martes, 21 de febrero de 2012

21-02-2012 capicúa

(Texto y fotos; Eva Huarte)

Hoy he estado en Barcelona hasta el atardecer,  me gusta caminar por mi amada ciudad como una turista más. Hay un exceso de imágenes, de movimientos, sonidos, ruidos, se confunden las ideas y todos deben ir al mismo ritmo para que el sistema funcione, o como se decía, -política periodística y económicamente- en la primera época socialista ; "Es como una bicicleta, si dejas de pedalear, te caes". Y es una locura. Parece que todos quieran pedalear cada vez más rápido para mantener un sistema que saben que ha sido un engaño y no se sostiene por sí mismo, y tiene los días contados. Pero nadie quiere caer el primero, ni el segundo, y a pesar de que cada día caen más, parece una maratón para ver quien resiste hasta el final.


Siempre me ocurre cuando me levanto y me sorprende la vida desde mi ventana con el nuevo nacimiento del Sol sobre el mar, me da pereza ir a Barcelona, ya sé lo que hay hace años. Y hoy el mar parecía un bálsamo centelleante. He subido al tren desde el próximo pueblo, Caldetes, (Caldes d'Estrac), por puro romanticismo, para poder disfrutar un rato más del juego del Sol sobre el mar, y contemplar la playa desierta y un elegante silencio dando privilegio al rugido de las olas.


Al momento de llegar a Barcelona todo cambia, parece un gran anuncio publicitario. Y caminando por el Passeig de Colom, (en catalán, "colom", significa paloma, así han cambiado el nombre al gran descubridor de las Américas convirtiéndolo en "ave") contemplaba el cielo azul casi zafiro que siempre me enamora, en contraste con el cielo plata que había dejado en la playa. Me maravillaba viendo  fotografías en cada rincón del paseo, cada rincón es una foto; un joven músico se sienta en un banco tocando el fiscorno brillando con los rayos solares. En el banco de al lado, una chica solitaria. En el lado izquierdo y largo paseo junto al mar, mis familiares mástiles de veleros, barcos grandes y pequeños, y ciudadanos en momento de recreo o turistas haciendo fotos iguales para hoy.


Y frente a mí, el paseo casi desierto ante un sol deslumbrante y las gaviotas felices cantando bailando y planeando sobre los edificios más altos. Ellas van a su baile, por el aire, nada que ver con el mundo publicitario y maquinal que se mueve unos metros más abajo. (He recordado que hace unos días un amigo entendido en ornitología me decía al leer en facebook uno de mis comentarios, que "las gaviotas no cantan", tampoco bailan, le dije, es una forma poética o metafórica de hablar de su graznido y vuelo. Pienso que me quedo sola con mi romanticismo) Y me ha sorprendido ver el paseo tan desierto, con las farolas pintadas de blanco junto a las palmeras, y casi al final, una tela negra como en un escenario, algunos fotógrafos, cámaras, trípodes, y coches iguales para hoy, también blancos.


Al acercarme a los coches como gemelos, veo que en las matrículas tienen el número, 2012. ¡Qué fácil me ha resultado imaginar el anuncio que estarían rodando! Y me he divertido pensando en la coincidencia numérica de hoy martes 21-02-2012, capicúa = Número que se lee igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda. Y en éste caso, pienso que ha sido el castellano que ha convertido en palabra compuesta "capicúa"  lo que es en catalán, "cap i cua" = cabeza y cola. Me ha hecho pensar en la coincidencia de fecha numérica con la película que rodaron el pasado año en Caldetes, con el título 11-11-11. Curiosamente, la página más leída o visitada en este blog (clica aquí, 11-11-11) quizá porque hablé del rodaje cuando nadie lo sabía ni pensaba en esos números. Todos fascinados por saber y esperar el gran día para ver qué pasaba, y no pasó más que lo que suele pasar cualquier día.


Lo triste ha sido ver en la Catedral unas enormes grúas que no podía ni captar con la cámara de fotografiar. He pensado también lo que me decía un viejo pescador de Cadaqués; que nunca hay que construir por encima de la iglesia, que  representa la fe. Cuando un pueblo construye sus casas o edificios por encima del campanario, el pueblo está perdido... Algunas personas nos preguntábamos que intentan hacer con esas grúas gigantescas. Nadie lo sabe, pero da la sensación de que quieran trasladar la falsa catedral gótica, (construida y reconstruida hace un siglo) a otro lugar. Hace un tiempo leí un magnífico artículo de un historiador, explicando cómo se construyó el Barri Gòtic, el barrio gótico de Barcelona, a manera de Disney World... (cuando encuentre el artículo lo citaré)


Cuando he vuelto a pasar por la tarde, una de las monstruosas grúas había bajado el cuello casi hasta el suelo como en un acto de humildad, pero atravesaba toda la plaza de la Catedral de Barcelona sin dejar caminar a las personas... Y no es que el pueblo haya perdido la fe, es que nos la cortan a cada instante, como cortan el canto y baile de las gaviotas, como cortan el fluir natural de las palabras ideas y emociones... Y lo que es peor, parece que a todo nos adaptamos y acostumbramos, incluso dejamos de sorprendernos...


