domingo, 1 de enero de 2012

Amanecer 2012*

Como cualquier otro amanecer, como cada día con unos minutos de diferencia, el Sol empieza a subir hasta que llegue a su cenit a finales del mes de junio, en un año que comienza con una neurosis colectiva de pronósticos confusos, ignorantes, sabios, como ocurre cada año. A veces estamos convencidos de que será un año próspero de riqueza material, a veces convencidos de que vamos a vivir un año especial para la historia de la humanidad. Y así año tras año, el mundo sólo termina para los que no terminan el año.
Cada cultura tiene su calendario, los números no coinciden. Así que los tan hablados o temidos pronósticos según algunos estudiosos del calendario maya, no pueden ser aplicados a toda la humanidad. Hace muchos años descubrí a través de distintas lecturas los calendarios y pronósticos sumerios, los grandes historiadores hablaban de la coincidencia de fechas de un satélite con órbita de cometa que se acercaría de nuevo a la Tierra cambiando el eje rotatorio. Así como hace 3.600 años aceleró el ritmo, ahora, coincidiendo con el nuevo paso del satélite, volverá a relentizarlo. Y sea o no sea verdad realidad o coincidencia, sí me parece que vamos a empezar un nuevo ritmo, más tranquilo, habiendo llegado ya a la máxima aceleración de ritmo cotidiano, sometidos también al ritmo de las nuevas tecnologías.
Las tecnologías han sido el cenit de nuestra civilización actual, seguimos en la lucha entre robotizarnos o recuperar valores humanos que hemos dejado atrás, equivocándonos quizá de camino. Y éste sí puede ser el cambio, de conciencia, de ritmo, de pensamientos y costumbres. Y éste es el miedo del ser humano al cambio, al no saber qué pasará, con qué nos sorprenderá la ley universal. Otros temen a la pobreza material, el perder lo poco o mucho que tienen, temiendo quizá sentirse desnudos ante la ley natural y un sistema materialista que toca a su final.
Luego olvidaron los pronósticos sumerios y popularizaron los maya, que parecen más cercanos en tiempo espacio. Y la neurosis colectiva lleva a predecir como siempre el fin del mundo. ¿Y si sólo es el fin de la civilización cristiana y capitalista? deberíamos alegrarnos, pensando que volveremos a ser más humanos. Pero la histeria colectiva nos lleva a pensar sólo en el dinero y el trabajo. No conocemos otros sistemas de vida, y nos da miedo el cambio, tanto que nos quejamos de la mentalidad capitalista parece que temamos perderla... También es humano, el humano necesita de viejas costumbres...
Así que para mí el 2012 es un año más, un amanecer más con toda su belleza Solar. He empezado el año arrastrando el trancazo que cogí o me cogió la primera semana de diciembre de 2011. Así me siento más humana y mortal, sin falsas esperanzas ni alegrías ni fiestas de guardar. Un amanecer más, observando el paso del tiempo y la belleza de la vida.
Por la noche, antes de entrar al nuevo año, hice la pequeña ceremonia de brindar con un anillo de oro amarillo y otro blanco en el fondo de la copa. No falte amor unión alegría y amistad. Dinero en una mano, como me dijo mi amiga Grace, para que tampoco nos falte. Un salto con la pierna derecha hacia alante, una sonrisa y los mejores deseos para la humanidad. Creo que es lo mejor que puedo sentir y desear.
Al amanecer, como de costumbre, he fotografiado las primeras luces y rayos solares. He danzado dando 12 vueltas como los derviches pensando en la poesía y filosofía del maestro Rumi. He dado las gracias y me he sentido simplemente humana y afortunada. Luego he lavado las sábanas tendiéndolas al Sol, otra costumbre para empezar el nuevo año limpia de toda suciedad o dolor del pasado. Los seres humanos tenemos la gran capacidad de recordar más las cosas buenas que las malas, será instinto de supervivencia, pero es así como todos queremos vivir, limpios, tranquilos y felices.
Al menos así lo deseo para mí y para la humanidad entera. Lejos de malos pronósticos y falsas promesas, vamos a vivir la vida a su ritmo y plenitud, vamos a ser cómplices de la vida valorando su poder y su belleza. Esa parte mística casi olvidada y casi menospreciada, esa parte femenina tan necesaria, esa parte tan sutil que sólo nos ayudará a vivir y ser felices. Sólo por eso estamos aquí; crear, amar, hacer nuestros sueños realidad.

Y he empezado el año contemplando, danzando, fotografiando, lavando, leyendo, escribiendo... ¿Qué más puedo pedir? Sólo desear toda la felicidad, o al menos tranquilidad, para todos/as durante todo el año*

 (Texto y fotos; Eva Huarte. Respetad la autoría, consultad si queréis usar. Gracias)

4 comentarios:

  1. Gracias a ti por tu lectura y presencia, Alvana. Feliz año!

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  2. Feliz año, Eva, como siempre, una entrada para quitarse el sombrero...
    Gracias

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  3. Feliz año Ramón! Y gracias a ti, siempre tan elegante... Aunque es mejor que no te quites el sombrero que ahora hace frío :))
    Un abrazo*

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