo, las nuevas tecnologías... Dalí murió en aquél cambio... aunque la muerte, dicen, también es relativa...

Seguiré hablando de esto otro día, hoy me guardo para mí el recuerdo de tantas cosas bonitas...

(Texto fotos y óleo: Eva Huarte)




5 comentarios:

  1. Yo también pensaba y estaba convencida de que íbamos hacia un mundo más libre.
    Preciosas fotos y precioso recuerdo.

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    1. Pues no perdamos la esperanza, Susana, aquí estamos, recordando que "la excentricidad es una necesidad para ser libres!" :))
      Gracias Susana, un abrazo*

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  2. Gracias por compartir con nosotros las sensaciones que tuviste aquella noche tan larga.

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    1. Bueno, fueron varias noches y días, Dalí estuvo ingresado dos veces con su vida en peligro...
      Gracias a ti por tu lectura y comentario, Francisca*

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