Me ha sorprendio mi sombra y el cielo azul reflejado en un charco de agua entre viejos adoquines, bajo la figura de la Verge de la Mercé, (Virgen de las Mercedes) patrona de los presos... y de la ciudad de Barcelona... (la foto de la virgen me ha salido borrosa) mientras hacía la foto dos chicos pasan mrando diciendo "¡Mira, otra fotógrafa, está lleno de fotógrafas! ¿Ya has puesto bien el obturador?..." Me he reído, estamos de acuerdo, fotografiamos el mundo para nosotros mismos...


Y como una gaviota rebelde he subido corriendo de nuevo al primer tren buscando un poco de aire y libertad, contemplando al Sol adormecerse lentamente tras las montañas, y el mar arrastrando la espuma de las olas como crines blancas... La naturaleza sigue su fiesta anunciando con sus cantos la cercana primavera. Y he caminado por la playa pensando; ¿Cómo nos verán las próximas generaciones? ¿Qué dirán de ésta loca sociedad que ha entrado en el nuevo siglo con botas pesadas como astronautas, luchando entre grandes mentiras como bestias de mil cabezas o tentáculos de un pulpo gigante? ¿Qué nombre nos pondrán? ¿Cuál sería el título? Quizá, ¿qué número, si triunfan las máquinas...? Quizá será un "capicúa", como el pez que se muerde la cola.... Símbolo del cristianismo...

Y hoy empieza una nueva Luna.

(Texto y fotos; Eva Huarte)

8 comentarios:

  1. Precioso post Eva, con la sensación de alivio al abandonar la ciudad y regresar junto al mar.
    Es difícil denominar el sonido que emiten las gaviotas.En Wikipedia en inglés lo llaman Sream que traducido querría decir chillido. Pero me encanta tu poética descripción de que cantan y bailan.

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  2. preciosas las fotos
    sobre todas me gustan el mar plata y el charco azul
    y tu fe en la luna nueva, que también es la mía
    gracias, Eva

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  3. Gracias, Paco. Cierto que cuando salgo de la ciudad y vuelvo al mar valoro aún más el privilegio que tengo.
    Lo del sonido de las gaviotas siempre he creído que se llama graznido, aunque para mí la naturaleza siempre canta y baila, y a veces chilla también, para defenderse o avisar de algún mal, como creo que hacemos los humanos. Unos usan sus fuerzas para atacar, y otros para defenderse. Lo que me gusta es seguir observando de cerca y de lejos, como se observa una gran obra de arte. Y cómo todos respondemos quizá, a una ley natural universal.

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  4. Coincidimos, ramón, a mí también me gustan más las fotografías poéticas, ese mar y ese charco en la ciudad. Aunque siempre me veo obligada a fotografiar algo más, en contraste con la parte poética que parecen querer devorar el hombre y sus máquinas...
    Por eso mi recurso y fe en la Luna... Ella siempre sigue igual.
    Gracias a ti, ramón*

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  5. Yo diría que el graznido se aplica a todos los córvidos, Eva.

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  6. Pues hasta ahí llego, Paco, por eso bautizo a mi manera poética. Quizá habrá que inventar palabras nuevas, sabrás mejor que yo que hay distintas clases de gaviotas, y no todas chillan o no siempre son chillidos el sonido que emiten. O quizá sí, tú eres el entendido. Ya me lo dirás.

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  7. Hola Eva ... me encantó, me sentí en esos lugares y escuchándote ...

    Y he caminado por la playa pensando; ¿Cómo nos verán las próximas generaciones? ¿Qué dirán de ésta loca sociedad que ha entrado en el nuevo siglo con botas pesadas como astronautas, luchando entre grandes mentiras como bestias de mil cabezas o tentáculos de un pulpo gigante? ¿Qué nombre nos pondrán? ¿Cuál sería el título? Quizá, ¿qué número, si triunfan las máquinas...? Quizá será un "capicúa", como el pez que se muerde la cola.... Símbolo del cristianismo...

    Es todo un misterio!

    Y hoy empieza una nueva Luna.

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  8. Qué bien, Alvana, gracias! Celebro hacerte viajar hasta la Mediterrània, y quiero pensar como siempre que con la nueva Luna todo se regenerará, y espero y deseo que cada fase sea mejor para la humanidad... Sin misterios, con verdad :))
    Un abrazo*

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