viernes, 26 de agosto de 2011

Ofiuco y las serpientes de verano


Hace siglos que los seres humanos empezaron a leer el cielo antes que nada. Durante la noche, la Luna y las estrellas brillaban y formaban figuras y movimientos que atribuían o relacionaban a su psicología, espiritualidad o momento cultural, intentando entender el cielo y sus signos como mensajes del más allá. Intentando entenderse a sí mismos, como habitantes de un lugar donde no sabían bien qué tenían qué hacer, qué hacían ahí, aquí, en este planeta que ahora llamamos Tierra.

Se designaron finalmente 13 signos con distintas figuras, 13 parcelas de cielo sin más posibilidad ante sus mirada humana y su capacidad de comprensión. Las primeras civilizaciones señalaban las constelaciones como humanos convertidos en diosas y dioses, animales; bueyes, ballenas, águilas, serpientes... lo más elemental a su alrededor, aunque a todo se le atribuía un poder sobrenatural, astral, una deidad. Incluso a la serpiente, y principalmente, ya que a la serpiente se le atribuía el poder de la savia de la vida. Incluso en la cultura y mitología oriental la serpiente fue el primer animal en presentarse ante Buda. Ella es lo más elemental, lo más humilde y sublime, el veneno y el contraveneno. La enfermedad y la curación, vida y muerte, bien y mal, principio y fin. Sabiduría ancestral.


Y fue Asclepio, el sabio doctor en medicina durante los mejores tiempos de la Grecia antigua, quien descubrió el poder del veneno y contraveneno de las serpientes, (consideradas las primeras habitantes del planeta) aunque Asclepio, (Esculapio para los romanos) había heredado sus conocimientos de Quirón, y éste de los antiguos conocimientos de las Sibilas y antiguas civilizaciones que apenas conocemos. Asclepio, (que acompañó a los argonautas en busca del Vellocino de Oro) curaba enfermedades e incluso resucitaba a los muertos. Y dicen que Hades, Plutón, el Dios del inframundo, montó en cólera al no poder llevar a un ser humano a su infierno, hizo un trato con Zeus, Dios de los dioses, quien envió un rayo que mató a Esculapio. Así los griegos bautizaron en el cielo la constelación de la Serpiente Ofiuco, atravesando el centro galáctico, representada por un hombre sujetando una enorme serpiente; la cola en Escorpio, y la cabeza en Sagitario. Y la constelación de Sagitario queda representada por un hombre centauro lanzando una flecha, la de Quirón. Pero el cristianismo catolicismo eliminó a todos los dioses y diosas intentando evitar la dispersión, imponiendo un solo dios, hombre, al tiempo que utilizaba y manipulaba el saber y la mitología a su favor. Atribuyó a Jesucristo (palabra que deriva de escriba) el poder de la curación, de resucitar a los muertos. Y eliminó la constelación de Ofiuco, la serpiente representando la vida y la sabiduría, representando a Asclepio, Esculapio, y presentando al número 13 como fatídico. Intentando anularlo todo y atribuirse todo el poder "escondido".

(Francis Bacon)

Este verano de 2011 ha habido un movimiento físico y psicológico en España que me ha hecho pensar en las conocidas "serpientes de verano", como se suelen llamar a las noticias veraniegas que parecen escandalosas y terribles pero al final del verano se olvidan y no queda nada. Y me ha hecho pensar también en el nuevo reconocimiento de la constelación de Ofiuco, por donde transitaba la Luna en su eclipse el pasado mes de junio de este año. Hecho insólito desde hace miles de años, como tantas cosas que vamos descubriendo en la Tierra y en el cielo.
Un gran nerviosismo e indignación -y en algunas personas o grupos "emoción"- se movía ante la inevitable visita serpentina y serpenteante del representante todavía de la moral o amoralidad romana, al que llaman actualmente, Susan, y los amantes o sometidos y dominados católicos llaman todavía "su santidad", con mayúsculas, el papa de roma que por la puerta siempre asoma, el representante, para una gran mayoría social, de la amoralidad, de la gran mentira de esta civilización desde hace veinte siglos. Y eso es dificil de concienciar en otra gran mayoría...

