domingo, 19 de octubre de 2014

De la noche al día, paso a paso


Recuerdo el primer reportaje que publiqué en un diario vespertino barcelonés en 1981 lo titulé así; De la noche al día, para poder entrar en plantilla tenía que trabajar a esas horas, las que no quería ningún periodista. Casi siempre empezaba hablando de la Luna, y tanto lectores como compañeros de trabajo ya me llamaban la chica de la Luna, y recibía cartas de lectores, hombres y mujeres, diciendo cuánto les gustaba leer mi reportaje cuando llegaban a casa cansados del trabajo, que era un bálsamo, que se enteraban de la fase de la Luna, y que se empapaban de poesía y les estimulaba a mirar el cielo nocturno, lamentando que casi nadie lo miraba, deslumbrados cada vez más por rórtulos luminosos de la ciudad y la franja de polución cada vez más espesa.


Esta madrugada al despertar lo he recordado, aún era de noche, la Luna menguante brillaba junto al triángulo de invierno, Orión a la derecha, Tauro... Quizá por eso despierto tan temprano cada día, para contemplar de nuevo el precioso cielo nocturno del equinocio de otoño, la noche que va aclarando su azul oscuro con las primeras luces solares que se adivinan en el horizonte. Esa hora silenciosa y mágica, cuando el Sol sale por el horizonte saludando a la Luna que parece esperarle.


Entonces empieza la fiesta de colores como un arcoíris horizontal, de Este a Sur, y ni mi vista ni mi cámara podemos abarcarlo todo, de tantos movimientos, tantas luces y colores cambiantes a cada instante, entre la noche y el día, de la noche al día.


La fiesta de hoy ha empezado a las 7'30h con las primeras fotografías de la Luna y las estrellas, y ha terminado con la espectacular salida del Sol y las barcas que nunca fallan, saliendo de puerto y llegando a su punto culminante en el horizonte al instante que el Sol se ha asomado sobre una franja de nubes, a las 8'12h. Parece que tengan un diálogo, van cronometrados, son matemáticos. Y los contemplo sorprendida y sonriendo sintiendo que formo parte del movimiento.


Ahí estoy para observarlos, captarlos, y luego explicarlo, como he hecho siempre. Como hacía cuando era niña y mis amigas niñas, y los mayores, ya me llamaban la niña de la Luna. Quería compartir lo que había visto, lo que había sentido, pensando en cómo eran capaces de quedarse en la cama y perderse esa hora mágica... Cuando dicen que los buenos espíritus trabajan más, y tienen más influencia sobre la humanidad...


Quizá prefiero vivir esta influencia en vivo y en directo, sintiendo el movimiento del Universo entero, cuando Luna Sol y estrellas actúan como un filtro mágico de aquello que no vemos y presentimos, de aquello que nos hace sentir, día a día, noche tras noche, de la noche al día, la hora del milagro, la hora del despertar de la vida.

Luego el Sol lo deslumbra todo, la humanidad despierta y empieza con sus movimientos, torpes o acertados, y pensamos que todo ha sido un sueño, solo un sueño. Y vivo el día esperando de nuevo ese momento, ese filtro mágico, esa hora mágica, de la noche al día.

Texto y fotos

© EVA HUARTE

martes, 14 de octubre de 2014

Amanecer martes 14-10-14


Números redondos, 14-10-14.
Hoy he despertado un poco más tarde, poc antes de las 7h., clareaba la noche, ni una estrella en el cielo cubierto por un espeso manto grisáceo. Despierta un martes dormido, un martes de otoño. Mientras tomo el primer café escribiendo mi diario a pluma tinta papel veo una franja roja asomarse entre los cristales de mi ventana. Y ahí estaba el nuevo día anunciado por una larga lengua de fuego.


Algunas barcas salían un poco más tarde también, adormecidas quizá como el día, quizá como yo, hasta el ruido de sus motores me parecía más silencioso.


