domingo, 24 de abril de 2011

Dos Lunas dos fiestas dos libros dos amapolas


Muchas personas se preguntan porqué este año la semana santa cristiana ha caído tan tarde, casi la última semana de abril. Pocas personas saben que es una de las fiestas agrícolas estacionales basadas en el calendario celta Lunar, que la imposición del cristianismo no pudo evitar por la fuerza popular de seguir honrando el despertar de la naturaleza y sus fiestas con sus diosas agrícolas. Y esta bonita fiesta primaveral del renacimiento de vida el cristianismo lo atribuyó a un hombre, como casi siempre, con el vía crucis del oscurantismo y latigazos hasta su muerte y resurrección. Otra forma de representar la muerte del duro invierno y renacimiento de vida con la primavera, y como casi siempre también, de forma bastante antiestética.


Este año la primera Luna llena era justo un día antes de la llegada de la primavera, el 19 de marzo, así que ha pasado a considerarse primera Luna llena de primavera esta del pasado lunes 18 de abril, y así han empezado las ceremonias de semana santa.
Semana santa con procesiones remojadas de fuertes lluvias especialmente en los lugares donde más se celebran estas fiestas cristianas con sus vía crucis.


Y aquí en Catalunya, la esperada y celebrada festividad de Sant Jordi la rosa y el libro ha tomado ascendente sobre la semana santa. Ayer sábado 23 de abril, a pesar del temor de libreros escritores y editoriales por coincidir esta fiesta en sábado santo, las calles de Barcelona volvieron a llenarse de paradas de libros con la marabunta de personas serpenteando las ramblas de la ciudad arriba y abajo. Abril siempre es una fiesta, y este año, doble.


Ayer pude celebrarla doblemente también, por lo que no pude celebrarla el pasado año, que justo el día del libro y de Sant Jordi, mis amistades me estaban ayudando a sacar mis libros de sus estanterías colocándolas urgentemente en cajas de cartón para guardarlos en un garaje donde aún duermen. Y sigo viviendo con esta sensación de barbarie en pleno siglo XXI, pensando cómo se intenta dar a los libros máxima importancia educacional y cultural en nuestra sociedad, mientras hacen sacar a la calle miles de libros valiosos en todos sentidos, a una persona amante de los libros y el único tesoro que tiene y puede dejar de herencia a su hijo. Eso pensaba el año pasado mientras sacaba los libros de mi antigua casa, y esa tristeza sigo sientiendo este año a pesar de esforzarme por celebrar doblemente la fiesta.


Y el recién estrenado presidente de la Generalitat de Catalunya Artur Mas, celebró ayer, como es costumbre también, la popular fiesta de Sant Jordi en el Palau de la Generalitat, en presencia y compañía de obispos y cardenales, "buena mezcla" pensé, al tiempo que me horroriza la noticia de su decisión de recortar, no sólo presupuestos en Sanidad, sino millones de euros a las principales universidades catalanas. Parece que sólo importan los estudios de mercado, economía y empresa, "quien quiera estudiar filosofía que se la pague." Sabias palabras las de este presidente, que con sus estudios de economía y empresa soluciona la crisis retirando camas de los hospitales, entre otros disparates. Y digo yo que para tomar esa decisión como solución a la grave situación actual no hace falta estudiar nada.

Así es como se celebra sanidad y cultura como la base de toda sociedad civilizada. Como siempre, doble hipocresía, que sigue siendo la base de la misma doble moral. La sociedad catalana está que trina, parece que sigamos ante el sistema político de provocar y humillar para que la sociedad reaccione y vaya a votar a las urnas como si eso hiciera cambiar el sistema solucionando los verdaderos problemas.


Pero ayer dejé problemas y ofensas a un lado, quise celebrar otro bello día de abril que tanto me fascina por su explosión de belleza aromas flores pájaros y ese juego celestial de azules y nubes en cambio constante, disfrutando en un mismo día el sol, la lluvia, el viento y el arco iris tras la lluvia. Ese es uno de los encantos del mes de abril; en un mismo día puedes disfrutar todos los fenómenos naturales, la lucha natural por dejar atrás el mal tiempo y el resurgir de la belleza y alegría.


