miércoles, 21 de marzo de 2012

Primavera movida; no estamos solos


Éste es el penúltimo atardecer de invierno que anteayer fotografié, sobre una de mis colinas preferidas en la costa del Maresme. Ya se adivinaban lluvias, por las espesas nubes en Poniente, mientras Venus y Júpiter seguían y siguen su baile suspendidos en el cielo girando sobre sí mismos, ahora más verticales, más cerca del racimo de las Pléyades, bajo la atenta mirada del protector Orión.


Y ayer fotografié el primer atardecer primaveral en la playa, un día gris y plata, de tonos cambiantes y grandes olas que rugían salvajes por el fuerte viento del Este, formando grandes crines blancas. Y en la arena de la playa, un grupo de gaviotas parecían adormecidas con el rostro hacia el Este, hacia donde sopla el viento, como suelen hacer siempre. El viento era tan fuerte, que casi vuelo con mi pequeña cámara sin poder sujetarla quieta ni una décima de segundo.


Me acerqué despacio, con mucho cuidado, sabiendo que a cien metros las gaviotas ya se asustan y lanzan el vuelo todas al mismo tiempo y al ritmo de sus graznidos casi suplicantes, como si se quejaran de haberles interrumpido el sueño.


Así que todas las fotografías han salido movidas con las gaviotas y su vuelo, que me parecen espíritus de otra dimensión y otros mundos. Pero estaban ahí, conmigo, o yo con ellos, en la playa desierta y el rugido de las olas respondiendo al fuerte silbido del viento.


Y por un instante, casi tuve miedo, quizá por la soledad, la casi oscuridad y esas extrañas formas del vuelo de las gaviotas, ese cielo encapotado de nubes grises y negras que corrían como gigantes desde la colina hasta el mar, como si quisieran devorar todo a su paso. Pensé en la paz y transparencia de las pasadas noches azules como zafiros con Venus y Júpiter como diamantes. Pensé entonces en el rugido del universo, lleno de algo que se estaba manifestando y me expulsaba de la playa, sintiéndome sola o invisiblemente acompañada. Pensé en el libro "No estamos solos" de Walter Sullivan, donde habla de meteoritos que chocan y planetas que se han suicidado ellos mismos por haber avanzado demasiado rápido... Pensé si sólo somos el fragmento de otro cuerpo, otro planeta que estalló en mil pedazos hace tiempo... Y pensé ¿en qué momento estamos? Y corrí hacia casa para abrir el libro:


"¿Por qué razón estalla un planeta en fragmentos? Una de las razones puede ser el choque con otro, pero en este caso la energía que por efecto de la colisión se liberaría en forma de calor, sería suficiente para evaporar ambos cuerpos. Tan sólo quedarían unos pocos fragmentos para contar el accidente. También se habla de una civilización primitiva que voluntariamente se hizo desaparecer junto con su planeta. La gente a la que aterrorizan las armas nucleares, hablan de la posibilidad de que la Tierra sea destruída por una próxima guerra nuclear; sin embargo, para su tranquilidad, hay que decir que para lograr esta destrucción se necesita algo más que lanzar una bomba de hidrógeno dentro del cráter de un volcán. La fuerza necesaria para lograr tal destrucción empequeñecería, por su magnitud, al más alto proyectista de armas nucleares. La explosión habría de realizarse probablemente en el centro de la Tierra y tendría que ser lo bastante intensa para que los fragmentos quedaran lo suficientemente separados uno de otro, sin posibilidad de que se juntaran. Lo mismo que en el caso de una colisión, una explosión de tal magnitud evaporaría con toda seguridad el planeta entero. Además, la edad de los meteoritos indica que una civilización suicida como la supuesta, tendría que haber evolucionado con mucho mayor rapidez que la nuestra."
("We are not alone"; Walter Sullivan, 1965)


Y me quedo más tranquila, creo que no hemos evolucionado tanto... Sólo han sido imaginaciones mías, provocadas por esas extrañas figuras del vuelo de las gaviotas el primer día de una primavera movida.
Y no, no estamo solos.

(Texto y fotos, Eva Huarte)

6 comentarios:

  1. Exacto Eva, no hemos evolucionado tanto como para llegar a la autodestrucción. El camino es lento, pero estamos en ello. Creo que no lo veremos ni tú, ni yo. Quizás nos pongan una valla con agujeros como en las obras, para que lo podamos ver.

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    1. Es gracioso, Pitofiño; creo que hay una especie de miedo o temor colectivo a que todo estalle y/o desaparezca, porque el actual sistema y civilización no se aguanta, y la mayoría dicen o decimos "no lo veremos", igual que cuando hablo o hablamos de que la humanidad, como el planeta, está cambiando hacia un mundo mejor, y decimos también que el camino es lento y seguramente no lo veremos. Si realmente la actual civilización desapareciera por motivos naturales, no tendríamos tiempo ni de decir o pensar "ah, era esto". Se han encontrado figuras humanas en Pompeia, por ejemplo, con una cazuela en la mano, lo que indica que les sorprendió cocinando, y así se quedaron. Lo que sí creo es que no debemos vivir con miedo, y que todo no está en nosotros, que hay unas leyes naturales y universales a las que de alguna manera respondemos, o violamos. Pero no, no hemos evolucionado, sobretodo, como seres humanos. Preocupados por las máquinas y el cerebro hemos olvidado nuestros orígenes y valores naturales... Y ese sí creo que es el cambio, nuestra asignatura pendiente, la recuperación de valores perdidos, como humanos que somos.
      Un abrazo*

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  2. Mientras llega todo eso, me alegro de poder ir leyendo tus fotos y viendo tus escritos, y viceversa...
    Gracias, Eva, por tus "imaginaciones" y tus ganas de mejorar la vida...

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    1. Sí, Ramón, ya decía Einstein que "Es más importante la imaginación que el conocimiento". Y a la imaginación recurrimos intentando pasarlo bien a pesar de dudas y temores. Me gusta que "leas" mi fotos y "veas" mis escritos. Es un honor, y demuestras también una gran imaginación :))
      Gracias a ti, Ramón*

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  3. Por personas como tu que nos permiten ver lo hermoso de la naturaleza y que no estamos solos vale la pena vivir, tanta crueldad hemos provocado los humanos que nos hemos deshumanizado, por eso es tan importante que, sigas enseñándonos las estrellas, las frases aprendidas de los sabios anteriores a nosotros y que perdurarán mientras alguien los recuerde. Gracias por esas preciosas fotos que nos mandas y nos acercan a este planeta azul tan precioso y a veces tan olvidado. Es un placer leer, cada descubrimiento tuyo en esos amaneceres y atardeceres, que ya empiezan a ser un poco de todos los que te seguimos...

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  4. Qué bonito todo lo que dices, Carme, ya sabes que para mí es un placer y una alegría compartir toda la belleza que nos regala la vida, y aprender y dar "las frases aprendidas de los sabios anteriores que perdurarán mientras alguien los recuerde." Eso es precioso, y real. Siempre han dicho las personas sabias que debemos dar lo que nos viene dado. Y eso intentamos.
    Gracias por tu precioso comentario.
    Un abrazo*

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