Y en el horizonte el transatlántico. Poco me apetecería hoy estar a bordo. El día solo invita a quedarse en casa viajando a través de un buen libro. Mirando de vez en cuando el mar intentando leer sus diálogos, imaginando a los hombres de la mar de mal humor, por este día de Marte inhóspito.


Mientras el Sol luchaba intentando asomarse por algún ricón entre las nubes, abriéndose paso para tener su momento de gloria, su momento de protagonismo.


El sol también tiene su orgullo, su necesidad de sentirse admirado y querido.


Y al fin lo consigue, guerrero como Marte besa a la mar como a su amada, cuando creen que nadie les ve, hasta que oye el ruido de mi cámara y descubre mi objetivo...


Entonces es Él quien me sorprende y me dispara su potente luz, como un flash entre la oscuridad...
Y entonces sí he sonreído a nuestro juego de niños, a nuestro juego infantil y a nuestra complicidad, sin dejarse fotografiar, deslumbrándome de pronto como en un mal dibujo de explosión nuclear. Marte es guerrero, no lo puede evitar, y la mar hace de Venus para calmar su sed y su fuego, permitiéndole, solo un momento, su encendido y ansiado protagonismo.

Y el manto espeso de nubes grises de nuevo lo ha ocultado. Es mejor que Marte duerma, que duerma el guerrero, solo se le permite un momento de orgullo, un momento de guerra, no por sistema. Así intentaremos tener un día tranquilo, un día redondo, con buenos números, 14-10-14, hoy es el único número premiado. Y como dice el refranero español: A buen entendedor con pocas palabras basta.
¡Feliz martes! 

Texto y fotos


© EVA HUARTE



lunes, 13 de octubre de 2014

Despertar con estrellas

Cielo Norte, arriba a la izquierda el racimo de Pléyades deslumbradas por la Luna

A veces no sabes porqué te despiertas de pronto con la sensación de haber dormido y descansado muy bien, y haber soñado algo bueno aunque no lo recuerdes. Así he despertado hoy, de nuevo, a las 5'47 de la madrugada. La primera pregunta, antes de mirar el reloj, siempre es la misma: ¿Qué cielo habrá hoy? A ver con qué me sorprende...

Luna llena menguando sobre Orión, y a sus pies, la estrella Sirius

Y la sorpresa ha sido ver la noche con alguna nube blanquecina iluminada por la Luna llena que va menguando, sobre la constelación de Orión, que sabemos que nos acompañará todas las noches de otoño e invierno. Y a sus pies, la brillante estrella Sirius. (Lástima las tonalidades rojas que quedan en las fotos, por la contaminación lumínica artificial).

De izquierda a derecha, Júpiter, Procyon y Sirio

Lo distinto, hoy, ha sido ver este triángulo, tres grandes estrellas y/o planetas: A los pies de Orión creo reconocer a Sirius, (a la derecha de la foto) y más a nuestra izquierda, hacia el Este, ya no lo sé, ¿quizá el planeta Júpiter..? ¿Quién más? ¿Alguien nos lo dirá?

Arriba Géminis, Betelgeuse (de Orión) y abajo de nuevo Júpiter, Procyon.

Espero respuesta de una persona entendida en estrellas, esas personas a las que admiro por saber leer el cielo, algo que a pesar de mis años aún no he aprendido... ¿Aprenderé a leer el cielo algún día? A veces pienso que me gustaría vivir mil años para saber leer cada estrella y planeta, cada movimiento del cielo nocturno... Y a veces pienso que mi lectura es igual de válida, abierta, primaria, sintiendo, presintiendo, intuyendo, imaginando... Así supongo que empezaron los seres humanos, hombres y mujeres, a poner nombres en el cielo. Y es cuando siento la vida como una aventura magnífica.

Las barcas salen de puerto hacia la mar

Cuando he subido a la terraza con el trípode dispuesta a fotografiar la maravilla ya estaba nublado, y las nubes iban aumentando. Las barcas de pesca anunciaban con sus motores la salida hacia alta mar, seguidas una de otra con sus luces, como un ejército de estrellas que imitaran o relevaran las que brillaban en el firmamento...

