domingo, 2 de enero de 2011

* 2011 Super-no-vaS *

(Supernova)
Ya se acercan los Reyes Magos de Oriente guiados por una inmensa luz estelar que les lleva de norte a sur, pero sin indicar el camino de vuelta ni si han de volver. ¿Dónde? Al planeta regido por unos habitantes sin ley. Despistados andamos los humanos nómadas espirituales y de nosotros mismos cargados con mochilas de un lado a otro del planeta como de un lado a otro del espacio que nos envuelve, sin tener aún idea de dónde venimos ni a dónde vamos, ni porqué estamos aquí ni cómo se formó este planeta. ¿Y para qué saber? Lo importante es estar, ser. Si no sabemos estar ni ser en nuestro planeta, ¿cómo queremos crear o habitar otros planetas con la misma llamada inteligencia?

(Estela Ur-Nammu-2112-2095 a.C. extraído de; http://arteinternacional.blogspot.com/ )

Herodoto decía que los magos eran persas, no judíos, sacerdotes de distintas religiones que estudiaban el cielo sus luces y movimientos, cuando el planeta Tierra en aquel entonces todavía gozaba de un limpio cielo nocturno cargado de millones y millones de estrellas de distinto tamaño e intensidad. Cuando nuestra Luna aun estaba más cerca iluminando más, y el hombre la sentía tan cerca que no necesitaba ni deseaba ni aspiraba llegar a pisarla.


(Il viaggio dei Magi, Michele Paleologo in veste di Re Mago. Benezzo Gozzoli. Palazzo Medici - Firenze.
Foto reproducción; Eva Huarte)

Desde las primeras referencias que tenemos en las tablillas cuneiformes sumerias grandes astrólogos, personas consideradas sabias, hombres y mujeres, empezaron a leer el cielo poniendo nombres a las estrellas que más brillaban formando las llamadas constelaciones, imaginando formas según culturas religiones y épocas.

Y lo mismo ocurrió con la estrella de Belén, esos magos, no reyes, astrólogos que estudiaban los movimientos celestes podrían haber visto igual una gran estrella fugaz, los restos de una supernova, o el planeta Júpiter que brilla en su máxima intensidad en estas noches y días de invierno. Los traductores de los antiguos escritos, una vez más, hicieron constar en la Biblia la aparición de una estrella, como digo, sin saber el camino de ida ni de vuelta. Unos decían que la estrella brillaba hacia Oriente, y otros hacia Occidente. Y fueron los pintores renacentistas quienes interpretaron las escenas bíblicas por inspiración del cristianismo, inspirando así a gran parte de la humanidad durante siglos. El hombre protagonista del Sol divino. Metáforas de metáforas.


(Detalle de Il viaggio dei Magi. Observamos la erótica alegría del caballo mirando y siguiendo la estrella en la espuela, y el caballero azul sujetando la lanza también la observa... Detalle. Foto reproducción E. Huarte)

Será por la impotencia y afán de los habitantes del pequeño planeta con nombre femenio, Tierra, en saber, a lo largo de su existencia, los movimientos exactos del cielo que nos envuelve y nos rodea. Y como aciertan muchos filósofos desde la antigüedad, "nos es prohibido saber". Aunque nos volvamos locos por saber. Cuando una civilización ha llegado a su máximo nivel o potencial, desaparece por sí misma, como las estrellas. Cuando ha consumado los límites, se produce un encuentro, una explosión de dos cuerpos, creando una supernova. Así de sencilla puede ser la vida, en el universo como en nuestro cuerpo. Así ha ocurrido en distintas épocas, y esa explosión o presión por conjunción planetaria produce mucha más energía que nuestra estrella Sol, así ocurrió y se atribuyó el cristianismo esta potencia para su perduración durante siglos.

Somos un pequeño planeta con materiales como el hierro, somos supervivientes nómadas de hierro, pero hemos olvidado que también somos materia de estrellas, materia de sueños, y como los sueños nacemos y desaparecemos aunque a veces quede una estela o supernova, de más corta o larga duración mayor o menor brillo dentro de nuestro espacio tiempo y límites de visibilidad interior, sin necesidad de telescopios.


La vida, como la imaginación, es brillo en la obscuridad, en la más potente luz está el punto de obscuridad, y en ese punto obscuro puede nacer la máxima luz; yin yang, materia y espíritu, día y noche, blanco y negro. Dos cuerpos que se atraen o complementan, dos cuerpos que se rechazan y chocan o se alejan. El universo se expande y se contrae, como decía Carl Sagan; sístole diástole. La vida es el latir del corazón, sin este latido, el hombre no irá a ningún lado, "no- va- a- más", por mucho que se empeñe en habitar otros planetas o crear otros planetas virtuales. Las máquinas, los robots, no funcionan por sí mismos, necesitan un corazón, necesitan la emoción, como en el Mago de Oz, para no oxidarse. Y nos estamos oxidando más que oxigenando, por mucho que ahora prohiban fumar, los humos vienen de muy lejos, "el planeta se hace viejo", decía mi padre, "como las personas". La humanidad está envejeciendo a marchas forzadas, el hombre ha caído en su propia trampa, la de querer ser eterno, destruyendo los recursos naturales del planeta sin respetar su tiempo para regenerarse.

(Júpiter Tierra Sol)

Si me dijeran qué deseo de verdad para empezar este nuevo año, diría que el hombre volviera a ser humano, volviera a ser humilde, deje esta frenética carrera de querer investigar y proyectarse en el espacio a través de máquinas robóticas que no hacen más que acelerar la destrucción del planeta y las personas. Que los hombres demuestren, ni que sea por una vez, que son dignos de llamarse seres inteligentes, que utilicen su inteligencia para cubrir las necesidades de supervivencia de todos los seres humanos y respeten la vida en el planeta que no les pertenece por el hecho de habitarlo durante un tiempo. Nadie es dueño de nada, todos estamos de paso.

Quizá vuelva a producirse muy pronto una oposición o conjunción entre Tierra Júpiter y el Sol y nazca una supernova que emita la energía necesaria para la supervivencia o regeneración de la vida en el planeta Tierra. Es la ley universal quien manda, y quizá no hemos sabido imitarla, quizá porque nos es prohibido y queremos superar la prohibición... a saber.
Dicen que el amor sigue siendo la fuerza más poderosa, y es el amor, la alegría y la bondad, la única ley universal que conocemos en realidad. La única que se salvará. Y no el patetismo del cristianismo que toca su final.

Mientras, seguiremos contemplando el cielo pidiendo buenos deseos a las estrellas*
Eva Huarte*

4 comentarios:

  1. Interesante escrito,
    me atrae todo lo relacionado con el Universo, Cosmos, Astronomía por la parte de la Ciencia y por el lado espiritual, saludos

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    1. Vaya Oscar, en el 2011 tenía el blog programado de manera que no me avisaba de los comentarios. Nunca es tarde para agradecer y desearte un feliz año*
      Gracias!

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  2. Estupendo artículo y con ese toque humorístico del cuadro que lo anima más.
    Lanzo mi deseo a las estrellas. Feliz día de Reyes, amiga Eva.

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    1. Gracias, amiga Detrásdelaestantería, celebro que te haya gustado, y animado :))
      Feliz día* y que las estrellas te sean propicias*

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