jueves, 10 de enero de 2013

El ojo de Dios sobre el mar al amanecer... O un huevo frito


Sigo sin poder evitar fotografiar cada estampa que me ofrecen el cielo y el mar al levantar la persiana cada  amanecer. Despierto temprano casi como un reloj sin estar programado, quizá me acuesto pensando en el amanecer imaginando sus nuevas luces y colores y,  apenas despierto, me levanto rápido por si ya ha salido el Sol y me pierdo su espectáculo diario y siempre variado. Y mientras se levanta la persiana voy pensando ¿con qué nuevas luces formas y colores me sorprenderá hoy?


Y hoy jueves 10 de enero de 2013 me ha sorprendido con una media naranja irisada intentando salir sobre una gruesa capa de nubes, y de nuevo le esperaba otra franja de nubes casi negras que daban al paisaje una tonalidad casi nocturna y espectral.


Se libera al fin de la primera franja de espesas nubes en el horizonte creando un cinturón de oro.


Y de pronto mi mente se encapricha también viendo una cerradura como un cinturón de castidad.


Qué difícil me resulta entender cómo puede celebrarse cada día el milagro de que el Sol aparezca un momento u otro por un lado u otro. Minutos antes o despué,s fiel a su cita para anunciarnos el nuevo día, se filtra entre nubes de tempestades que, igual que decían de los agujeros negros del universo, parece que sea imposible que salga ni un rayo de luz.


Y de nuevo se transforma pasando de la cerradura a ¡un huevo frito! Y mi estómago me recuerda que es su hora de desayuno, que no me pierda en romanticismos. Pero le digo que se espere "un minuto..."


O como decía García Lorca; "una hora, un siglo..." Quiero esperar el momento en el que el Sol vuelve a esconderse tras la siguiente capa de espesas y oscuras nubes... Y entonces contemplo el "Ojo de Dios" universal  mirándose en el mar, dando una señal; la de que estamos vivos, y aunque no veamos el Sol sigue ahí, como un ojo de platino y oro irisado reflejado en un espejo.

Este ha sido el amanecer de hoy, y no lo he podido evitar. Y he dado a mi estómago su huevo frito, pensando que quizá, con tantas fotos, es mejor que empiece a hacer vídeos...
Y en realidad, lo que me gustaría de verdad, sería poder abrazar a ese amanecer, pintarlo, poetizarlo...
Pero me temo que el ser humano no llegará nunca a expresar el milagro universal.

(Texto y fotos Eva Huarte)

4 comentarios:

  1. Milagro universal, ni falta que hace...
    Pintarlo, poetizarlo, y sobre todo compartirlo, claro que lo haces
    y te lo agradecemos tus amiguitos del alma
    mujerdeltiempo-lunallena-lunanueva cada día
    que valen mucho tus ojos, mi alma, como tú o más!

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    1. Gracias icr!! Eres un encanto. Voy a cuidar mis ojos, aunque sea para seguir fotografiando huevos fritos, como los metamorfoseaba Dalí :))

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  2. Creo recordar, desde que sigo tu blog (lo siento pero hace poco todavía), que son las imágenes más espectrales de un amanecer que has publicado. Con tus continuos posts sobre la salida del sol, casi me he aficionado a contemplarlos, es como una ventana abierta al inicio de la vida. Desde la ventana de mi comedor, no de mi habitación que da a poniente, unas altas montañas me impiden ver ese amanecer sobre la lámina acuosa del mar, es una lástima, por ello disfruto cada segundo desde tu ventana, que ya es un poco nuestra.
    Un saludo y que tengas buen día.

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    1. Recuerdas bien, Enric. Muchísimas gracias por seguir este blog y por tu bonito comentario, celebro de verdad que disfrutes las salidas del Sol desde esta ventana tan mía como vuestra. Y es verdad que el amanecer de ayer fue casi nocturno, espectral, como bien dices. El de hoy ha sido limpio, aunque el Sol no ha aparecido hasta cruzar unas nubes en el horizonte que ya se han disipado. Y ya era demasiado luminoso para fotografiarlo. Pero procuraré compensar éstas imágenes espectrales con otras más alegres.
      Que tengas muy buen día tú también.
      Un saludo*

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