(Lilith; John Collier)

Algunos pintores, de distintas épocas envuelven a la primera mujer rebelde, Lilith, con una serpiente. Aunque para los orientales, la mujer, como la serpiente, siga representando la belleza y la sabiduría, la regeneración, la curación, la vida. Según el zodíaco o mitología china, las personas, especialmente mujeres, nacidas bajo el signo anual de la Serpiente; "Son bellas y sabias", dicen. Lo contrario que intenta mostrar la religión o mitología cristiana. Metáforas de metáforas.

La serpiente es el animal más representativo del inicio de la vida terrestre. La serpiente salvó muchas vidas desde el principio de las civilizaciones. Era la serpiente quien mutaba y regeneraba los males, quien se alimentaba de lo bueno y de lo malo de la tierra, de la vid = vid-a. De ahí también que griegos y romanos añadieran agua en sus vinos, intentando rebajar el veneno del fruto de la vid, siendo la serpiente necesaria para reconocr la dosis, y así el hombre empezó a ejercer su domino y sabiduría de la buena o mala vid, proyectándolo hacia la misma vida. Iniciándose, o intentando reconocer así, la lucha entre el bien y el mal.


Dicen que el próximo día 28 de agosto ya habrá mutado la serpiente de este verano, ya no quedará nada de los contrastes morales con la visita de "Susan", con zapatos rojos y vestidos de más de siete mil euros diciendo a los pobres que; "hay que repartir bienes materiales", con todo su cinismo. Diciendo a las mujeres que aunque hayan abortado, "ellos", vestidos amorales de siete mil euros, las "perdonan", si se apuntan a "la confesión por 200 euros el cursillo". "Ellos", que dicen al "varón" que tiene "derecho a maltratar a las mujeres que abortan", haciendo así apología del crimen. "Ellos", que dicen a un país civilizado, culto, aconfesional, laico libre y "democrático", cómo deben "educar a sus hijos" e hijas... Incluso cómo cuándo y con quién deben hacer el amor y dar amor, o simplemennte practicar el ejercicio sexual, esa gran tentación de la serpiente hecha mujer o la mujer hecha serpiente. "Culpable" de la humanidad y de la vida.

Ninguna de estas porquerías propagandísticas de parte de los actuales amorales romanos, que han venido a pasar su agosto intentando montárselo en España, -ante la inevitable decadencia vaticana- quedará en la conciencia de nada ni nadie, más que para la crítica y rechazo, o en algunos santos inocentes o fanáticos. Medios oficiales de comunicación han acribillado el agosto vacacional con los faldones y zapatitos rojos de "susan", miles de periodistas espontáneos a través de las redes sociales pasaban críticas, declaraciones y porquerías de "susan y familia". Cuando la mayoría sabemos que la expedición en busca del Vellocino de Oro hace tiempo terminó. Que la serpiente o mujer representando el mal terminó también. Vuelve a aparecer Ofiuco, reaparece la constelación número 13 y el número como una transición, el número del saber, de la mujer sabia, la búsqueda del equilibrio y la verdad; masculino y femenino. La lectura completa de todas las constelaciones estelares en un cielo inmensamente bello ante la mirada de la humanidad.


Hace años comenté, ante los primeros pesadísimos viajes del anterior "papa viajero", que era la primera vez en la historia de la civilización cristiana que la iglesia iba detrás del pueblo, cuando siempre era el pueblo que iba detrás de la iglesia en busca de moral o guía espiritual. Lo que ya representaba entonces la grave crisis eclesiástica romana, su larga y pesada decadencia, descargando su conciencia contra la conciencia de la humanidad. Y éste "papa" de ahora sigue viajando por el mundo arrastrando millones y millones de dólares y euros, comprando y oprimiento millones de almas y seres humanos confusos o muertos de hambre y llenos de inconsciencia o inocencia, además de sus poderosos o ricos psicópatas aliados con el poder de la avaricia material...

