sábado, 21 de agosto de 2010

No me pisarán la Luna*

(Luna llena de Abril-2010)

Hace días, durante todo el verano, que me miro cada mañana en el espejo descubriendo alguna arruga de más, o las recientes arrugas aparecidas un poco más pronunciadas, marcando un rictus facial de un principio de amargura. ¿Será? Ya no me importa tanto, sigo siendo una antigüedad como se consideraba antiguamente a los objetos de más de cincuenta años, y ahora, con la crisis y los humos de "a ver quién es más y sabe más", las antigüedades no se consideran tales si no tienen más de cien años. Así que ya no sé a qué ramo pertenezco, ni qué soy, ni a dónde voy, pero sigo sabiendo de dónde vengo.

Hace años, muchos años, descubrí que lo que querían los locos vampiros que dominan y amargan la vida a la humanidad, pretenden, y desean fervientemente, amargar la vida a sus "víctimas", eso necesitan y eso les satisface. Y desde que lo supe y descubrí hace muchos, muchos años, me dije a mí misma que nada ni nadie me amargaría la vida.

Pero hoy es uno de esos días en que tengo la sensación de que los vampiros se están cobrando una nueva víctima; yo misma. Una amiga me ha hecho fotos mientras comíamos y me dice, "No sé cómo te lo haces, pero en las fotos no se te ven arrugas". No voy a cambiar de amiga, que todos/as estamos en crisis de todo, pero sí he mirado el horizonte para ver si ya lucía esta Luna creciente de Agosto y mirarme en ella y su sonrisa, pensando, ¡qué ironía! lo que anoche escuché en las noticias de televisión y leí en algunos diarios; que la Luna, a la que los señores científicos y antiguamente "eclesiásticos" consideraban un satélite muerto, resulta que no lo es, pero no lo dicen para favorecerla, no, lo dicen porque otros científicos modernos han descubierto que la Luna se aleja y se hace vieja, han descubierto con sus grandes satélites que le salen arrugas... "pero también significa que está viva"...
dicen.

Frágil y detestable diagnóstico científico sin saber de parte de qué señores científicos nos llega. Pero esa fue anoche la gran noticia. Y sigo rumiando si son ellos, los científicos físicos y demás familia, la muestra de la presumible inteligencia superior de la que tanto alardean. Sigo pensando que mi querida Luna es bella por sí misma, sabe lo que los científicos humanos no sabrán jamás, ha estado siempre viva, de lo contrario, ni la Tierra se llamaría Tierra ni esos portentosos y ridículos vanidosos científicos ni ningún ser humano existiríamos, si no fuera por ella, la Luna.



(Luna creciente de Agosto-2010)

El caso es seguir burlándose de la Luna como si fuera algo inferior al Sol, a la vida en sí, y sobretodo, inferior al hombre. Antes, hasta pocos siglos, decían que "la mujer no tiene Alma", igual decían que "la Luna no tiene vida".
Y así deduzco, como siempre, que el hombre, el hombre que domina o intenta dominar, sigue haciéndolo intentando humillar, inventando un ser inferior para favorecerse a sí mismo. Mal asunto cuando intentas sobresaltar humillando a alguien distinto. La Luna inferior del Sol, la mujer del hombre. Siempre metáfora. Ahora se le reconoce a la Luna "cierta vida", pero "con arrugas", vaya, y encima esta Luna se está alejando de la Tierra, siguen diciendo. No me extraña, con esta clase de humanidad que aún es incapaz de entender ni valorar el principio de la vida en el planeta, no me extraña que la Luna se vaya alejando. "No os lo merecéis", se dirá ella. Diria yo.

Y así las mujeres cada vez nos alejamos más de la vida y de los hombres también, van creando y vamos creando mundos aparte. Quizá también alejándonos de nosotras mismas.
Pero la Luna ha sido y será siempre mujer, es el satélite que mueve las mareas y las algas crecen buscando su luz. Este es el principio de la vida en nuestro planeta, nuestro más remoto ADN, y basándonos en antiguos términos filosóficos, ya nos habló el griego Platón de distintas Lunas dadoras de vida, como el Sol.

Pero parece que al hombre de "gran iteligencia" de hoy le puede la necesidad de demostrar que no necesita a la Luna como representante de feminidad y vida. Así intenta demostrar en algunos laboratorios que no necesita la matriz, no necesita a la mujer, él solito se las puede arreglar. Poco o nada piensa ya el hombre científico que en antiguas civilizaciones árabes, y aún hoy, en la cultura germánica y otras, se llama a la Luna en término masculino, reconociendo su existencia y necesidad de ser. En el desierto porque ilumina para poder luchar durante la noche sin el astío del Sol. En Alemania y otros países para poder sembrar por la usencia del Sol, y así en tantas culturas a través de los tiempos. La Luna es una realidad como la tierra y el Sol.



Y siguen los grandes hombres científicos de hoy día queriendo pisar la Luna, queriendo demostrar que están por encima de ella, y así por encima de nosotras, las mujeres, las matrices regeneradoras y productoras de vida.
Ahora tenemos arrugas, vaya, tenemos un problema, señoras, ¿será por eso que ya no nos quieren? ¿Será por eso que seguirán diciendo que la Luna no sirve para nada? Aunque bien siguen necesitando pisarla. Eso sí, como si fuera un balón reproductor.

Pero a mí, como romántica y fémina que soy, como a tantas mujeres y hombres visceralmente sensibles, como a tantos locos poetas y poetisas, no me pisarán la Luna. Porque la Luna, con todas sus arrugas, con todos sus supuestos pisotones del hombre, soy yo, y somos todas y todos. La Luna es vida.



Así que en esta Luna de Agosto, seguiré contemplando mi Luna, nuestra Luna, pura, bella, con y sin arrugas, cerca o distante, cansada, ofendida, sabia, risueña, divertida, llena, llena de ¡¡vida!!

Señores ilusos científicos, por mucho que enloquezcan ustedes y les pese a ustedes, la Luna es y seguirá siendo mujer, lleva siglos dando vida a este viejo planeta, eso que ustedes quizá ya no saben dar ni saben cuánto tiempo podrán ver. Ella seguirá.
Y disculpen que no les de en este momento más explicaciones filosóficas ni científicas, voy a la playa a bailar con mis amigas a la luz de la Luna. A bailar y reír con todas mis arrugas en esta preciosa Luna de Agosto, que ustedes, locos inútiles sin sentido de la belleza ni de la poesía, no saben valorar ni contemplar.

Pero no me la pisarán ustedes, señores, no me pisarán mi Luna, con todas sus arrugas.
(Fotos Eva Huarte-Abril-Agosto-2010-Arenys de Mar)

3 comentarios:

  1. A veces iniciar una reflexión con descubrimiento de una nueva arruga nos hace pensar más de la cuenta. Pero esos momentos nos devuelven la realidad que en ocasiones quisiéramos esconder. La luna sigue con una órbita llena de misterio. Solo hay que observarla y escribir lo que nos provoca, que casi siempre suele ser visceral.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  2. O escribir más de la cuenta, Jan, como las arrugas salen más de la cuenta, como los señores científicos se podrían ahorrar mirar a la Luna para ver si le salen arrugas. No es más que un divertimento y estoy encantada descubriendo mis arrugas al tiempo que los científicos descubren las de la Luna. Todo un privilegio.
    Gracias por tu comentario reflexionado o visceral, Jan.

    Moltes gràcies, Anònim!

    ResponderEliminar