domingo, 27 de febrero de 2011

Mapas sin fronteras

(Texto y fotos Eva Huarte)
Antiguamente, cuando se marcaba un territorio, se tomaba como referencia un árbol, o una arboleda. Los antiguos exploradores distinguían o reconocían un lugar por el cambio de especies de árboles. Hasta el siglo pasado se consideraba que los árboles eran seres vivos, sagrados, imprescindibles para la supervivencia de la vida en el planeta Tierra, y los árboles, con sus enormes raíces, sujetan la tierra para que no se abra.

He procurado vivir siempre en contacto con la naturaleza, con bosques cercanos, porque necesito su silencio, su oxígeno, el canto de las aves. Necesito su belleza, abrazarlos, me siento protegida por ellos como por espíritus sagrados. Y de casi todos los lugares donde he vivido he salido con un paisaje cambiado, con ruido de máquinas olor a asfalto y construcciones creciendo como champiñones.

(Mi antigua casa en Canet de Mar, antes rodeada de bosques con serpientes aves y ardillas)

A las 7'30 de una mañana de principio de otoño en 1998, cuando vivía rodeada de bosques en Canet de Mar, desperté con un terrible ruido de máquinas y sierras eléctricas. Salí corriendo abrochándome la bata y encontré a un grupo de hombres cortando los árboles de aquel precioso bosque. Les grité como una loca preguntándoles qué estaban haciendo, que eso era un crimen! "Lo que nos mandan, señora".
Y en pocos días, aquel precioso bosque se convirtió en un cementerio de árboles. Desaparecieron ardillas, serpientes, aves, flora y fauna de aquél pequeño rincón casi paradisíaco, y en pocos meses el paisaje era una maqueta de casas idénticas, cemento y asfalto, poniendo en los jardines rocas enormes para que no se desprendiera la tierra, labor que hacían los enormes cactos y árboles.

Cada día me abrazaba al enorme pino que tenía en la entrada de mi jardín. Hace poco volví a aquel precioso lugar, y el pino de mi antiguo jardín tampoco está. Cada vez hay menos bosque, menos árboles, más carretera y asfalto y más construcciones de casas feas y ladrillo, perdiendo el encanto y personalidad aquel lugar paradisíaco.

(Rial Canalies; Arenys de Mar, árboles que han arrancado y siguen arrancando hace días)

De Canet de Mar fuí a vivir a Tiana, y allí ocurrió lo mismo. Ahora vivo en Arenys de Mar, y en una riera de la salida del pueblo, un lugar donde todavía se podía caminar respirando oxígeno con olor a pinos y eucaliptos centenarios, oyendo el agradable juego de cantos de las aves, silbando y oyendo como contestaban a mis silbidos, aquí también, han llegado los hombres con sus horribles máquinas estruendosas y destructoras.

Hace pocos días ha empezado a desaparecer también este paisaje y sólo se respira olor a tierra movida y cemento. El paseo entre frondosos árboles que me recordaba un paisaje de las novelas de Tolkien ha desaparecido, y emergen horribles edificios grises como cárceles o cementerios.

Hasta hace pocos meses esta fotografía habría sido sólo de árboles centenarios, pinos cipreses y eucaliptos.


Estos dos eucaliptos marcados con una X en rojo dicen que no los cortarán, de nada ha servido la lucha de los vecinos para que el ayuntamiento de Arenys de Mar respete los árboles que tanta vida y oxígeno dan y tanto necesitamos. Eso sí, si algún vecino deja la bolsa de basura fuera del contenedor, ponen una etiqueta en la bolsa y al parecer incluso miran dentro de la bolsa para saber a qué vecino pertenece y poder multarlo.

Estos cipreses que quedan serán arrancados también para ampliar el asfalto, y curioso, dicen los vecinos que el Ayuntamiento de Arenys de Mar está pidiendo a cada vecino 3.000 euros por las "mejoras". Y claro, han puesto en los balcones letreros de "SE VENDE".


Lo peor de todo esto, es que hace dos años, en esta riera paralela al Rial Canalíes, (fotos anteriores) cortaron miles de árboles con el mismo proyecto; ampliar la riera asfaltarla y hacerla llegar hasta la autopista. Hicieron edificios horribles de mala construcción que están vacíos, sin vender ni alquilar, excepto alguno, pusieron cientos de luces innecesarias y la calle ha quedado cortada en un pequeño camino de cabras sin llegar a la autopista ni a ningún sitio, diciendo que se había terminado el presupuesto.


Y aquí tenemos el final de este gran proyecto de hace dos o tres años, al final de estas grandes luces, por donde apenas pasan coches ni personas, sólo hay bosque. Y en lugar de continuar alargando esta vía que empezaron sin terminar hasta la autopista hace dos años, ahora van a hacer lo mismo en la riera paralela. Supongo que las fotografías hablan por sí solas y no hace falta más comentarios.

Se habló hace un par de años en los medios de comunicación de concejales de distintos ayuntamientos de esta zona y otras, algunos incluso con pena de prisión, (que al parecer no cumplieron) y en los pueblos todos hablan, pero poco o nada se puede hacer a pesar de las quejas. No hay dinero para ayuda social, todo son proyectos, nuevos presupuestos, pastel a repartir con mapas a trazar, árboles para arrancar, construcción de viviendas que no venderán ni alquilarán ni cederán a familias ni personas necesitadas, que siguen echando cada día de sus casas. Eso sí, todo en nombre del progreso y la santa democracia.

Ya decimos la mayoría que cualquier día la naturaleza impondrá su ley universal cambiando los mapas terrestres, haciendo desaparecer tantos proyectos y edificios de avaricia egoísmo y vanidad.

(Texto y fotos Eva Huarte; se ruega respetar autoría)

2 comentarios:

  1. es una lucha constante, me encanta una descripción realista de este mundo al que llamamos Tierra y al que cada día añadimos un poco más de asfalto, al final tendremos que cambiarle el nombre, pues ya no quedará nada.

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  2. Deberíamos llamarle "Agua", ya que tres partes del planeta es agua, como nuestro organismo. Pero el hombre se empeña en que todo es materia, y destruye todo lo que lleva agua, como árboles y plantas, absorve el petróleo del interior que es una defensa del planeta para ponerlo encima en forma de asfalto o edificios vacios, y tantos disparates más. Hoy ha llovido y los eucaliptos que aún quedan me han hecho respirar hondo, pensando que tienen los días contados... quizá como nosotros, si el hombre no cambia de mentalidad y actitud. ¿Qué planeta estamos dejando a la futura humanidad?
    Gracias Carmen

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