sábado, 15 de septiembre de 2012

Despertar en la ciudad enamorada... con cotorras


Me ha gustado pasear temprano por una Barcelona que iba despertando un sábado por la mañana. He sido afortunada, pocos coches, pocas personas, pocos ruidos y polución, y el mismo cielo azul y limpio como un cristal después de finas lluvias pasadas. El mismo cielo nítido que había dejado junto al mar y en noches tan estrelladas. (Clica aquí para ver el post de ayer)

A esas horas, mi hijo ya estaba en el mercado de La Boqueria comprando con unos amigos, para pasar el día cocinando y comiendo, típico encuentro de amistades al final del verano, que siempre tiene cierto aire nostálgico o romántico... Y la ciudad tenía ese aire que tanto me gusta. Iba caminando sonriendo haciendo fotos como una turista enamorada y sorprendida, como si descubriera la ciudad o la ciudad me descubriera, como si la ciudad despertara conmigo casi dormida todavía en el último sábado al final del verano.


Al llegar a Plaça Universitat, una de mis preferidas, iba escuchando sonidos de aves, y me sorprendo al ver en medio de la plaza a palomas picoteando migas de pan en el suelo, revoloteando en las ramas de los árboles...  pero acompañadas de cotorras!!

Recuerdo hace años, cuando vivía en Barcelona, me despertaban los gritos de esas aves verdes que volaban por las palmeras de la Diagonal. Eran las primeras que aparecieron por sorpresa. Decían que alguien debió traer a una pareja de Argentina, (coincidiendo quizá con la llegada masiva de argentinos a Barcelona a finales de los años 70) y quizá se escaparon, formando poco a poco auténticas colonias de cotorras verdes.


Y desde hace años ya forman parte del paisaje del asfalto y del aire de Barcelona, conviviendo con palomas y otras aves. Pero representan también un problema, ya que a pesar de su aspecto simpático y bello color verde, forman nidos en las copas de las palmeras, sus preferidas, pero también en otros árboles, y en farolas, torres de electricidad...  De manera que Barcelona se ha convertido en la ciudad europea con más cotorras, (Myopsitta Monachus) y se calcula que actualmente hay unas 3.000, ya que el Museu de Ciències Naturals de Barcelona las va numerando desde hace años haciendo un seguimiento intentando que no proliferen, por el peligro o molestias que representan.


Me reía yo sola viendo como discutían por un poco de agua o una miga de pan en el asfalto. Se enfrentaban entre ellas, -lástima que se me han escapado del objetivo de la cámara-  alzaban un pequeño revuelo y se posaban ufanas en distintas ramas de los pequeños árboles de la plaza, junto a las palomas.


Y alzando la mirada encuentro el mismo cielo nítido y azul, cruzado por alguna estela de avión casi elegante, sobre el tímido sol asomando por las terrazas.
He vuelto a enamorarme de mi ciudad, pero como una cenicienta he vuelto rápida al mar, antes de que el sueño se volviera pesadilla... Y así me llevo una nueva sonrisa...
Adoro Barcelona, cuando está limpia y casi dormida.

(Texto y fotos Eva Huarte)


9 comentarios:

  1. A mi se me escapo una de casa cuando vivía en Sants, luego me alegre al comprobar que ya empezaban a frecuentar la ciudad pequeñas colonias de cotorras. Pensé... era lista, se habrá adaptado bien...je.
    Luego me fui, me pasa un poco lo mismo con Barcelona. Y mira que me la quiero.

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    1. ¿Cuándo te pasó eso, Agustin? ¿Fue en esa época de los 70-80? Quizá sí, como dices, habrá sido o es feliz, quizá es abuelit@...

      Es triste no poder vivir en tu ciudad, a pesar de amarla... Huí por las Olympiadas, sabía que pasaría lo que pasó y está pasando... Habría sido mejor la Expo, era el camino que llevábamos, la propuesta primera... Lo demás era artificio, años de falsa riqueza, y ahora el pago... Siempre me pregunto si algún día volveré :))

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    2. Ya era padre cuando se fue - la muy cotorra -, en el 87. Me has hecho cavilar...je.
      Me cuesta pensar en volver, pero nunca se sabe.

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    3. Jaja, me hace gracia, "la muy cotorra". ¿Y cómo lo hizo? ¿Tenía pareja o de vez en cuando se iba de paseo y volvía? Quizá es una de los miles que vuelan por Barcelona, esta especie en cautiverio dicen que suele vivir de 25 a 30 años... Algo bonito dejaste en la ciudad, Agustin, por escandalosas que sean.

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    4. Tenía pareja, pero le pudo más una ventana abierta.

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  2. En València también tenemos:
    http://www.youtube.com/watch?v=Y6h-SXBkIWE

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    1. Sí, icr, van proliferando y anidando cada vez más lejos, por distintos lugares del mapa... Parece que las cotorras se encuentran bien en las ciudades, y en Valencia, con tantas palmeras, anidan a gusto. Aquí en Barcelona aprovechan la limpieza de palmeras con el picudo rojo para destruir los nidos de cotorras. El caso es que están desapareciendo también las palmeras, como ya comenté en un post hace años "Vivir sin oasis". Lástima también que estén eliminando a estorninos y otras bonitas aves y pájaros, además de lo que ensucian, como indica bien el vídeo que has enlazado. Buen vídeo, y simpático. Gracias icr!!

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  3. Preciosa crónica de lo cotidiano, de pequeñas cosas. Me imagino a la perfección tu paseo, y tu sonrisa mientras hacías las fotos con tu pequeña cámara pensando en el post que ibas a escribir al llegar a tu casa, junto al mar.

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    1. Buena imaginación la tuya, Paco, así fue, a pesar de la pequeña cámara, las escenas eran dignas, habrías disfrutado fotografiándolas, aunque tienen el detalle de pasearse también por tu famosa ventana. He recordado esta foto tuya que me encanta:

      http://www.pacoelvira.com/2012/06/fotos-desde-mi-ventana-el-gato-y-la.html

      Gracias!

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