Como dice Le Petit Prince; "A las serpientes no les queda veneno para un segundo mordisco." Roma caerá por sí sola. Cantan todas las profecías.

Ha sido un mes de agosto de 2011 casi de pesadilla entre tantos contrastes y cargas morales, cuando el cuerpo y el alma sólo te piden una era vacacional, de "vaciar", de desconectar, de descanso bien merecido, de alegría y recuperación de las buenas energías, a ser posible bien compartidas. Pero en contra de tanta desazón palabrería y profecías apocalípticas, sigo apostando por una nueva humanidad, por la apertura de nuevas conciencias y la espontánea forma de hacer de la misma vida. Apuesto por el regreso de Eva y Lilith. Apuesto por descubrir todo lo que nos han querido esconder y nos han mentido. Apuesto por la verdad y la dignidad, por la alegría la risa y la felicidad, el Amor y la amistad, la creatividad, y cómo no, por la inteligencia emocional y la moral que la cristiandad quiso anular para hacerse imprescindible.

Siempre lo digo; es la era de la verdadera humanidad. Y no hay marcha atrás.

(Texto Eva Huarte. Fotos sin autoría extraídas de distintas webs)

miércoles, 17 de agosto de 2011

"Le Petit Prince"


"C'est là un bien grand mystère. Pour vous qui aimez aussi le petit prince, comme pour moi, rien de l'univers n'est semblable si quelque part, on ne sait oú, un mouton que nous ne connaissons pas a, oui ou non, mangé une rose..."

Y como el "Pequeño Príncipe" te diré un secreto; es una de mis estrellas preferidas, este pequeño de cabellos dorados como el trigo que no para de hacer preguntas. Esa pequeña princesa en forma de estrella que no para de reir y sonreir sin creer en las respuestas. Y es que el ser humano se ridiculiza a sí mismo, se magnifica a sí mismo. Y al fin, sólo sueña con la Luna el mar y las estrellas. Y entonces, nos da la risa, porque todo lo demás nos parece ridículo y absurdo.


Anoche redescubrí al fin uno de mis libros preferidos que sabía dormido en esas cajas de cartón que tanto detesto pero que tanto servicio me han hecho guardando mis libros como serpientes durante un año. Anoche volví a la playa descalza con la Luna llena, intentando contemplar el paisaje de mar con lluvia de estrellas. Pero la lluvia de estrellas nos la daba la misma Luna llena de agosto, esa loca magnífica y generosa Luna de agosto que a todos nos trastorna, cayendo sobre el mar como una lluvia de diamantes. Contemplaba el mar con esa lluvia de estrellas que caían de la Luna, contemplaba las constelaciones de la Osa mayor y menor junto a Cassiopea, y justo al lado, otra enorme estrella que dudaba entre si era Júpiter, Sirius o Venus.


Ahora sé que era Júpiter, es Júpiter, que cada vez se mostrará más cerca más grande y más brillante. Júpiter representa la expansión, la sociabilidad, la filosofía a su más alto nivel, los viajes, la comunicación, la comunión con lo más ancestral vital y astral. Júpiter representa la bondad, la sabiduría, las letras, la filosofía, la amistad. Soñaba, como el pequeño príncipe o pequeña princesa esa humanidad, ese planeta, donde sólo haya un rey o una reina que aspira sólo a gobernar a sus súbditos con órdenes razonables. "Si ordenara a mis súbditos que se tiraran al mar, me desobedecerían. ¿La culpa sería de ellos o mía? La culpa sería mía, por dar una orden insensata." Dice el rey solitario de un planeta solitario. "Si das una orden insensata, tus súbditos te desobedecerán."

Hablábamos sin indignación, de la ridícula visita papal romana a España, de nuevo, en pocos meses, con provocaciones inmorales y amorales, sólo con fines publicitarios que no hacen más que provocar la indignación y la ira de los súbditos, del pueblo, de la gente de a pie, y no hace más que alimentar a vampiros psicópatas y subordinados. Coincidimos en que todo responde a esa repugnante criminal y caduca política de provocación. Y el pueblo, la gente, personas inocentes, que luchan sólo por dignidad, responden contra esa política basada en una religión y filosofía repuganante y amoral. Son los "Dies irais". Días de iras, tiempos de iras, que no volverán.


