domingo, 12 de junio de 2011

Pensa-mientos senti-mientos


Dicen que el mar representa la vida, las emociones. En el mundo onírico, el agua, en todas sus formas, representa las emociones, un mar encrespado representa el desequilibro o alteración de estas emociones y lo contrario un mar pacífico. Y en estos momentos la humanidad parece estar viviendo una travesía en barco sobre un mar encrespado. Se habla de quimeras, utopías, de pronósticos, de profecías, se intentan razonamientos, comparaciones entre cerebro o corazón, inteligencia o emoción, nada que no hayan debatido viejas y nuevas culturas y civilizaciones.

Entro en una conversación de bar restaurante entre el jardín y la puerta de entrada, entre fumadores y no fumadores; unos hablan de las profecías del 2012 de los mayas, otros de los sumerios, otros de los científicos o el agotamiento y abuso del hombre de las reservas del planeta, y otro hombre habla de las mulas de su pueblo que eran más inteligentes, por instinto, que todos esos mayas científicos y agoreros con pronósicos del fin del mundo. "Un hombre tiene sed y es capaz de beber de un agua intoxicada, una mula es capaz de morirse de sed antes que beber del agua que tiene delante, porque sabe que está mala. Es más inteligente una mula que un hombre."


Llego a casa y enciendo el televisor sabiendo que habrá empezado el programa Millennium del canal 33, con su magnífico director presentador Ramón Colom y unos magníficos invitados tertulianos hablando de emociones como niños inteligentes y divertidos. ¿Inteligentes? ¿Qué es la inteligencia? Al final resultará que la inteligencia no es más que un divertimento. Todos con caras sonrientes. En el programa de la semana pasada los invitados tertulianos eran científicos, historiadores... todos muy serios e incluso indignados ante la confusión de ciencia, filosofía, palabras, lenguas, universidades... En este programa se hablaba de emociones y todos divertidos con cara de niños porque al final resulta que por mucha ciencia y tecnología que presuma y disfrute el ser humano, especialmente el hombre, parece que seguimos en pañales respecto a las emociones.

Ando con las emociones alteradas hace días también, soñé que estaba en una playa de aguas limpias y transparentes como las que tanto adoro de mi amada isla Formentera, y de pronto se acercaban olas tan altas que pensaba que tendría que correr alejándome de la playa. Y es simbólico, mis emociones estaban tranquilas esos días, pero he vuelto a vivir de pronto la estupidez de un juicio que tiene de todo menos juicio, y sobretodo, de humanidad. Todo son leyes, papeles, no personas con cara boca ojos y emociones. Todo por reclamar un dinero de alquiler que se negaron a cobrar hace un año para poder especular con la vivienda. El precio de la verdad de mi vida y mis bienes no importa, la vida de las personas depende de otras que se llaman "jueces", aunque la Biblia diga "no juzgarás" puedes juzgar si estudias leyes escritas por otras personas que se dan el lujo de imponer su ley. A rizar el rizo, la ola. Y no entiendo cómo me dan tanta importancia, cómo dependen tanto de una mujer solitaria sin dinero ni representaciones para mostrarse a sí mismo un ridículo poder de dominio en el que naufragan tanto como yo o mucho más.


Y al salir de ese manicomio que llaman "juzgado" o "Ciutat de la Justícia" y llegar a la plaza Catalunya, contemplé cómo desmontaban las tiendas de campaña que durante semanas ha sido un centro como una olla a presión explotando de emociones varias, contagiándose gran parte de la sociedad, reclamando justicia y dignidad. Y todo era simbólico, nos echan a la calle de nuestras casas y quieren echarnos de la calle también. Y aquella fuerza y alegría de mayo, de las manifestaciones y acampadas pacíficas en calles y plazas fueron rotas por porras envenenadas de policías armados, apaleando y arrastrando por los cabellos a chicas jóvenes sobre el asfalto. En el mundo onírico, los cabellos también representan las emociones. Y desde esos días de mayo todos andamos con los ánimos alterados, o bajos. Los robots rompen la emoción, prefieren ser robots adiestrados por cerebros intoxicados.

(Foto tomada de La Vanguardia, no recuerdo el autor, la repito porque es una de las que más me ha impresionado de la barbarie que cometieron los policías en Plaça Catalunya. ¿Dónde está la ley de protección a la mujer y castigo a los maltratadores machistas? ¿Acaso no es esto?)

