sábado, 11 de septiembre de 2010

Día-da-dá


Al despertar temprano he sentido que tenía que seguir durmiendo, pero de pronto he recordado que a las 12 había quedado con una amiga en el Ateneu. La gata ya me avisaba para que me levantara, y haciendo un sobre esfuerzo casi como una grúa he ído directa a mirar el reloj y preparar el café. Aún me quedaba tiempo, que no sé porqué, por las mañanas pasa más rápido, o lo arrastro intentando alargarlo dándome tiempo a sentirme un poco más despejada.

Era la "Diada", es el 11 de Septiembre, "Onze de setembre" en catalán, aunque los políticos catalanes con sus ridículos y gastadísimos "mitines pre-electorales" hablen especialmente en castellano, para arrasar todas las psicologías culturas razas lenguas... intentando recuperar votos que perdieron hace tiempo. Confían en el "estoque" de haber prohibido las corridas de toros a finales de Julio, (época en la que nunca trabajaban en el Parlament), aunque la ley se aplique dentro de dos años, todo este tiempo que tienen para seguir "toreando" al pueblo siempre víctima inocente y esclavo, aunque el pueblo piense, uno por uno y masivamente, que saben más que los políticos impresentables que se han impuesto y más tarde han votado. Pero siguen, bien distraídos y crespados, ya es lo que quieren la política y sus muñecos...

Me he vestido como una muñeca casi catalana mezcla mediterránea, una blusita naranja rojiza fina con estampados de delfines. Una faldita naranja y roja de algodón con fondo blanco con dibujos geométricos casi como un friso griego. Y el pequeño gran detalle, "ses espardenyes", las alpargatas típicas payesas de color rojo compradas en Cadaqués, regalo de una buena amiga el pasado año.
Mi amiga como otra muñequita más a lo "Bibis", le digo yo, su corta melenita rubia casi blanca, su blusa canesú azul, sus perlitas collarcitos y pantaloncito blanco. Pero las dos divertidas. Después de hablar criticar la realidad y el artificio, las noticias del diario la "Diada", recordar el 11-S de N.Y. y criticar casi al mundo entero, hemos comido en un restaurante chino, pero con un Viña Sol de Torres, el toque catalán.


Nuestra intención era bailar sardanas, aunque sólo aguantáramos dos pasos, pero resulta que las sardanas serán mañana, hoy tocaba "puntaires", que me encantan; esa hilera de mujeres sentadas con sus ovillos sonando entre los dedos dibujando bonitas puntillas para adornar sábanas o para la virgen que más aman.
Así que hemos ído a la playa a bailar nuestra sardana individual mirando al Sol sobre el mar, a favor y en contra del viento, que arrastraba las olas con fuerza y un sonido parecido el rugido de una vieja orquesta de leonas en la selva... la risa nos quitaba fuerzas para mantener solas el equilibrio sardanístico que nos parecía más una sardana "tai-chi", quizá la inspiración de la comida china. Pero hemos reído, ese idioma tan universal.

Dicen, y decía Stefan Zweig, que las guerras son "Dadá", y realmente es así. La guerra quiere la desintegración de la realidad, lo mismo que intentaron los primeros dadaístas entre guerras. Y el día ha sido Dadá porque la realidad es Dadá. Quizá por este motivo no se huelen nuevos y distintos movimientos artísticos, seguimos en una estúpida situación de guerra fría como si la única guerra fuera aún las metralletas de "o tú o yo", como explicaba mi padre. Y no, hay muchas clases de guerras.


Mientras nosotras surrealistas bailábamos nuestra particular sardana en la playa, a pocos metros de la misma playa un niño encontraba en la orilla del mar, bajo el agua, una vieja bomba de guerra... esto es surrealismo o dadísmo? Realidad. el niño ha llevado la bomba a su abuela dejándola sobre su toalla, creándose la alarma. Los "Mossos" o policía municipal han ído para controlar la situación, han cogido con cuidado la bomba especialistas que analizarán esa bomba en su laboratorio, y si es necesario la desactivarán. No sabemos cómo ni dónde, pero ojalá fuera así de fácil desactivar la situación explosiva y real en el planeta. Y por fín hubiera realmente paz. No más esperanza, no, sólo paz, alegría, creatividad. Amistad.
Y esto sólo lo da la verdadera libertad.

(Fotos; E.H. y María Ribas Castany)

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