Contemplábamos la Luna como un Sol en un desierto de arena y mar. Contemplábamos sobre el mar una bella y sutil lluvia de estrellas que caían de la luz de la Luna. Voces bajas, silencios, sombras y luces, y de pronto, una luz cegadora y un ruído casi ensordecedor irrumpió en la conversación. Se giraron todas las miradas hacia esas horribles luces de maquinaria galáctica, de guerra de las galaxias. Para los más asiduos y acostumbrados esa máquina era normal, la aceptaban, limpiaban la arena de la playa como cada madrugada. Para otras personas, que sólo intentaban, intentábamos, unas horas de silencio de olas, luz de Luna y esperanza de contemplar una lluvia de estrellas Perséidas nacidas de la constelación de Persseo, junto a Cassiopea, fue el rompimiento de la magia nocturna, astral y ancestral. Una enorme máquina robotizada por orden de otros humanos robotizados incendió de luz toda la playa de Caldetes y Arenys de Mar. Se fundió la luz de la Luna y las estrellas, con esa máquina luminosa devoradora de toda magia y esperanza. De toda belleza natural. no lo puedo entender ni lo puedo asimilar. Y siempre la misma pregunta; ¿Por qué pisaron la Luna?


Y vino a mi mente de nuevo y a mi corazón la frase final, la gran pequeña pregunta del Petit Príncep, el pequeño príncipe: "Mirad el cielo. Preguntaos: ¿el cordero se ha comido la flor, sí o no?"
Y veréis como todo cambia..."

Nunca pensé que el mundo, la vida, la humanidad, pudiera cambiar tanto, seguramente para mal, aunque todo se pueda reciclar. Y seguían retumbando en mi cabeza y en mi corazón las voces del amigo del Petit princep; "Otra vez el sentido de algo irreparable me congelaba el corazón. Comprendí que no podía soportar la idea de no escuchar nunca más aquella carcajada. Era para mí como una fuente en medio del desierto." Pensaba en la voz y la risa de mi hijo, mi siempre pequeño príncipe, cuando siendo un niño le leía y releía el pequeño libro.

Pensaba y recordaba otros veranos, tantos veranos, tantas Lunas de agosto, tantas risas y sonrisas, tantas carcajadas, tantas músicas palabras y filosfías... Pensaba en la última Luna de agosto, la del pasado año 2010, cuando decía si quizá sería mi última Luna. Y de alguna manera me lo parece todavía. Por una máquina monstruosa rompiendo la arena de luces y sombras, rompiendo la magia de la noche, rompiendo el sueño la risa y el deseo. Y no puedo, ni quiero hacerme a la idea de no escuchar nunca más aquellas voces, aquellas risas... humanas... a la luz de la Luna de agosto.


Ahora hace un año viví una mágica graciosa espontánea y generosa Luna llena de agosto. Nos preguntamos todos, este año, si quizá es verdad que unos hombres locos pisaron la Luna con unas máquinas, unas botas y unos trajes de protección de plástico derivados del petróleo. Me preguntaba si esa noche ya no era como la del año anterior cuando pensaba si sería la última. Miraba a Júpiter, le rogaba, suplicaba, preguntaba, le hablaba, en esa misma playa: "Esta noche hará un año. Mi estrella se encontrará justo encima del lugar donde caí el año pasado..." ¿Y qué ha pasado?

Me preguntaba si todo este ritmo, toda esta maquinaria, todas estas luces y focos artificales, esos ruidos, esa violencia superando todo sentido de la fuerza, eran necesarios, si son buenos para la humanidad. Y todos quedamos callados, sin respuesta. Volviendo a mi mente y a mi corazón el libro del aviador perdido o desaparecido en el desierto o en la mar ancestral; Antoine de Saint-Exupéry: "Aquello que es verdaderamente importante, es invisible al corazón."

