sábado, 27 de octubre de 2012

Imágenes de nubes en un día de octubre 2012


 (Atardecer, viernes 26-10-2012)

Siempre lo digo; los amaneceres y atardeceres de otoño son los más bonitos del año. La vida es una continua búsqueda de equilibrio, y el equinocio de otoño nos da una muestra del equilibrio, los días y noches tienen las mismas horas, de ahí el nombre "equinocio", equilibrio. El Sol empieza en el signo zodiacal de la Balanza (Libra). Y ahora ya, ha entrado en el signo del Escorpión, representante de muerte y vida, resurgimiento, morir para renacer. Como el Sol muere y renace día a día ante nuestros ojos.


Y ayer, viernes 26 de octubre de 2012, ya pude contemplar el gran espectáculo celestial. En un sólo día, un desfile de nubes muriendo y renaciendo desde el amanecer hasta el atardecer, adoptando mil formas y colores que nos hacen volar la imaginación inventando mensajes celestiales;


Así empezó el día, con esa manga de agua sobre el horizonte formando dos ojos o un antifaz celestial.


A mediodía, nubes amenazantes que iban dispersándose formando mil formas.


Al comenzar la tarde, el Sol va cayendo y empieza a acariciar las nubes de oro y rosa.


Van bailando las nubes empujadas por el viento de poniente como un cuadro de inspiración daliniana.


Nubes y gaviotas siguen bailando de Este a Oeste y de Oeste a Este, jugando a la luz y las tinieblas, formando un gran champiñón sobre el mar, o una mirada sublime acercándose del más allá, mostrando casi un templo, un universo entero. Ésta debió ser también la inspiración de Miguel Ángel.


Y algunos dioses y diosas quizá...


Se acercan en forma de animales superiores aposentados en sus tronos dejándose llevar.


O un fiscornio recordando que "lo que hay arriba, hay abajo", lo que hace el cielo, lo hace la mar.


Y en ese gran ojo mostrando el universo, aparece un delfín que nos abre una nueva ventana...


Y ésta es la ventana de otoño, de este octubre 2012, que en contra de todo pronóstico, sigue mostrando nuestro gran tesoro, el gran regalo del universo entero, el auténtico valor de la vida por sí misma.


Hasta caer el Sol lentamente tras las colinas... invitándonos a soñar un nuevo amanecer.


Y éste es el amanecer de hoy, sábado 27 de octubre 2012. ¿Quién imita a quién?
He vuelto a recordar a mi padre que siempre decía; "La vida es el Sol que nace cada día".
Y siempre sonrío pensando la razón que tenía, nada más simple ni más sublime.
Y sólo me queda la felicidad de poder mostrarlo, para las personas que quizá no son tan afortunadas de poder contemplar día a día los preciosos dones de la vida.


**
(Ya sé que las marcas de agua "afean" las fotografías, pero son cosas de la vida moderna. Si alguien quiere utilizar éstas bonitas imágenes, confío en que al menos, citen la fuente de procedencia. Imitemos a la naturaleza, con este respeto y cortesía con que nos regala tanta belleza. Lo que hace el cielo... Gracias)

(Texto y fotos; Eva Huarte)

4 comentarios:

  1. Una gran frase la de tu Padre. La sencillez de observar lo que la naturaleza nos ofrece a diario y plasmarlo en una imagen es algo sublime. Al fin y al cabo, es parte de nuestro entorno. Ese que tanto se olvida y que parece no tener importancia, quizás porque mucha gente sabe que siempre está ahí.
    Menudo programa visual tienes ante ti...
    La lucha del equinoccio otoñal... uf.
    Un abrazo

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    1. Lucha del equinocio, Jan... dices bien, lucha por encontrar el equilibrio. Y justamente, saber que "siempre está ahí", nos ayuda y enriquece. Hemos dado la espalda mucho tiempo (o han dado) y ahora vuelve la necesidad de reconocer nuestro origen... El Arte imita, interpreta... ayuda a comprender, y es un placer.
      Un abrazo, Jan*

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  2. En medio de tanto rojo
    fuego-vida-pasión-amanecer-anochecer-sangre
    los azules de tu mediterráneo
    y los azules del cielo de todos...

    No sufras por las marcas de agua:
    tu nombre no puede afear nada.

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    1. Olé Ramón, total, tampoco sirve de mucho la marca de agua, hacen lo que quieren, pero ese placer de contemplar la realidad no lo quita la nadie. En rojos o azules. Beso*

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