Se sitúan en el horizonte como un relevo de las estrellas

Adoptando cada una su posición en el horizonte, donde se han reflejado algunas luces de relámpagos a lo lejos. Imaginando otra tormenta en alta mar, un poco más allá.

En alguna fotografía he paseado delante de la cámara, solo por sentir que soy humana, que formo parte de este universo tan familiar y desconocido, tan generoso, tan bello... Y como siempre, he sonreído dando las gracias al cielo, a las estrellas, al mar, al horizonte, y a esos hombres que lo iluminan con sus barcas, moviendo máquinas, buscando alimento para todos al fondo del mar...
Imaginando que en algún momento levantan la mirada al cielo, dando también las gracias.

Texto y fotos

© EVA HUARTE

 Nota de última hora: De nuevo ha sido nuestro buen amigo y meteorólogo Joaquín Gómez Ávalos (y gran fotógrafo) quien me ha indicado que se trata de Júpiter, el brillante planeta a la izquierda, Procyon en el centro, y Sirio a la derecha. Algo he acertado. Y he aprendido también que sobre ellos está la constelación de Géminis. ¡Muchísimas gracias, Joaquín!
 http://oddiseis.blogspot.com.es/

miércoles, 8 de octubre de 2014

AMOR, AMOR, AMOK...


Lo siento pero no aguanto más el ambiente visual tan tóxico que respiro día a día en las llamadas redes sociales virtuales, toxicidad que a través de la vista pasa a todos los sentidos. Ya parecemos mensajeros del poder, de sus estrategias políticas corruptas, miserias, desgracias, alarmas, provocando miedos, manipulación del subconsciente sentimientos y de la vida y actitud de las personas. Por eso dejé de comprar y leer diarios de papel, dejé de encender el televisor y la radio hace años. La necesidad de vivir sintiéndome humana, en contacto con la naturaleza, y encontrar y crear en este medio de comunicación virtual una relación y actitud sanas, de personas creativas, pacíficas, conscientes del mundo en el que vivimos, pero sin dar cancha al mal, intentando recrear el Arte de la Vida, intentando alimentar el bien para debilitar el mal. Pero seguimos cayendo en todas las trampas del sistema capitalista y criminal: El miedo a la muerte y juicio final como en el medievo. Muchas amistades siguen fieles a la belleza y el Arte, y por eso sigo, al menos hasta ahora, pero ya no aguanto más páginas y páginas de alarmas, miedos, enfrentamientos y agresividad, ver cómo nos peleamos entre nosotros, cómo nos eliminamos virtualmente como quien juega a los marcianitos echando unos céntimos... por tres imágenes y palabras de Arte, de Amor, no aguanto todo lo demás.


Se me van las ganas de todo, por mucho que sigamos intentado dar belleza, dar AMOR, el mal siempre hace más ruido. Nunca olvido las palabras que me dijo una vieja y sabia mujer amiga, y profesora de filosofía: El mal siempre hace ruido, por eso es el mal. El bien no se oye,  pero es lo que sujeta el mundo. Y realmente es así, personas como ella, y tantos libros que representan personas como ella, me han sujetado en la vida. Como me sujetan muchas amistades reales y virtuales que día a día dan belleza, dan AMOR, esa fuerza poderosa y silenciosa que sujeta el mundo. En los años 70 dimos el mensaje de la necesidad de AMOR en el mundo, hartos de la agresividad del capitalismo, de guerras y posguerras, avisando también de la siguiente guerra que se acercaba, la del plástico derivado del petróleo, la del triunfo de las máquinas. No nos hicieron caso, al contrario, hicieron también de nuestro mensaje ecológico y de defensa de la naturaleza más máquinas, más industrias.

Hoy he visto, al girar la hoja del dietario de mi escritorio, que en el santoral dice Amor. ¿Hay algún santo o santa que se llame Amor? ¿Está el Amor santificado y llevado a los altares?  ¿O está ninguneado, manipulado, ridiculizado y menospreciado como si fuese un signo de debilidad e inteligencia inferior?