Ninguna máquina, nadie, nada, conseguirán que deje de mirar el cielo de noche y deje entrar la luz de la Luna y las estrellas por mi ventana: "Y ninguna persona mayor comprenderá nunca que esto pueda tener ninguna importancia."

Siempre termino pensando y diciendo lo mismo; la Luna, mi Luna, no me la pisarán.


(Texto y fotos; Eva Huarte. Reproducción dibujos de Antoine de Saint-Exupéry de su libro "Le Petit Princep")



domingo, 7 de agosto de 2011

Los buscadores de conchas


"La Galería siempre estaba fría, incluso en agosto. Las gruesas paredes de granito no dejaban entrar el calor del sol y las ventanas altas dejaban pasar todas las corrientes de aire. Por otra parte, el suelo estaba enlosado de pizarra y no había ningún tipo de calefacción, y aquél día el viento que soplaba racheado de la Playa Norte golpeaba de vez en cuando el edificio provocando que la estructura de la claraboya norte se sacudiese y estremeciese." (Rosamunde Pilcher)


Sigo desenterrando y recuperando mis libros dormidos en cajas de cartón y en el garaje situado bajo el jardín de mi amiga Margaret. Sigo descubriendo mis tesoros escondidos recuperando esa forma metafórica de vivir la vida inmanente a la literatura. Otro libro principal al abrir otra caja y que también marcó mi vida; "Los buscadores de conchas" de Rosamunde Pilcher, (aunque son tantos...) Lo abro al azar como de costumbre y leo esas líneas metafóricas como si describiera el garaje de gruesas paredes, aunque sin ventilación, de suelo de cemento acumulando frío humedad y calor, sólo ventilado cuando abro el gran porticón y el viento entra arrastrando hojas secas de los árboles del bosque que hay delante.

Mis libros, aunque dormidos en cajas, han seguido teniendo un bonito paisaje de bosque y mar delante. Ayer seguí el consejo de un amigo abriendo las cajas allí mismo y colocando los libros en bolsas de plástico para facilitar el traslado. Pero el gesto y los viajes siguen siendo durísimos para mi físico, incluso para mi moral, descubriendo allí mismo que las cajas con los libros más importantes estaban tan arrinconadas buscando protección, que han sido las que han sufrido más falta de ventilación acumulando humedad en los libros más delicados.


De nuevo, al llegar a casa, sin lugar para montar nuevas estanterías, voy limpiando libro por libro, leyendo los títulos, dando una mirada interior, son tantos y tan fascinantes, que sólo de títulos se podría escribir un libro. Algo de eso hay en algún autor. Y todo lo tomo como metáfora, un mensaje de la vida, de seres humanos que han ido escribiendo la vida intentando entenderla e intentando ayudarnos a entenderla a las próximas generaciones. Voy formando columnas casi sin orden, en cada caja apunté los libros que contenía, la antigüedad, el género; historia, arte, filosofía, novela... Pero casi irremediablemente se van mezclando entre ellos de forma espontánea. Y a pesar de ponerlos en columnas con poco concierto, voy distinguiendo y encaprichándome de apuntar títulos seguidos, como un mensaje:

