lunes, 1 de agosto de 2011

La flor escondida

" El jardín estaba en silencio. Más allá de sus muros ningún rumor de pasos se sobreponía al suave y contínuo murmullo de la diminuta cascada. Aquel silencio estaba deliberadamente planeado, como planeada estaba toda la construcción del jardín, aunque el conjunto diera la impresión de ser un rincón agreste, de la naturaleza. Por el lado de la tapia que comunicaba con la calle, el agua, conducida mediante cañerías modernísimas, ocultas entre rocas, formaba un riachuelo que parecía despeñarse espontáneamente desde las alturas. Un truncado pedregón semiescondido entre bambúes, se apoyaba contra el muro y parecía adquirir la dignidad de una estribación de las montañas que se elevaban más allá de la ciudad. El agua que, formando una minúscula catarata, caía de las rocas, íba a parar a un pofundo y límpido estanque. Tres grandes pinos, doblegados por los años, se inclinaban sobre el estanque, como si deliberaran y reflexionasen. Y aunque eran tan pocos, daban la impresión de un bosque divisado a lo lejos." (Pearl S. Buck)


He vuelto al jardín de mi amiga Margaret, he vuelto a contemplar la soledad de su paisaje, el estanque de nenúfares con enormes hojas en forma de corazón, el niño cargando su enorme pez al hombro por donde ya no derrama agua, pero se mira en las aguas del estanque donde también se mira el sol entre nenúfares, peces y ranas, desde el amanecer a mediodía y hasta el atardecer.

Justo debajo de este estanque está el antiguo garaje que guarda silencioso y angustiado una antiguo velero, naufragando entre cajas de cartón que esconden mi vida, mis libros. Hace unos días mi amiga me llamó diciendo que su enorme casa abandonada ha sido alquilada, y he de llevarme las cajas que guardan mis libros y que tan generosamente se ofreció a guardarme en su garaje, cuando la enferma avariciosa propietaria de la casa que había alquilado, donde viví apenas un año, manipuló la ley y mi vida, haciéndome sacar deprisa y corriendo todos mis libros a la calle. Un falso "desahucio expréss", pero hay que demostrar la ley es rentable...


Hace casi un año y medio que mis libros duermen en esas cajas y en ese garaje, hace casi un año y medio que apenas duermo, apenas vivo, apenas respiro sin mis libros, mis hijos, mi vida, por los que he dado todo, sacrificado todo, porque ellos, mis libros, sus autores/as, me salvaron la vida contínuamente, y como decía Isadora Duncan, "El arte nunca te decepciona". Me falló todo en la vida, fallé en todo a la vida, pero la fidelidad a mis libros ha sido lo único que me ha mantenido, porque día y noche me han hecho vivir y soñar, y me han salvado la vida, como mujer, como amante, como madre, como persona. Y a ellos, a mis libros, se lo debo todo. Y seguramente mi hijo, mis amistades, mis amantes, incluso mis enemigos, también deben todo a mi amor por mis libros. Sin ellos, creo que hace tiempo que no existiría.

No tengo ayuda ni fuerza física, pero esta tarde he cargado el coche con siete cajas llenas de mis libros. La recuperación de los primeros deseos tras el naufragio. El garaje olía a humedad, siempre lo he sabido, durante este año casi y medio no he dejado de visitar el garaje donde dormían angustiados mis libros. Y al llegar a casa -donde sé que todos no cabemos- he empezado a abrir las cajas, y al descubrir mis libros he sentido un terrible nudo en la garganta reprimiendo las lágrimas.


A cada caja que abría reprimía el llanto por el dolor de espalda, mientras me convencía a mí misma de que el esfuerzo físico había valido la pena. En cada caja encontraba a mis amigas, a mis amigos, a los seres que algún día y noche escribieron palabras y libros que me han acompañado toda la vida. Y claro, los más antiguos, de piel o seda, estaban doblados, húmedos, floridos... no han soportado el peso del tiempo, la soledad, el frío, calor, humedad. Como no lo he soportado yo. Durante este tiempo también he envejecido, mucho, apareciendo un triste rictus de amargura y arrugas, que quiero perdonar por la sabiduría que me dan del concepto sufrimiento igual a tiempo... No me importa tanto verme envejecida como ver envejecer a mis libros, lo único bueno que creo puedo dejar a mi hijo, a la humanidad, ya que, al final, no me pertenecen, siento que soy yo que les pertenezco.