He recurrido a varios libros de mi amada biblioteca particular que recuerdo con el título de AMOR , uno del año 1960, hablando del amor universal, a la madre, padre, hermanos, amigos... mostrando los diferentes problemas emocionales que tienen los jóvenes ante el Amor, su necesidad de ejemplos superiores; Educación del altruismo, descubrimiento del prójimo, del mundo y de sus problemas, amistades, estudios, porvenir, vida... La necesidad de dar Amor para educar con Amor. Este libro es de Michel Quoist, conocido también en aquellos años como El diario de Daniel, y debo decir que no pude terminar de leerlo, quedaba cerrado en aquél tiempo, solo me sirve como una referencia más.


Otro libro de AMOR, que sí disfruté y releo continuamente para no olvidar que soy mujer, sensible y femenina, humana, y que necesito AMOR para vivir y sobrevivir, como su protagonista. Está escrito por la fina e inteligente pluma de una mis autoras preferidas de principios del siglo XX, Elizabeth von Arnim, conocida por su primer libro/diario Elizabeth y su jardín alemán, escrito a finales del siglo diecinueve, seguido de Un abril encantado, Amor... y tantos más. Ella sí nos habla con inteligencia y amor de sus experiencias como mujer, soltera, casada, viuda... Y esa crítica social de su tiempo cuando vive un Amor con un chico mucho más joven que ella, que le devuelve la alegría de vivir, con grandes pinceladas de humor. Porque el amor es eso, alegría, libertad, inteligencia, paz... Es el contrario de la guerra, astucia... y todos los males habidos y por haber de los que nada quiero saber.
Quiero darte las gracias por la felicidad que me das. Dice von Arnim. El amor es también gratitud.

Y otra autora consagrada, Pearl S. Buck, escribió también su novela bajo el mismo título, AMOR. Aquí su protagonista se queja de exceso de ternura; que difiere totalmente del amor. En cambio; Tenía necesidad de bondad. Y junto al AMOR de Pearl S. Buck tengo el libro de Iris Murdoch titulado; La máquina del amor sagrado y profano... Y tantos libros relacionados...


He recurrido entonces al libro de Stefan Zweig, AMOK, que enamora como siempre desde sus primeras palabras describiendo escenarios de su viaje en barco bajo el cielo estrellado... Y nos habla de las relaciones humanas y como médico, del amor y comprensión que necesitamos los humanos, y de esa fiebre que sufren los malasios como consecuencia del amok: El amok es algo más que una embriaguez... es locura, una especie de rabia humana... un ataque de monomanía insensata...
El motivo de esta enfermedad o locura es el clima, la atmósfera espesa y cargada que se hace irrespirable, que influye en los nervios hasta que hace explotar incluso a la persona más pacífica.

Esto me ha ocurrido hoy, día del Amor en el santoral, viendo en las redes sociales virtuales tanta toxicidad con miserias, enfermedades, amenazas, alarmas de sufrimiento y miedo al fin del mundo.
Basta ya con esta toxicidad que me ha recordado las escenas que Zweig describe de las personas sanas huyendo y gritando; ¡Amok, amok! Y todas las personas sanas huyen de ese grito de terror.

Esta es la locura que estamos sufriendo casi todos hoy día, sin ser aún suficientemente conscientes de que estamos actuando más como máquinas que como humanos. Ya hemos creado a la máquina que nos ha superado, y ya solo nos queda volver a la naturaleza, volver a amar y sonreír, volver a vivir como animales que somos. Esta locura de amok solo tiene una salida, solo tiene una solución, el AMOR. Si no seguimos sus pasos, estamos acabados, como humanos.

Hoy es Luna llena, esperaré su salida a la hora azul, solo para seguir diciéndole cuánto le sigo queriendo admirando y agradeciendo, por los momentos de felicidad que me da, como agradece Elizabeth von Arnim a su joven enamorado los grandes y pequeños momentos de felicidad.
Porque solo se puede agradecer el AMOR  Porque nunca seré máquina, siempre seré humana.
Por AMOR.

Texto y fotos 

© EVA HUARTE