"Los buscadores de conchas"; Rosamunde Pilcher

"Jardí vora el mar"; Mercè Rodoreda

"Primer testamento"; Salvador Pániker

"El camino a Eleusis"; R. Gordon Wasson, Albert Hofmann, Carl A.P. Ruck

"El país de los ciegos"; H.G. Wells

"Tratado de la desesperación"; Sören Kierkegaard

"El corazón de las Tinieblas"; Joseph Conrad

"Tormento", Benito Pérez Galdos

"Rayuela"; Julio Cortázar

"La historia interminable"; Michael Ende

"Cròniques italianes"; Stendhal

"Una temporada a l'infern"; Artur Rambaud

Y todo, todo me representa, algún momento o cada momento de mi vida, con el convencimiento de que ha terminado para mí esta "temporada en el infierno", pensando en si empezar a hacer mi "primer testamento", escribir mis "crónicas italianas", españolas, catalanas, de esto que parece una "historia interminable" de un "tratado de desesperación" y "tormento" en "un país de ciegos"... Y todo cuanto quería y quiero era jugar a la "rayuela" en mi "jardín junto al mar", camino de esa lucidez o riqueza espiritual llena de imaginación conocimiento divertimento y conciencia, "camino a Eleusis", donde sólo podían acudir y asistir los puros de corazón, y ya no sé si he sido ni seré nunca pura de corazón, si nunca tendré acceso, sintiendo todavía mi "corazón entre tinieblas", buscando, como tantos seres humanos, la verdad de tantos enigmas de la vida y la historia de la humanidad, encontrándonos en la playa como "buscadores de conchas" intentando saber algo más...

A veces, siendo niña y más mayor, cuando veía a una mujer anciana por las calles asfaltadas de la ciudad recogiendo cajas de cartón, la observaba con gran tristeza pensando; "No quiero terminar mi vida recogiendo cajas de cartón a la luz de la Luna". Y ahora sonrío, soy mayor, y lo pienso mientras voy recogiendo y tirando cajas de cartón a la luz de la Luna al atardecer, lejos del sol. Y veo a las personas que me ven y me miran por la calle, y pienso que pensarán quizá lo mismo que pensaba yo hace años. Pero no saben, como quizá aún no sepa yo, los grandes tesoros escondidos que han guardado y defendido esas cajas como serpientes, salvando, quizá, un poco de vida y dignidad en una metáfora más del naufragio de la humanidad.

Y sonrío a la vida y sus metáforas, y sigo imaginando, pensando, deseando, no quiero ni puedo dejar de soñar. Creo que es el principio de la vida y de una nueva humanidad.



(Texto y fotos Eva Huarte; se ruega respetar autoría)

lunes, 1 de agosto de 2011

La flor escondida

" El jardín estaba en silencio. Más allá de sus muros ningún rumor de pasos se sobreponía al suave y contínuo murmullo de la diminuta cascada. Aquel silencio estaba deliberadamente planeado, como planeada estaba toda la construcción del jardín, aunque el conjunto diera la impresión de ser un rincón agreste, de la naturaleza. Por el lado de la tapia que comunicaba con la calle, el agua, conducida mediante cañerías modernísimas, ocultas entre rocas, formaba un riachuelo que parecía despeñarse espontáneamente desde las alturas. Un truncado pedregón semiescondido entre bambúes, se apoyaba contra el muro y parecía adquirir la dignidad de una estribación de las montañas que se elevaban más allá de la ciudad. El agua que, formando una minúscula catarata, caía de las rocas, íba a parar a un pofundo y límpido estanque. Tres grandes pinos, doblegados por los años, se inclinaban sobre el estanque, como si deliberaran y reflexionasen. Y aunque eran tan pocos, daban la impresión de un bosque divisado a lo lejos." (Pearl S. Buck)


He vuelto al jardín de mi amiga Margaret, he vuelto a contemplar la soledad de su paisaje, el estanque de nenúfares con enormes hojas en forma de corazón, el niño cargando su enorme pez al hombro por donde ya no derrama agua, pero se mira en las aguas del estanque donde también se mira el sol entre nenúfares, peces y ranas, desde el amanecer a mediodía y hasta el atardecer.

Justo debajo de este estanque está el antiguo garaje que guarda silencioso y angustiado una antiguo velero, naufragando entre cajas de cartón que esconden mi vida, mis libros. Hace unos días mi amiga me llamó diciendo que su enorme casa abandonada ha sido alquilada, y he de llevarme las cajas que guardan mis libros y que tan generosamente se ofreció a guardarme en su garaje, cuando la enferma avariciosa propietaria de la casa que había alquilado, donde viví apenas un año, manipuló la ley y mi vida, haciéndome sacar deprisa y corriendo todos mis libros a la calle. Un falso "desahucio expréss", pero hay que demostrar la ley es rentable...