Cada libro es una vida, cada título, cada página, cada editorial, cada año, cada prólogo, cada lámina... He conseguido sacarlos todos de las cajas, formando grandes columnas que poco a poco iré cuidando, ventilándonos con las ventanas abiertas para que respiren aires marinos, limpiándolos... Y luego me he limpiado yo, confusa entre el agua del baño y la lágrima, luego un vino celebrando el reencuentro, y la necesidad de sacar de mi casa las cajas de cartón y ponerme a escribir, aunque dijera Azorín que la emoción no hace buena literatura.


Ha sido un pequeño reencuentro con mi vida, con mi pasado presente y futuro, conmigo misma, con mis mejores amistades, mis mejores amantes, mis mejores momentos, mis mejores libros. Ha sido un reencuentro con "La flor escondida" de hace tiempo, de Pearl S. Buck, la primera caja que he abierto, la primera maravilla. Recuperar algo de un naufragio es como descubrir un tesoro escondido, y he ído descubriendo y leyendo sus libros, sus títulos: "La flor escondida", "La estirpe del dragón", "Bambú", "La madre", "Hijos", "Peonía", "Voces secretas"...

Y a ella, y a mis nuevos libros redescubiertos amados recuperados y hasta ahora escondidos como voces desesperadas, igual a la mía, dedico este escrito, con el principio de su libro "La flor escondida". Y a pesar de este nudo en la garganta que aún tengo, y a pesar de tantas voces secretas, calladas, desesperadas, vuelvo a sentirme inmensamente afortunada, inmensamente viva, inmensamente recuperada, pues mis libros su secretos y sus voces humanas me han recuperado a mí también.

No sé qué haré, dónde pondré la treintena de cajas llenas de libros que siguen en el garaje, pero como decía la vieja y joven "Scarlata", ya lo pensaré mañana. Mañana será un nuevo amanecer.

(Texto y fotos, Eva Huarte, respetad la autoría. Gracias)

6 comentarios:

  1. COMO ME HA GUSTADO TU ESCRITO ,MIENTRAS LO LEIA SE ME HACIA , UN NUDO EN LA GARGANTA,COMO CUANDO VES UNA PELICULA DE ESAS YA SABES,COMO ME GUSTARIA PODER AYUDARTE A TRANSPORTAR TUS TESOROS Y RESTAURARLOS UNO A UNO CUIDADOSAMENTE UN BESO EVA.

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  2. Gracias Anònim!
    A mí también me gustaría que me ayudaras a transportar y restaurar uno a uno cada tesoro hasta ahora escondido. Duele ver cómo algunos se han estropeado un poco por el peso el tiempo y la humedad, es triste no sólo por mí o porque ahora sean míos, siempre creo que de alguna manera los heredé y la humanidad debe seguir heredándolos para seguir dando vida como me la han dado y dan a mí. Así que es un tesoro de la humanidad que hay que cuidar, contra toda barbarie como la que hemos sufrido por gente enferma de dinero poder y dominio. Ya dicen que las injusticias las pagan los fuertes, no los débiles. Y los libros son fuertes. De eso se aprovechan los pobres de espíritu que practican el egoísmo y la barbarie.
    Así que nos cuidaremos, y con la ayuda de la naturaleza o el milagro de la vida nos recuperaremos y seguiremos dando vida. Creo que esa es nuestra principal condición.
    Y siento haberte provocado un nudo en la garganta, supongo que como me ocurre a mí, es la mezcla de tristeza y emoción.
    Gracias por tus palabras*

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  3. En los últimos años, he tenido que ir dejando desperdigados mil libros en diferentes lugares. Cosas del que viaja sin rumbo fijo. En este momento no se si mi destino final está en quedarme donde resido o la vida me depara otro enclave. Simplemente me dejo llevar.
    Con el tiempo y mi vida nómada aprendí a vivir, a convivir con los libros que en ese preciso instante consideraba imprescindibles o necesarios. Motivo por el cual, debía de prescindir de muchos que no hubiera querido hacerlo nunca.
    Espero recuperarlos y volverlos a acariciar mientras sus letras impresas me devuelven la sonrisa. Un día, hace ya un montón de años, mi Madre me dijo: “ets un cul de mal seure”. No le faltaba la razón.
    Veo tu imagen con esa columna atemporal de palabras vertidas y emociones frustradas por tanto autor diverso y esas mismas lágrimas que tu secaste envuelven mi criterio y mi necesidad de recopilar mis libros. De entre ellos, compartimos alguno. Incluso editorial. También al ostracismo a los cuales hemos sometido no por deseo propio sino por necesidad. Azorín era sabio, conciso en sus palabras. Sabia vivir la vida y mostrarla sin esa aparente interrelación que había entre él y su historia.
    En esa columna hay un titulo que siempre me pareció atractivo… “Confieso que he vivido”. Con una pasajes que me siguen fascinando. En este momento mi periplo me tiene anclado en Chile. En el Valparaíso que tanto amó Neruda. En sus empinadas calles y sus cerros difíciles de imaginar. En la esencia que se vive en una ciudad portuaria, donde el arribo de los barcos es constante y eso significa nuevas historias que llegan para ser contadas. Escuchadas.
    Mi cámara se vuelve loca con tanto por fotografiar. ¿Para qué? Me preguntaba un amigo hace unos días. Le contesté en una carta de las de antes con un escueto… “Para mí, simplemente para sobrevivir lo más que pueda”.
    Quizás los sentimientos no permitan hacer buena literatura. Pero sin ellos… simplemente sucumbiríamos a tanta desolada desproporción que nos rodea.
    De haberlo sabido y no haber un océano por en medio, te hubiera ofrecido mi colaboración para el traslado.

