domingo, 4 de noviembre de 2012

Dos Soles en un solo amanecer


Aunque no sé muy bien a qué hora despierto y vivo desde que el pasado domingo nos hicieron atrasar los relojes una hora, el amanecer sigue siendo el mismo, aparte del ritmo del mundo. Me levanto con el Sol, cada día un poco más bajo, más cerca del horizonte mar, y no sé nada más.


Hoy he despertado un poco antes cuando las luces de las farolas del puerto aún estaban encendidas, y en el horizonte se adivinaba la cercanía del Sol, anunciando su aparición con dos anchas franjas rosadas y nubes azules. Mientras se hace el café hago dos fotos, sabiendo que a cada instante las luces formas y colores son cambiantes. Y cada instante, es una nueva obra de arte.


Se asoma el Sol iluminando todo el cielo de rosas y azules, las farolas ya están apagadas, empieza un nuevo día que adivino nublado. Pero ese instante del amanecer, es el instante del milagro, el Sol siempre fiel a su máxima hora de protagonismo, ni que sea unos minutos.


Aparece y desaparece con mil formas, y de pronto, ya no sé dónde está, si arriba o abajo, y me encapricho pensando que es tan grande y generoso que se muestra como dos Soles, como si jugara al escondite.


Y al final han ganado las nubes. Pero he tenido el privilegio de sentir y contemplar otro amanecer distinto.
Me gusta, casi cada día, dar los buenos días en mi página de Facebook con una fotografía recién hecha del amanecer, pero hoy era difícil elegirla...


 Dos Soles en un solo amanecer jugando al escondite... Y como siempre, he sonreído.  Pensaréis que el círculo blanco superior es el Sol ¿verdad que sí?. Pues no, eso es un reflejo, el Sol, realmente, es esa franja dorada en la parte inferior. Esa ha sido la gracia. Y así comenzamos este primer domingo de noviembre, con un Sol travieso y juguetón. ¿Sabe el Sol que hoy es domingo? ¿Sabe el Sol que hoy es su día?

Sea el día que sea, sea la hora que sea ¡Feliz domingo!

(Texto y fotos; Eva Huarte)

2 comentarios:

  1. Gracias por traerlo, aquí las nubes no nos lo dejan ver, ni amarillo ni dorado...

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    1. Pues aquí está, icr, para que puedas disfrutarlo. Y mira, el Sol sigue jugando, ahora brillo ahora me escondo... Seguiría haciendo fotos. Los amaneceres y atardeceres de otoño ¡son magníficos!
      Que tengas un magnífico domingo, icr*

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