miércoles, 19 de enero de 2011

* VIVIR SIN OASIS *

-Passeig del Mar, Caldes d'Estrach; Enero 2010-
(Texto y fotos; Eva Huarte)

Palmeras que mueren, palmeras agonizantes sin que nadie pueda hacer nada por salvarlas a pesar de los esfuerzos por erradicar y evitar ese pequeño escarabajo picudo rojo que se mete en el tronco de las palmeras acabando con la savia. La humanidad necesita savia, la médula espinal, el planeta necesita savia, y el hombre, con sus grandes inventos destruyendo y abortando los recursos naturales del planeta, se está destruyendo a sí mismo, nos estamos destruyendo, olvidando la savia como columna vertrebal de la sabiduría de vida.

-Passeig del Mar, Caldes d'Estrach; Enero 2011-

Al parecer todo empezó con los grandes y desmesurados proyectos urbanísticos a finales de los años ochenta con motivo de las Olimpiadas en Barcelona; para adornar nuevos jardines artificiales y los cinturones de ronda que envuelven la ciudad con salidas y entradas bloqueadas por automóviles. Compraron palmeras en el norte de África y Egipto a precio de saldo, palmeras infectadas con este picudo escarabajo color hierro, "Rhynchophorus ferrogineus", de ahí su nombre, que se reproduce dentro formando galerías arrasando la savia y los tejidos, cuando han terminado con la labor, salen al exterior llegando a volar más de 200 y 300 metros, siendo cada vez más larga su trayectoria, ya que cada vez tienen menos palmeras a su alrededor.

-Paseig del Mar, Caldes d'Estrach; Marzo 201o-

Uno de tantos días que paseaba junto al mar en Caldetes (Caldes d'Estrach), observando el deterioro de dos palmeras que son como un símbolo del pueblo en este paseo marinero, unos jardineros de la Generalitat y el ayuntamiento que estaban trabajando decían que la plaga ya era incontrolable, que se pueden salvar algunas palmeras algún tiempo, como han hecho, pero la mayoría mueren y todas acabarán muriendo, este escarabajo picudo es muy agresivo, entra por el corazón de la plamera, abortando ya las posibles nuevas palmas y savia.

-Un jardinero del ayuntamiento observando la violenta destrucción de palmeras en la playa, 2010-

Y mientras lo comentábamos junto a las palmeras agonizantes intentábamos librarnos de los fuertes picotazos del "familiar" escarabajo, y apartando los palmones que caen por sí solos completamente podridos.
Triste espectáculo. Los escarabajos viajaron gratis por España desde Egipto y África, algunos se quedaron por el camino, apareciendo los primeros por Andalucía Alicante y Barcelona, llegando a Canarias y Baleares más tarde, aunque durante todos estos años los medios de comunicación dijeran; "está controlado".
Andalucía se queda sin oasis, Alicante, Catalunya... la Tierra sin oasis ni paisajes.


-Mismas palmeras y lugar; Noviembre 201o-

Siempre observo la metáfora de las cosas; destruímos el planeta con una fuerte agresividad industrial nuclear y de consumo que lo arrasa todo, olvidando quizá que somos naturaleza, y tal hacemos tal encontraremos. El hombre, como tal, ha llegado a creerse que en verdad es dios, dueño y señor creador del planeta la naturaleza y todas las leyes universales, y sigue actuando cada vez más, no como dios, sino por encima de dios y todos los dioses del universo y de la antigüedad en la historia de la humanidad. El hombre ha consumido su propia savia, la sabiduría ha quedado atrás, sin más ideología que el consumo desmesurado y consecuente destrucción.


-Una de tantas palmeras ya muertas en el mismo paseo del Mar; Marzo 2010-

Seguimos en el SOS natural, prohíben fumar como si el humo de un cigarro fuera el causante de todos los males en el planeta y las personas, para desviarnos de los humos endiosados de los que fabrican coches, aviones, armas nucleares... peor, de los que mandan fabricar vender y consumir para seguir fabricando...

-Enero 2011-

La Tierra ya no da más de sí, el ser humano tampoco, no puede trabajar más de las horas que tienen el día y la noche, no puede seguir a un ritmo más acelerado de lo que le dicta el corazón, no puede ir a más velocidad de lo que indica el eje de la Tierra. Aquí está el cambio, reducir el ritmo, reducir la producción y reducir el inútil consumo que sólo pretende ir a más y más sin freno ni ideología ni finalidad.

Y así cambiar de mentalidad y valores, no dar a lo material más de su valor real, y si tanto vale, respetarlo, controlarlo, ya que todo tiene su límite; el dinero ha llegado a su límite, la Tierra ha llegado a su límite... y la estamos destruyendo y desertizando. Es hora de aprender a valorar más la vida por sí misma y tomarla como lo que es; un regalo para los sentidos, donde nos es permitido disfrutar y ser felices, y así prolongar su existencia en busca siempre de la belleza y el equilibrio. Sólo así el planeta y su ley universal lo agradecerá.

No hay más savia ni sabiduría que la vida por sí misma. Ojalá no sea demasiado tarde para rectificar, por respeto a la vida y futura humanidad.

(Texto y fotos Eva Huarte; se ruega respetar autoría)

4 comentarios:

  1. Qué desolación! País de arboricidas, dónde refugiarse?

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  2. Pues parece que empieza a haber una "diáspora" catalana, Bel, el paseo del mar se queda sin palmeras, otros nuevos bichos empiezan a atacar los pinos (según me explicaron jardineros de la Generalitat)y otros bichos más grandes y peligrosos que se llaman políticos están arrasando árboles centenarios para seguir asfaltando y construyendo... desolación, como bien dices, y empezar a pensar en ir a vivir a la frontera con Francia, donde a partir de ahí sabemos que respetan más a la naturaleza. Es cuestión de educación y cultura, asignaturas pendientes en este país.
    Es tristísimo

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  3. El hombre debería aprender a convivir en paz y armonia con la Naturaleza, su hogar,
    la Tierra, pero hemos creado un sistema basado en intereses,
    que egoístamente son más importantes que nuestro futuro.

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  4. Eso nos preguntamos, Oscar ¿qué le pasa al hombre que no sabe ser feliz en su hogar, en su planeta, en la Tierra? ¿Quizá porque la humanidad se ha triplicado en el último siglo o porque no hemos sabido organizarnos? La respuesta es clara, creo, dices bien, el hombre ha enloquecido con su necesidad de poseer, o enloqueció hace más tiempo del que imaginamos. Pero a mí me entristece muchísimo vivir en estos tiempos viendo la destrucción de este precioso planeta. Y como dice Belnu, este es un país de arboricidas, al menos en otros países luchan, pero aquí parecemos anestesiados sin reaccionar ante los disparates que se están haciendo.
    Vamos a procurar disfrutar de lo que quede y nos quede, y seguir luchando, al menos no sentirnos ni nos hagan cómplices de su barbarie.

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