    Eva, agradezco mucho esas palabras que le dedicaste ayer al recuerdo de mi gatita Minina en el blog de Paco.
    Un abrazo.
    Quería enviarte un correo, pero no lo encontré.

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  4. Gracias a tí por tu comentario, Jan, la verdad es que se crea una complicidad con personas que sabes que han vivido una situación similar y aman a sus libros como a sus mejores amistades. Es curioso que en mi página de facebook justamente anteayer, puse un fragmento del "Confieso que he vivido" de Neruda, y me gusta mucho que te hayas molestado en leer el lomo de alguna columna de los libros que he fotografiado. Quizá nosotros, nómadas o "cul de mal seure" podríamos escribir también un "confieso que he vivido", es realmente una experiencia muy dura, un exilio interno, físico pero también intelectual o espiritual, aunque quizá hoy día todos lo somos un poco. ¿Te has fijado cómo va la humanidad viajando por todo el planeta con una mochhila a la espalda? Siempre pienso que es muy simbólico, como si la humanidad se hubiera vuelto vieja el planeta pequeño y ya no encontráramos un lugar donde extender y dejar crecer raíces. El planeta es nuestro hogar, con esta mochila que cargamos a la espalda, llena de libros y experiencias... Y aunque la emoción no haga buena literatura como decía el sabio Azorín, creo que es necesaria manifestarla aunque sea torpemente, simplemente por sentirnos un poco humanos, con todas nuestras torpezas. Y finalmente, creo, te liberas del peso innecesario en esa mochila. Pero siempre debemos agarrarnos a algo, por ejemplo, a los libros, a la fotografía, a la pintura... Y como tú, me paso el día también contemplando barcos que entran y salen del puerto imaginando mil historias... y fotografiándolos. Otra forma necesaria para sentirnos vivos pensando que siempre queda algo de lo que vemos o vivimos. Creo, simplemente, que intentamos vivir la vida con un poco de aliciente, un poco dignamente.
    Me ha gustado mucho tu comentario, Jan, y también lamento que estés en el otro lado del charco y no puedas ayudarme, (broma).
    Como lamento de verdad la pérdida de tu gatita, también sé lo que es.
    Y si quieres encontrarás mi correo en gmail, está puesto en mi web pero no sé cómo se pone en el blog, soy un desastre.
    Aquí estamos Jan, aunque nos separe un pequeño charco. Gracias por tu comentario.
    Un abrazo*

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  5. Visitando el blog de Paco me encontré, de pronto, leyendo tu texto. Creo firmemente (y también modestamente) que en esta oportunidad Azorín se equivocó. Esta vez la emoción si fue capaz de producir un texto fantástico... lleno de aquello que sólo los que amamos los libros podemos comprender. La emoción que sentí, que se que viene de mi propia experiencia, no hubiese sido de no haberme cruzado con tu escrito. Gracias Eva, y gracias también a las circunstancias, a las casualidades o queizas a que o a quien que hizo posible que te leyera.
    Cariños desde Iquique, Chile.

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  6. Glen lizardi; también has logrado emocionarme, aunque esta página parezca una catarata de esas emociones que no son buenas para hacer literatura, y a veces me siento casi ridícula y cursi, pero la verdad es que no importa, todo compensa con esta agradable sensación de complicidad respeto y amor por los libros, que tienen su propia vida, como si ellos solitos despertaran y hablaran por sí mismos despues de tanto tiempo reprimidos. Vuestras voces son las suyas. Y es cuando sonrío a la vida y a su forma de hacer las cosas por sí misma. Como decía la escritora -a la que muchas personas consideran cursi- Susanna Tamaro; "Nada se pierde del todo".
    Gracias por tu bonito comentario, glen. Una alegría.

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