sábado, 23 de octubre de 2010

Luna llena de Octubre


Dicen que la Luna de Octubre es la única que se puede mirar a la cara.
Dicen que la Luna de Octubre es la más blanca.
Dicen que las más antiguas civilizaciones consideraban que esta época, llamada el Samhain (nuestro otoño) era la más poderosa y mística, cuando el día y la noche tienen las mismas horas, y entre la luz y la sombra apenas hay un fino velo de separación. Para los antiguos celtas era el fin del año, como abril era el principio.
Eran las dos fiestas consideradas más poderosas, los dos portales del tiempo y espacio sagrados, cuando podían acontecer las cosas más buenas o malas, pero marcando siempre un final, y así un nuevo ciclo.

Era el momento de preparar un caldero, símbolo del vientre de la Tierra, con la comunidad a su alredor y ante el fuego y agradeciendo los alimentos de la buena cosecha, preparándose así para el frío del invierno.
Era el momento también de conectar con el espíritu de los difuntos poniendo sobre la mesa un plato de más.
Se celebraba el pasado, lo vivido, el trabajo finalizado, y se recordaba a las personas ausentes explicando momentos de su vida con cantos a diosas dioses y espíritus, intentando así purificar su recuerdo y sus almas.


Y era la Luna llena el momento sagrado del ritual. Lo antiguo, lo muerto, quedaba en la oscuridad, y en el caldero, como símbolo de regeneración, con la Luna más blanca del año, la única Luna que se podía mirar a la cara, entraba lo nuevo, ya que toda luz nace de la oscuridad, como el diamante del carbón y la sabiduría de la ignorancia.

Esta tarde he entrado en unas de esas tiendas de "todo a un euro" para comprar preparativos para vestir la casa, y creía que habían cambiado la tienda; todo disfraces de brujas y calabazas de plástico con velas o bombillas. He sonreído pensando si todas aquellas familias y sus criaturas, incluso las dependientas de la tienda, conocerían el verdadero simbolismo de la calabaza; el caldero, la tierra, sus frutos, su pasado, sus difuntos, sus espíritus. Fueron los europeos que llevaron a las américas la costumbre del Samhain, conocida entonces como la fiesta de "All Hallow's Eve", degenerando hasta el actual "haloween" de vuelta de América.
Mientras la mayoría cree que es una fiesta cristiana que los americanos han hecho consumista.


He contemplado la salida de esta preciosa Luna blanca de octubre desde el jardín de mi amiga Margaret, junto al ciprés y al olivo, sobre la balsa de nenúfares, he recordado las viejas costumbres, he sonreído, he danzado, y he dado las gracias*


(Fotos: E.H.)

viernes, 22 de octubre de 2010

Hojas muertas



Adoro el otoño por ese romance entre bosques y mares; bosques con todos los colores, azules, grises, verdes, naranjas amarillos y granates, la mar con resaca estival salpicada por la lluvia de diamantes que el Sol más cercano regala para que brille más... y lo contemplo todo llena de energía, de romanticismo, incluso melancolía... llena de amor y apego a la vida...

Pero ¿qué le pasa a mi raza? ¿Qué le pasa a mi humanidad? Pendientes nosotros de locos que viven su mundo material como si nada más hubiera en este mundo, como si aún tuvieran que descubrir las américas y sus oros y drogas o plantas benefactoras. Simulan ser buenos por mí, por mi salvación, por nosotros, por nuestra salvación. Y son ellos los que nos están matando y son ellos quienes viven de nuestras vidas y nos necesitan.

50 millones de euros para que llegue a Barcelona el máximo representante de Cristo o su Dios inventado en la Tierra, se habla, se sabe, que son una pandilla de pederastas, locos maniáticos y sádicos que disfrutan y viven con el sufrimiento de otras vidas desde hace 20 siglos. Pero nadie se atreve a criticarlos más ni decir más.

La Iglesia de Roma con voz femenina inventada y compuesta sólo por hombres, cientos de miles, quizá millones de mujeres apartadas y asesinadas durante siglos en manos de estos locos criminales que piden perdón por el holocausto, piden perdón por destrozar con su miembro "viril" la vida de tantos niños... y niñas... pero aún tenemos miedo de hablar mal de ellos como si aún nos fuera la vida. Y aún consentimos su visita amoral y descarada pagando 50 millones mientras morimos contemplando su amoral espectáculo.


(Ayer el mar y el sol como una lluvia de diamantes, esta es mi imagen sagrada)

Todo son hojas muertas o un mar de resacas, esa institución inventada e impuesta sólo por hombres con nombre de Santa Madre, donde sólo hay hombres y tienen sus días contados, y lo saben. Esas políticas que llaman democráticas y no sirven más que para enriquecer las arcas de locos avaros que nunca tienen bastante, también tienen los días contados.... incluso nosotros/as, contemplando impotentes este patético y criminal espectáculo sabemos que tenemos los días contados. Y así, como tantos seres humanos, espero que la naturaleza tenga la palabra y nos de una buena lección de humildad, que se deshielen los polos, que arrasen la tierra las mareas, que exploten los volcanes y desparezca esta perversidad, esta locura criminal que no sirve ni de abono para una nueva humanidad.

Dicen en un diario catalán que hay un grupo preparándose para manifestarse contra la visita del papa a Barcelona, y dice el artículo firmado por Mª Paz López en La Vanguardia, que este grupo "está formado por ateos, feministas y homosexuales..." ¿y de qué está formada la iglesia de Roma? ¿Y de qué está formada la humanidad? Parece que no hay nadie normal, todos somos malos/as, menos "ellos".

Prometo no leer más el diario mientras como. Me iré al bosque a pisar hojas muertas y buscar algún champiñón venenoso... alguien tendrá que hacer la cena a los poderosos. Esa sería la verdadera última cena... y el resto de la humanidad, seguro que lo celebrará. ¿A quién tememos? ¿A quién están o estamos adorando?
Decían todos los sabios -los he leído desde niña- que nunca hay que adorar a una figura humana...
¿Qué estamos haciendo? ¿De parte de quién estamos?

Nunca adoraré a hombres vestidos de militares de cuervos o con "faldas sagradas".
Y espero, si nosotros amantes de la vida la justicia la bondad dignidad y humanidad somos incapaces, que la naturaleza espontánea tenga la última palabra. Una buena limpieza que arrase hojas muertas e imágenes sagradas. Y volver a empezar, desnudos/as como nacemos.



(Fotos: E.H. se ruega respetar autoría)