viernes, 23 de julio de 2010

De la verdad y el artificio


Ya sé que empezar escribiendo con una cita literaria de otra persona no es buen comienzo, eso dicen, pero comiendo el menú de siempre con compañeros de mesa de siempre, pescadores de siempre, gentes que no saben de más artificios que el "Iva" y todo lo demás es mar he llegado como casi siempre a la conclusión de que, lo único que me enamora y me inspira sigue siendo la mar, sinónimo de bondad, de humanidad, de lucha de fuerzas y sentimientos, de recreo y búsqueda de la autencidad. Incluso de humor. Humor ligado a la inteligencia y al amor.

Aquí la cita de mi admirado Carl Sagan; "Estamos hechos de la materia de las estrellas, somos polvo de estrellas."
Así coincide con William Shakespeare, "Estamos hechos de la misma materia con que se fabrican los sueños."
"Y los sueños sueños son", decía Calderón de la Barca.

Y como una barca surco esta mar de letras sueños sentimientos y pensamientos que me llevan a alta mar...

Ahora que vivimos los máximos días de cenit solar, de plenilunio estival, surgen lo que periodísticamente llaman "serpientes de verano", noticias que no se sabe si son reales, pero distraen al personal; y así nos hemos divertido con mis compañeros de mesa de menú diario y mar comiendo riendo y burlando la noticia de que un barco; "ha sido atacado por una ballena", dicen en la prensa de papel y en internet. Nos reímos, sí, cada persona aporta su visión. Digo que es montaje, porque una ballena que sobresale con casi todo su cuerpo de la mar provoca una marea que es difícl que soporte ningún navío. Y la fotografía muestra un velero de recreo de 15 metros de eslora inmutable, quieto y pacífico. Nos reímos. Pienso en Moby Dick, pienso en los primeros balleneros vascos...




Y digo que eso es un montaje porque ya que llevamos años luchando contra la captura crimen y maltrato a las ballenas, las reinas madres de todos los mares, del planeta Tierra, donde el 75% o más son mares y océanos, aguas, igual que en nuestro cuerpo, intentan justificar o recrear esta masacre que están haciendo en alta mar. Nacemos cuando rompemos aguas. Nosotras, las hembras, y ellas, las ballenas, son las reinas de todas las aguas y océanos, ellas, las aguas, son nuestro cuerpo y nuestro consciente insconsciente subconsciente emoción y sentimiento, y en esto coinciden la mayoría de expertos e inexpertos. Icluso Jung, Freud y todos los grandes analistas oníricos coinciden en decir que en nuestros sueños, soñar con la mar, con las aguas, representa nuestras emociones y sentimientos, nuestro estado emocional, con aguas puras o putrefactas, según el momento.

Y ahora ¿qué estamos pariendo? ¿Qué estamos fecundando abortando o pariendo la humanidad? ¿Dónde están esos sentimientos, esa dignidad de cachalotes y ballenas y aguas puras oceánicas? El hombre ya no se siente impotente ante el Universo, se cree capaz de superarlo y dominarlo con sus máquinas, pero en la mar... ¡Ay en la mar...! Allí el hombre sigue sintiéndose impotente ante su verdadera inmensidad, ante el canto de sirenas, ante cachalotes y ballenas, nuestra consciencia, conciencia, inconsciencia, libertad, dignidad. Lo que les hagamos a ellas, lo que hagamos a la mar, nos lo hacemos a nosotros mismos, a la humanidad. Tan pequeños como boquerones y tan inmensos como cachalotes.

Estamos hechos de la misma materia de las estrellas, de la misma materia con que se fabrican los sueños. Esa material tan especial, que es la belleza y la bondad. Si alguien no entiende este idioma, no puedo entenderme con su lengua. Esto lo digo yo, inspirada por la mar, por los viejos y jóvenes hombres de la mar, por mis ballenas y cachalotes, por mis estrellas de mar, porque como decía mi viejo amado pescador "Lo que hace el cielo lo hace la mar".
Por fín en algo estamos de acuerdo. El verdadero depredador es el hombre, monta esa campaña de que una ballena ha atacado a un barco para hacer ver que el enemigo traidor es la ballena, como en otros veranos lo ha sido tiburón.





Pero ya no hay quien se lo crea, las ballenas, como los cachalotes, siguen siendo reyes y reinas de nuestro planeta. Ellos y ellas son nuestras conciencias. Siempre es el macho el más grande de la especies animales, pero precisamente en la mar es la ballena, ella, la más grande. Seguir destruyéndolas es seguir destruyendo nuestra consciencia y sensibilidad, nuestra ya dudosa y quebrantable humanidad.

Yo adoro desde niña la mar, mi mar, nuestra mar, y así a sus inocentes valientes e insuperables habitantes; algas, estrellas, sardinas, boquerones, tiburones, loros, medusas, tortugas, mantas, martillos, ballenas, cachalotes... todas las especies... incluso al hombre de mar lanzando sus redes como constelaciones...

Y es que hay una materia muy especial, y es la belleza y bondad.
Si alguien no entiende este idioma, no puedo entenderme con su lengua.

La belleza, como la bondad, es lo único que se salvará. Y yo quiero salvar a las ballenas.

2 comentarios:

  1. Me encanta el mar, estoy contigo, son las reinas del mar y siempre lo serán el único que las ataca es el hombre, que no sabe de belleza solo de avaricia y así nos va.
    Destruimos todo lo bello, yo quisiera pensar en un planeta en el que haya una conciencia hacia los demas seres vivos, el planeta y su mar no nos pertenece solo nuestra especie sin embargo hacemos como si solo fuese nuestro y lo estamos deborando por momentos. Espero que nos demos cuanta con suficiente tiempo de que la tierra y el mar esta lleno de criaturas que tienen tanto derecho como nosotros a vivir en paz.

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  2. De acuerdo, Carmen, pero me temo que los verdaderos respponsables no están de acuerdo, ya lo sabe. Sólo quedan 12.000 balleenas jorobadas en el planeta y 2.000 ballenas azules, pero justo ahora empieza la "caza y captura" en Japón, los de Greenpeace detenidos, aunque hay otros grupos defensores... La ballena es muy rica, proporciona de todo, incluso combustible... y las grandes multinacionales conspiradoras van al espacio porque saben que han destruído los recursos naturales del planeta Tierra. Parece que estamos en una vía sin retorno... no quiero ser pesimista, pero al menos seguir denunciando, concienciando, no sentirnos cómplices... y hasta el final.
    Gracias Carmen*

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