Y Ramón Colom, en su programa Millennium de hoy, (ayer) hablaba también de esta emoción contagiosa de los indignados en calles y plazas, preguntando a sus inteligentes y simpáticos invitados si las emociones no se pueden llevar también al terreno de la política: ¡Por supuesto! Coinciden todos. "Sería mucho mejor que los políticos reconocieran su error, porque eso no representa ser malo, sino ser humano, y la humanidad se está manifestando porque hay graves errores políticos y humanos que afectan a la humanidad, a la sociedad." Hablan también de las emociones que se han delegado a la mujer durante siglos, así el hombre puede seguir actuando guiado sólo por su cerebro mientras la mujer asume la responsabilidad de los sentimientos.


Disfruté escuchándolos, y me reí con ellos y sus ocurrencias, mientras pensaba en el ejemplo de la mula andaluza del hombre andaluz del bar de la esquina. Mientras seguía escuchando la lluvia que no para de caer hace días y noches, sin saber si es lluvia purificadora caída del cielo o está contaminada de uranio y plutonio por los inventos del hombre y sus nucleares. La humanidad se manifiesta también contra las nucleares, pero los locos tramposos mafiosos tampoco hacen caso aunque enfermemos. Quizá porque "ellos" ya están enfermos sin saberlo y sin importarles más porque no creen en más aquí ni más allá.

(Other worlds; Escher)

Pero es seguro que si algo reclama la humanidad, es simplemente eso; humanidad, sentirse humanos, sentirse dignos de pertenecer a esta raza humana tan soberbia hace siglos de creerse superiores a los animales, incapaces de amar, de reconocer la emoción y el error, sus estrategias y consecuencias, incapaces de rectificar.

Hablamos en la calle, en los bares, por todas partes, de la indginación general, a través de internet también, del fin de esta era nuclear, de la inteligencia superficial, de valorar tanto el cerebro o pensamiento olvidando las emociones. De la lucha por no deshumanizarnos. Hablamos de que desaparecerán las tecnologías, los teléfonos móviles a los que todos van enganchados al cerebro caminando sobre el asfalto, del fin de los ordenadores, a los que todos estamos enganchados buscando comunicación, intercambio.

(Lazos de unión; Escher, 1956)

Y es que la humanidad se ha perdido a sí misma y necesita volver a sí misma y empezar de nuevo a distinguir el agua tóxica del agua pura caída del cielo. Volver a nadar en un mar en calma y beber la lluvia purificadora, o volver a ser mulas y morir de sed antes que beber aguas putrefactas. Pero la humanidad necesita cambiar, desde lo más ínfimo hasta lo más infinito, desde lo más humilde a lo más sublime, desde la verdad del corazón a la relatividad de la inteligencia superficial. Pero algo muy grande debe cambiar, ya que no hay inteligencia sin bondad, no hay humanidad sin dignidad. No hay más allá sin más acá. La humanidad necesita nadar y andar, sólo cambiando el orden de dos letras, así de simple y sublime: Valor y volar, nadar y andar, no Roma sino Amor, con mayúsculas.

"Porque la vida es amor, amor, y amor", dijo el humilde y sublime Mozart. La vida como la música, empieza en el sentimiento y pensamiento, al unísono, nacemos de la unión, amor. Este es el simple cambio de valor o mentalidad. La vida, como la música, empieza en ritmo y armonía, en el tic tac del corazón. Y en ese ese tic tac van y vamos por aquí y más allá. Pero me temo que seguiremos debatiendo unos años más.

(Texto y fotos; Eva Huarte. Se ruega respetar autoría)

2 comentarios:

  1. Magnifica exposición leerte ha sido todo un placer para los sentidos, con ese arco iris tan bonito que tuvimos el placer de ver, hacia mucho que no se dejaba ver, quizás también es un presagio y nos dice que tenemos una oportunidad. Que el estar indignados y compartirlo ha sido la primera muestra, que seguirán muchas más, que hemos despertado y seguiremos luchando, que hay muchas personas conectadas, indignadas y dispuestas a seguir apostando por la humanidad y dejar atrás la barbarie de la lucha por el poder político como arma para atropellar sin piedad al todos los seres que poblamos este precioso planeta, al que tanto hemos maltratado. Algo se ha despertado en la conciencia de todos y la juventud vuelve con fuerza y nos contagia de energía. Algo se ha despertado en la conciencia colectiva y hay que seguir en la brecha, hay esperanza en un nuevo amanecer del ser humano.
    Muy bueno Eva, me ha encantado.

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  2. A mí también me ha encantado leer tu estimulante comentario, Carmen, y cierto que ese bonito arcoiris que se dejó ver durante más de una hora, -cosa insólita- nos hace pensar que hay algo más, nuevos despertares y nuevas posibilidades hacia un mundo mejor, por difícil que ahora nos parezca.
    Celebro de verdad que hayas disfrutado con la lectura y la imagen sencilla de esa belleza que nos regala la naturaleza.
    Gracias Carmen, un abrazo*

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