jueves, 2 de septiembre de 2010

Siguiendo mis huellas


Ahora me río pensando la comedia que hago conmigo misma, escribiendo y pensando si me escribo a mí misma como única seguidora de este blog o alguna cabecita más se asomará por aquí y reirá como yo. No entiendo todavía el sistema interno de estos aparatos de alta media o baja tecnología, como no entiendo el mundo o la sociedad con sus clases altas medias o bajas, ni políticas ni máscaras...

Y hay que reír, porque es lo más sano que la naturaleza nos ha dado. Y porque como escribe Enrique Vila-Matas; "la esperanza no es lo último que se pierde, es el humor"!

Hace unos días una amiga me decía que intentaba apuntarse como seguidora de este blog pero le salía un letrero diciendo que "la página no existe". Enseguida, asustada y casi ofendida porque creo que existe y existo, fuí a comprobarlo, y apuntada quedé como única seguidora de este blog, sintiendo un pequeño ridículo de mí misma y ante mí misma, ya que no hay más seguidoras/es. Pero de repente me doy cuenta de que puede ser incluso una cortesía para facilitar el ánimo a personas tímidas que tengan dudas en apuntarse. Y, al fin y al cabo, ¿quién mejor que yo sigue este blog?

Es graciosa la metáfora y coincidencia; esta mañana paseaba, ¡por fin! por la playa casi desierta, el día era nublado, gris plateado, contemplaba maravillada esas enormes nubes blancas de algodón sentadas en el horizonte y una avioneta cruzaba el cielo de finas nubes grises por donde el Sol se filtraba como un milagro, iluminando el mar como rayos plateados. Dos chicas casi desnudas entraban en el agua un poco más allá, casi al tiempo que lo hacía yo. Por un momento he visto la imagen de Karen Isak Dinesen y su amado Denis bañándose en las aguas de su adorada África. Me he sumergido girando el cuerpo con la mirada en el cielo y aquellos rayos que se filtraban, dando las gracias por el placer del momento. Y al salir, las olas se acercaban a las huellas que había dejado como si intentara borrarlas sin conseguirlo, como he intentado borrarme como seguidora de mi propio blog, no hace falta decir el resultado. No puedo evitarme a mí misma. He empezado a caminar queriendo seguir mis propias huellas pensando que aún existía, que aún existo. Me lo han dicho la Tierra y el Mar, y eso me ha hecho sentir feliz y sonreír. Sí, existo! Si consigo quitarle la "s" y acentuar la "é", será un éxito!

Si seguimos nuestras huellas, que sea riendo, o al menos sonriendo.

(Foto: Eva Huarte)

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