Hace casi un año y medio que mis libros duermen en esas cajas y en ese garaje, hace casi un año y medio que apenas duermo, apenas vivo, apenas respiro sin mis libros, mis hijos, mi vida, por los que he dado todo, sacrificado todo, porque ellos, mis libros, sus autores/as, me salvaron la vida contínuamente, y como decía Isadora Duncan, "El arte nunca te decepciona". Me falló todo en la vida, fallé en todo a la vida, pero la fidelidad a mis libros ha sido lo único que me ha mantenido, porque día y noche me han hecho vivir y soñar, y me han salvado la vida, como mujer, como amante, como madre, como persona. Y a ellos, a mis libros, se lo debo todo. Y seguramente mi hijo, mis amistades, mis amantes, incluso mis enemigos, también deben todo a mi amor por mis libros. Sin ellos, creo que hace tiempo que no existiría.

No tengo ayuda ni fuerza física, pero esta tarde he cargado el coche con siete cajas llenas de mis libros. La recuperación de los primeros deseos tras el naufragio. El garaje olía a humedad, siempre lo he sabido, durante este año casi y medio no he dejado de visitar el garaje donde dormían angustiados mis libros. Y al llegar a casa -donde sé que todos no cabemos- he empezado a abrir las cajas, y al descubrir mis libros he sentido un terrible nudo en la garganta reprimiendo las lágrimas.


A cada caja que abría reprimía el llanto por el dolor de espalda, mientras me convencía a mí misma de que el esfuerzo físico había valido la pena. En cada caja encontraba a mis amigas, a mis amigos, a los seres que algún día y noche escribieron palabras y libros que me han acompañado toda la vida. Y claro, los más antiguos, de piel o seda, estaban doblados, húmedos, floridos... no han soportado el peso del tiempo, la soledad, el frío, calor, humedad. Como no lo he soportado yo. Durante este tiempo también he envejecido, mucho, apareciendo un triste rictus de amargura y arrugas, que quiero perdonar por la sabiduría que me dan del concepto sufrimiento igual a tiempo... No me importa tanto verme envejecida como ver envejecer a mis libros, lo único bueno que creo puedo dejar a mi hijo, a la humanidad, ya que, al final, no me pertenecen, siento que soy yo que les pertenezco.

Cada libro es una vida, cada título, cada página, cada editorial, cada año, cada prólogo, cada lámina... He conseguido sacarlos todos de las cajas, formando grandes columnas que poco a poco iré cuidando, ventilándonos con las ventanas abiertas para que respiren aires marinos, limpiándolos... Y luego me he limpiado yo, confusa entre el agua del baño y la lágrima, luego un vino celebrando el reencuentro, y la necesidad de sacar de mi casa las cajas de cartón y ponerme a escribir, aunque dijera Azorín que la emoción no hace buena literatura.


Ha sido un pequeño reencuentro con mi vida, con mi pasado presente y futuro, conmigo misma, con mis mejores amistades, mis mejores amantes, mis mejores momentos, mis mejores libros. Ha sido un reencuentro con "La flor escondida" de hace tiempo, de Pearl S. Buck, la primera caja que he abierto, la primera maravilla. Recuperar algo de un naufragio es como descubrir un tesoro escondido, y he ído descubriendo y leyendo sus libros, sus títulos: "La flor escondida", "La estirpe del dragón", "Bambú", "La madre", "Hijos", "Peonía", "Voces secretas"...

Y a ella, y a mis nuevos libros redescubiertos amados recuperados y hasta ahora escondidos como voces desesperadas, igual a la mía, dedico este escrito, con el principio de su libro "La flor escondida". Y a pesar de este nudo en la garganta que aún tengo, y a pesar de tantas voces secretas, calladas, desesperadas, vuelvo a sentirme inmensamente afortunada, inmensamente viva, inmensamente recuperada, pues mis libros su secretos y sus voces humanas me han recuperado a mí también.

No sé qué haré, dónde pondré la treintena de cajas llenas de libros que siguen en el garaje, pero como decía la vieja y joven "Scarlata", ya lo pensaré mañana. Mañana será un nuevo amanecer.

(Texto y fotos, Eva Huarte, respetad la autoría. Gracias)