sábado, 13 de octubre de 2012

Y todo por celebrar... la cultura del vino


 (Parte antigua de las bodegas Albet i Noya)

Ayer viernes 12 de octubre, ni me acordaba de que era la fiesta del Pilar, llamada también "Día de la Hispanidad", y de hace un par de años le llaman,  "día del nada que celebrar", por motivos de sobra conocidos en el "descubrimiento de América" de Cristóbal Colón. Pero tuve algo mucho más bonito que celebrar; mi amiga Maria Rosa Ferré de Cellers de Catalunya de Villafranca me dijo que era el día de "portes obertes", puertas abiertas, para visitar y pasear por las viñas y bodegas de Albet i Noya, en Sant Pau d'Ordal. Un lugar que hacía tiempo que quería visitar, sorprendida por las magníficas fotografías que mostró Maria Rosa, mezcla de estilo Modernista y Contemporáneo...

(En la terraza de entrada, a 350 metros sobre el nivel del mar)

Así que ante un cielo totalmente cubierto de nubes amenazando lluvias, pensé si necesitaríamos el Arca de Noé para llegar, y recordé que en algunos lugares de Sudamérica, todavía se le llama Noé a la uva, o al vino, ya que dicen que fue Noé quien llevo ahí las primeras cepas, pero la palabra "noé", significa "navegante", y los primeros navegantes en llegar, como sabemos, fueron vascos y gallegos...
Afortunadamente la lluvia apenas nos acompañó algunos momentos, y llegamos a la tierra de preciosas viñas viendo el vuelo de una pequeña águila que parecía darnos la bienvenida. Éramos un grupo de unas 20 personas, y tras ver un bonito vídeo de la historia familiar de Albet i Noya, y de cómo superaron el problema de la filoxera, Salvador nos fue guiando por las bodegas explicando el proceso de sus vinos y cavas, la primera empresa familiar que decidió hacer vinos y cavas totalmente ecológicos. Para no alargar el post, aquí enlazo su web que vale la pena visitar. Y aconsejo probar sus vinos. (No es publicidad)

(La parte nueva de las bodegas)

Siempre me emociona y me llena de energía pisar tierras con viñas y toda la ceremonia que las envuelve, es el principio de la cultura de todas las civilizaciones conocidas, la bebida más antigua y sagrada desde los tiempos más remotos. Los sumerios ya nos lo mostraron en sus tablillas y escrituras cuneiformes, (así como el proceso de la cerveza) brindando ante su Diosa Gestín, que significa "Madre de las cepas". En Egipto tenían a Osiris como el "Dios del Vino", los romanos al conocido Baco... Y todo el proceso, desde la tierra hasta la copa, sigue siendo una gran ceremonia de cultura sensibilidad conocimiento e investigación. La diferencia hoy día es la práctica de las máquinas, pero como comentó Salvador (buen nombre como guía) "los vinos de mayor calidad se siguen haciendo manualmente, seleccionando los buenos granos de uva". Y pienso que, de continuar la llamada "crisis", por muy mal que se pusiera todo, la vid está ahí, como la vida,  las cepas están ahí, los pies y las manos también, nada cambiaría. Continuaría la antigua y necesaria cultura.


Comentamos también la novedad de utilizar tapones de rosca para vinos jóvenes,  lo que no significa que sean de calidad inferior, de la que algunas personas dudábamos, y de cómo todos los materiales que utilizan, desde el cuidado de las cepas y frutos, hasta los barriles y el corcho para los tapones, son totalmente ecológicos. Eso sí, los vinos jóvenes con tapón de rosca son para consumir pronto, no deben guardarse como los de calidad superior con tapón de corcho que les permite respirar. Otra cosa que aprendimos.

(Pintura mural de Joan Raven)

Y dejando ya el magnífico ambiente de las bodegas, quise adentrarme en una puerta medio abierta que dejaba entrever todo un mundo de luces y colores. Pedí permiso a Salvador, y me encontré en una escalera que parecía llevarme al mundo de "Alicia en el país de las maravillas". ¡Esas eran las fotografías que me habían enamorado! Las paredes pintadas con preciosos colores representando viñas y escenas naturales, y arriba, al final de la escalera, junto a tres bonitas ventanas de arco, otra pequeña puerta azul parecía llevarme aún a otro mundo, pero no la llegué a atravesar para no perderme más en otro mundo de maravillas.


Desde arriba, mirando hacia abajo, descubrí las formas de las escalera que me recordaron a algunos dibujos de Escher. Y entre el aroma de las bodegas la cata de cava y aquél mundo de luces oí que me llamaban para que aterrizara... Pero habría continuado imaginando y escribiendo al momento mil historias. No pude tomar más de dos copas de cava, recordando siempre la frase que decían y oía desde niña; "La primera copa es un regalo de los dioses, la segunda del hombre y la tercera del demonio".


Así que salí con el regalo de dioses y hombres imaginando maravillas, mientras el Sol brillaba sobre las viñas. Recordando también el libro "La República del Vino", del reciente Premio Nobel de Literatura Mo Yan. Y es que todo coincidía.
Un día bien celebrado.

(Texto y fotos; Eva Huarte)





6 comentarios:

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    1. A veces un poquito de envidia va bien, Ramón, es un estímulo para intentar vivirlo :))

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  2. Una gran belleza, sin duda un lugar mágico.

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    1. De verdad que sí, Pedro, tengo un buen recuerdo. A ver si te animas en tu próxima visita a Barcelona, y no dejes de degustar sus estupendos vinos, magníficos de verdad, y repito que no es publicidad. Ya me dirás :))

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  3. Eva, un sitio precioso y perfectopara saborear este vino catalán que me volvió loco!!.
    Saludos!!

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    1. Qué bien que hayas disfrutado de la belleza del lugar y saboreado sus buenos vinos, Yosi, hay locuras maravillosas. Siempre digo que los gobiernos deberían formarlos poetas y locos, el mundo sería muy distinto. Y a pesar de todo, nos salvan éstos rincones llenos de cultura y arte juntos. Son un buen refugio.
      Salud!!

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