viernes, 1 de abril de 2011

*Enchanted April*El Japón y su duende*

"The Enchanted April", de Elizabeth von Arnim. Un Abril encantado. Glicinas de Abril, con mayúsculas, porque se lo merece, porque me gusta, porque adoro el mes de Abril y sus glicinas, y a Elizabeth von Arnim, y porque según el calendario celta es el primer día del año y me parece magnífico, el día de los inocentes aún hoy en costumbres anglosajonas. Tras el cambio del calendario Lunar al calendario Solar surgió la locura ancestral, por eso se le llama también "el día de los locos", donde casi todo está permitido, nadie entiende nada, pero hay que aceptar, reír y bailar ante la ignorancia, la incompetencia, la impotencia, lo absurdo y real. ¿Cuál es el calendario real y cuál el artificial? ¿Cuál la locura masculina y cuál la femenina? ¿Quién tiene más poder? A partir de esta rivalidad absurda, empezó la locura, ridícula, como casi todas las locuras, la rivalidad incompetente. La belleza, la vida, la verdad, la realidad, no tienen rival. Sólo existen por sí mismas.

Dos libros, dos títulos, dos encantes, dos duendes: Vagamos, vagamos, ridículamente por el espacio. Mientras la marabunta humana saborea frutos de la mar y la tierra, surcan aviones el cielo azulísimo dejando sus estelas cargadas de productos químicos mortíferos, y ni nos enteramos, o no nos queremos enterar. Surgen dudas e informaciones confusas sobre lo que está ocurriendo unos cuantos kilómetros más allá, en Japón, donde explotó la primera prueba atómica nuclear, dejando una radiactividad que aún hoy Einstein se lamenta en su tumba, si la tiene. "De haber sabido lo que iba a ocurrir, me hubiera hecho hojalatero". Esto dijo Einstein ante la impotencia de evitar la explosión nuclear en Hiroshima, Nagasaki, Aomori, en 1945. Josep María Gironella nos recuerda en su libro "El Japón y su duende", (1964) los cientos de miles de víctimas por la explosión de la bomba nuclear, en una décima de segundo, en el primer minuto, y en una hora, nada más. Nos explica cómo "Einstein luchó , llegando a proponer al Gobierno de los Estados Unidos que convocara una reunión, en una isla desierta del Pacífico, de representantes de todas las grandes potencias, al objeto de hacer estallar ante ellos la bomba atómica."

Y como seguimos ante la locura de la duda, de informaciones confusas, de dramatismos, amenazas, alarmas, mentira tras mentira y más mentiras, vuelvo al refugio de la locura que me facilita mi adorado mes de Abril, el mes de la "abertura", de esa puerta que se abre a la vida, el mes en que todo renace, el mes en que mi madre me trajo al mundo, (no hace mucho en comparación al antiguo calendario) el mes del humor, de la literatura, de querer querer, del querer vivir y amar la vida tanto como al planeta que nos ha visto nacer y que pisamos por primera vez con los pies desnudos. La necesidad de amar y ser amado, de reír y soñar, de sentirnos vivos.

"El día 1 de Abril era el día del Año Nuevo para la mayor parte del mundo. Cuando se introdujo el actual calendario gregoriano, basado en el ciclo solar, el Año Nuevo perdió su afinidad con el zodíaco. Fueron necesarios dos siglos para que el nuevo calendario fuera aceptado e institucionalizado." (Gail Wood). Así hoy me doy el lujo de hacer y decir lo que me da la gana, pasear y bailar por la playa, comer sardinas acompañadas de una copa de vino blanco brillando al sol como un diamante. Fotografiar la marabunta humana mientras comen paella o lo que les da la gana bajo un Sol dador de vida y unas estelas contaminantes de aviones incontrolables para los radares, mientras se fotografían como turistas con romanticismo de largos viajes exóticos a la nada. Me río y sonrío, lo veo todo ridículo y me siento ridícula, pero viva.

Y mientras ellos comen y beben como los peces en el rio, y ríen y disfrutan diciendo tonterías, yo como y bebo y disfruto haciendo fotografías, contemplando las estelas químicas, los rayos solares, el mar como un diamante, pensándolo todo, asimilándolo todo, intentando ser feliz como un vulgar ser humano más, pensando que Einstein se equivocó doblemente, descubriendo el núcleo de la bomba atómica e intentado enmendarlo inútilmente intentando hacerla explotar ante los máximos dirigentes en una isla abandonada. Einstein, considerado el mayor cerebro del siglo XX, fracasó, y así fracasamos todos hasta hoy.

Y como Einstein y cualquier átomo o núcleo humano, hoy me doy tanto el lujo de fracasar como de soñar. Abril, en su nuevo día y nuevo año, sigue siendo mágico, con sus nuevas flores y nuevos cantos de pájaros nos devuelve a la idealizada infancia o paraíso perdido y nos prepara para la edad adulta que nunca llega del todo. Es el tiempo neutral, es "ni esto ni aquello", ni la verdad ni el artifico, por eso le llaman "tiempo loco", tiempo de incerteza donde se permite casi todo. Pero todo son bailes y ceremonias entre la oscuridad pasada de los días de invierno y la esperanza que renace entre la Luna y el Sol, flores y árboles, nuevas ramas, nuevos cantos, nuevo instante. Un instante apenas perceptible donde podemos reír y llorar como payasos de nuestra propia existencia y nuestras vidas, creyéndolas siempre únicas.


Por eso hoy me he dado el lujo de pedir otro secreto a la vida. Y creo que me ha escuchado.

(Texto y fotos; Eva Huarte. Se ruega respetar autoría)

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