lunes, 6 de febrero de 2012

Día de cristal


Hace días que apenas escribo en el ordenador, vuelvo a escribir más con la pluma la tinta y el papel, más íntimo quizá, más auténtico. Y quizá porque sigo con el presentimiento de que no debo dejar la práctica de pluma tinta y papel, sigo con el presentimiento de que algo no va bien, de que toda ésta maquinaria y mundo virtual no puede ir mucho más allá. A veces lo comentamos; puede ser por la tormenta solar, puede ser por puro agotamiento humano, por tanto que estamos dando, puede ser por muchas causas. Y otros comentan eufóricos el gran futuro de la inmediatez y posibilidades de Internet. Hay para todos los gustos y opiniones.


Pero yo me refugio en el papel durante éstos largos días y noches de invierno. Necesito intimidad, necesito reflexionar. Necesito leer palabras sabias, memoria ancestral. Vuelvo a leer clásicos, filosofías antiguas, haciendo una  alquimia mental, intentando encontrar una piedra filosofal... Puede ser mi crisis invernal, mi particular invierno que es como un infierno, quizá por eso sólo varía en una letra... y encima no soy poeta...


Así que apenas he salido de mi refugio éstos días de febrero especialmente fríos. Días de lluvia y nieve, días tristes y confusos, por dentro y por fuera, para mí y para la mayoría social. Vivo en un país donde se vive especialmente del Sol, y va muy bien alarmar de grandes nevadas para las que nunca hemos estado preparados y así sigamos pendientes de los políticos y aplaudamos lo útiles y precavidos que son alarmando. Cierran escuelas, las madres no pueden ir a trabajar para ir a recoger a sus criaturas, tiran sal por las calles sólo húmedas, y el mismo "gobernador civil" que envió a los Mossos d'Esquadra a la Plaça Catalunya para echar a los "Indignados" a golpes de porra y bolas de goma -para más tarde hacer en esa plaza una pista de hielo turística-, sale por televisión diciendo que ha decidido "que los niños no vayan a la escuela", y puedan salir a la calle para jugar con pequeñas bolas de nieve...
Vivo en un país surrealista, que podría ser divertido, pero no es serio, no es serio, es especialmente patético.
Pero hoy no quiero hablar en serio, sigo en mi refugio interno.


Hoy al fin, tras éstos día de frío y poca nieve, sin escuelas, y con servicios eléctricos fundidos, hoy al fin ha nacido un día de cristal, con un Sol que parecía brillar más que nunca como un recién nacido, iluminando las flores de almendros, las mimosas, el mar... Y he vuelto a mis paseos sonriendo. He seguido el Sol a todas horas por todas partes hasta el atardecer. He vuelto a sentirme privilegiada del lugar y el planeta en el que vivo, olvidando el invierno/infierno. Y he visto ponerse el Sol tras el mar al tiempo que por el otro lado aparecía la Luna casi llena. Esa es mi escena preferida. He vuelto a fotografiar las imágenes que me gustan, las que tanto adoro y me hacen reír y bailar desentumeciendo mis huesos. Al fin un día de invierno primaveral.


Y vuelvo a mi refugio, tras haber bailado con la Luna, cogiendo mis lecturas con más entusiasmo, pensando que pronto podré volver a escribir, a reír, a correr por la playa, a sorprenderme con cada flor que nazca, con cada rayo de Sol cada día más alto, alargando así los días, las esperanzas, las ilusiones, las risas. A vivir de nuevo días y noches de cristal. A compartir, como ahora quiero, un poco de belleza de la vida. Y pensar que vendrán más días de cristal.


Ahora, hace un momento, recibo la llamada de una amiga, me dice que bajaba caminando por las Rambles de Barcelona mirando una preciosa Luna, ha pensado en mí, y al llegar a su casa enseguida ha entrado en Facebook para ir a mi página convencida de que encontraría una fotografía de la Luna y le ha extrañado no encontrarla. Así que aquí está, una Luna limpia como un cristal. Para los que aún quieren sonreír y soñar.


(Texto y fotos; Eva Huarte)

2 comentarios:

  1. Gracias, Eva, has acertado: qué falta nos hace tu alegría, tu mirada y tus letras...
    A mí también me pasa: cuando vuelvo a casa y la veo bajo la (tu) luna, siempre voy a buscar las fotos a tu perfil del feis (nos has malcriado).
    Besos.

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  2. ¡Qué alegría, ramón! Me encanta teneros malcriados, y que vosotr@s me hayáis malcriado a mí también. Cuando miro la Luna y la fotografío, pienso en mis loc@s lunáticos tocados por el influjo de la Luna, por "las bondades de la Luna", "la nodriza envenenadora de todos los "lunáticos", como dice nuestro amado Baudelaire.
    Y tus palabras siempre alegres y amables me tienen malcriada también.
    Gracias ramón*
    Besos Luneros :))

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