De camino hacia la autopista para ir a la ciudad paré un momento para fotografíar dos bellas amapolas a un lado de la acera, contemplando pequeños campos verdes salpicados de ese rojo intenso de las efímeras y bellas amapolas, como un canto al resurgir y la esperanza de vida y las cosas más bellas. Ya en la ciudad fuí directa a la Galeria Valid con el tiempo justo antes de que cerraran, donde Paco Elvira me firmó al fin su libro "Un día de mayo", y compré otro con la dedicatoria de Paco para la novia de mi hijo, que curiosamente, celebra su cumpleaños pasado mañana martes, y mañana lunes celebraremos el mío. Así que de nuevo doble fiesta también en abril con un día de diferencia, como esta Luna llena.


Y como sucedió el pasado año, llegué tarde a una de las paradas donde Isabel Nuñez firmaba sus libros, y era pronto para conseguir la firma de Javier Pérez Andújar en su libro "Todo lo que se llevó el diablo". Así que me quedé a mitad de las Ramblas en dos pequeñas paradas de libros antiguos a precio casi regalado. Siempre me siento como una heroína importante y feliz cuando consigo alguna edición especial a precio maravilloso, incluso algunos libros que en la actualidad valen 30 euros lo encuentras de segunda mano por tres euros, y me parece un milagro y un regalo.


Me alejé de la ciudad y sus ruidos poluciones y marabunta al tiempo que se acercaban las nubes, corriendo directa a la playa donde ya han abierto los chiringuitos y empiezan las primeras voces de criaturas corriendo por la playa anunciando el principio de la fiesta estival. Las nubes eran amenazantes y a punto de lluvia volví a dar un paseo por el bosque antes de llegar emocionada a casa para limpiar los libros viejos a precio de regalo, y acariciar libros viejos y nuevos como lo que siguen siendo para mi vida y mi corazón; un gran cofre de oro lleno de piedras preciosas. Lo más sublime, al precio más humilde.


Y a pesar de cierta tristeza por tantos viejos libros amigos ausentes, hoy me siento casi feliz, libre y agradecida a la vida, y a tantos buenos y nuevos amigos presentes. y agradecida a mi madre que me trajo a este loco pero maravilloso mundo. La vida siempre se regenera.

(Texto y fotos, Eva Huarte. Se ruega respetar autoría)

4 comentarios:

  1. Querida Eva
    Ayer paseaba yo, como casi todo el mundo, por las arterias colapsadas de una ciudad arrebatada por las letras...me mareaba el fervor popular, la fe de los que se creen lectores por comprar un libro..al año....quizas nos cruzamos en algun semaforo, en alguna esquina..quien sabe si nos miramos sin reconocernos...

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  2. Eso es cierto, ANIMA, vamos caminando como almas famélicas de letras imágenes y palabras impresas sin saber que quizá cruzamos miradas con almas -como tu nombre indica- que sabemos pero no conocemos. Es lo que tiene el mundo virtual, saberse sin conocerse. Un poco lo mismo que ocurre con los libros, buscas algo que no encuentras y algo que no buscabas está ahí para ti, y quizá es más importante que lo que buscabas. Algo de magia tiene todo esto, y me encanta.
    El próximo día, si ves una escoba vestida de rosa, me avisas.
    Gracias ANIMA MOTRIX, buen nombre.

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  3. Precioso recorrido por este abril, el colorido de los puestos de rosas en unas Ramblas ya floridas de por si. Hemos hecho el recorrido a trabes de tu blog. Una maravilla poder recorrer tantas paradas de libros, con tantas personas anónimas que sin darnos cuentas compartimos aficiones y quizás sueños, por unos instantes como esas preciosas amapolas tan bellas y tan efímeras. Es un placer leerte y poder disfrutar de tantas pequeñas maravillas de la vida.

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  4. Gracias Carmen, celebro que te haya gustado el paseo, dicen que la belleza física es efímera, como estas bellas amapolas rosas o glicinas, así que hay que aprovechar y vivirla al máximo intentando trascenderla y compartirla, forma parte de la alegría. Y siempre salen nuevas flores, nuevos libros, nuevas amistades, siempre hay algún motivo para disfrutar la belleza de la vida.

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