lunes, 7 de marzo de 2016

El 7, mágico, el 9, inocencia


Sólo por esto, por ser día siete y emocionarme al ver las primeras luces de este amanecer 7 de marzo, a las 7'09h., porque me gustan los números, me gusta el lunes por ser el día de la Luna, la que quería haber fotografiado ahora en su dos últimos días menguantes, cuando aparece como un aro finísimo de oro y platino. Sólo por esto decido publicar unas fotos, como un día más, unas fotos más, aunque una gran nube haya tapado ese fino aro de la Luna menguante y no haya podido fotografiarla.


Y porque es marzo, mes temible, mes de terrible aniversario, del adiós de un ser amado, del ser que me amaba, y aunque no quiera vuelve su presencia viva acercándose el aniversario, el terrible día, 30 de marzo. Y por no dar tristezas no quiero decir ni publicar nada, aunque sean fotografías bonitas. Pero tampoco quiero seguir cerrada. Una amiga seguidora de este blog, comentó en el último post del 27 de enero; No creo que puedas abandonarnos, hay una atadura que es difícil de romper. Yo te espero porque creo que este blog te ayuda a ser más feliz y mejor. Y es verdad, escribo por escribir, más allá de la necesidad visceral, emocional, intelectual, porque me da vida, y creo que doy vida, por salir de la tristeza y monotonía, del mundo físico que no entiendo ni pretendo ya que me entienda. Escribo, pero no publico, y me entristece publicar tonterías lejos de los escritos que guardo en mi cofre de secretos... secretos vivos, que saldrán cuando quieran.


Hoy, al ver las luces y el Sol casi tapado por los árboles, apareciendo cada día más hacia el Noreste, pienso que pronto ya no lo veré aparecer en sus primeros minutos, en sus primeros colores, y pienso que quizá vale la pena poner los últimos amaneceres que veo desde mi ventana y terraza, sabiendo que no volveré a verlo sobre el horizonte hasta pasado el próximo equinocio, el otoño, que queda lejos, entrando ahora lentamente al equinocio de la primavera.


Y todo me recuerda, la felicidad de la llegada de la primavera desde hace tres años se ha convertido en tristeza. Por esto no quiero escribir, porque no quiero escribir tristeza, bastante triste y absurdo vemos y vivimos el mundo en actos patéticos que llaman política, palabras soeces que llaman cultura. Y todo se mezcla, como en un gran circo desordenado hasta llegar quizá al límite para borrarlo todo y volver a empezar. Quizá son épocas, días, quizá vuelvan días alegres, quizá nos siga sorprendiendo y manteniendo la belleza, la del amanecer, mediodía, atardecer, anochecer, Luna y estrellas... Ese gran y pequeño mundo creado por sí mismo y que tengo el placer de contemplar, ese gran y pequeño mundo que tengo grabado en mi subconsciente, en la mirada y en cada célula. Y tal como lo recibo lo doy y transcribo o intento transcribirlo.


Esos días de final de invierno y principio de primavera, esos días en que el Sol aparece más hacia la izquierda, esos árboles que tapan las primeras luces pero perfilan su entorno. Y esas gaviotas casi silenciosas y tímidas, recién nacidas y blancas como la inocencia. La vida es amor, lo sabemos, aunque a veces nos cueste aceptarlo o recordarlo, y el amor es inocencia. Así intento escribir y transcribir, sin decir nada, de pura inocencia, como un azar, como abrir cada día una página de un libro, como volver a publicar unas fotos y un texto, sólo por ser lunes siete, el 7, número mágico, como el nueve, número virginal, número de la inocencia, número que no cuenta. Si sumas el 7 al 9 el dígito sigue siendo el 7. La magia, la inocencia, el azar, sin mirar más allá.



© EVA HUARTE 2016 texto y fotos



miércoles, 27 de enero de 2016

De rosa y oro


Sólo quiero publicar estas fotos de este amanecer del miércoles 27 de enero de 2016 para dejarlas como página final de este blog y descansar un tiempo, quizá para siempre, hace días, semanas, meses, que lo estoy pensando, y por no decir lo que me duele hace tiempo, por no alterar más la situación social tan difícil, la confusión que llevamos, he preferido hablar del tiempo poniendo imágenes de la belleza que la naturaleza nos regala.


Así ha sido la bonita salida del Sol de hoy, primero desde mi ventana


y después desde la terraza donde se amplía el horizonte cielo y mar


y el Sol parecía un planeta reflejando su propia luz, rosa, oro, naranja...


gaviotas y palomas... como tantos amaneceres, como tantas fotografías que he publicado.


Quizá sea un largo adiós, quizá un pequeño adiós, ni yo lo sé. Sólo sé que no puedo seguir dando belleza y amor donde no encuentro belleza y amor. Sólo sé que no puedo seguir esforzándome por dar belleza y alegría cuando el Alma está tan dolorida... desde hace tanto tiempo... desde otro largo adiós... y uno más... más... Y no puedo más.


Quizá, por supervivencia, por locura o razón, arranque de mis entrañas lo que tanto me duele, lo que me está privando de vivir la vida al nivel que soy capaz de concebirla, al nivel de la dignidad, belleza y majestuosidad que me ofrece a simple vista, al nivel más puro, humilde y sublime que me muestra. Quizá arranque como un nuevo amanecer, quizá calle para siempre. Ni yo lo sé, ni quiero hacer una ceremonia del adiós como escribió Simone de Beauvoir. Sólo quiero dejar unas imágenes más, un amanecer más, un adiós de rosa y oro...
Y dar las gracias



© EVA HUARTE 2016 texto y fotos

lunes, 25 de enero de 2016

Horizonte irisado


Los lunes suelen ser días lunáticos como corresponde a su nombre, días raros, difíciles, y más cuando despierta nublado como hoy con esos rayos del Sol que parece luchar sin descanso por filtrarse entre las nubes. A mediodía he visto un fenómeno curioso en el horizonte sur, dos anchas franjas irisadas y esos rayos que indicaban Sol y lluvia en alta mar.


Es un enero movido, el cometa Catalina, la alineación de cinco planetas y ahora la primera Luna llena del año. A pesar del escepticismo de muchas personas el planeta Tierra está en el espacio y todo repercute, la Luna llena levanta las mareas, la nueva suele traer lluvias... Ahora coinciden muchas cosas y están pasando cosas, no sólo lo comprueban físicos y científicos a través de tecnologías sino que lo vemos a simple vista. Este arcoíris en dos franjas horizontales sobre el mar no lo había visto nunca, supongo que es por el mismo efecto que cualquier arcoíris, el Sol y la lluvia al mismo tiempo, en este caso en alta mar. ¿Cómo se llamará a este fenómeno meteorológico? Franjas irisadas, horizonte irisado... El efecto era bonito y deslumbrante. Una curiosidad más.



© EVA HUARTE 2016 texto y fotos

domingo, 24 de enero de 2016

Las menguas de enero y el cormorán


Hoy domingo 24 de enero de 2016 ha sido un día de plata, con nubes y nieblas que nos acompañan hace días y noches, mucha humedad y altas temperaturas para esta época que nos dejan a todos un poco apagados. La naturaleza descansa, sigue durmiendo su ciclo de invierno a pesar del ambiente cálido, la mar duerme también, se repliega en sí misma y parece que al dormir encoge, baja de nivel y se aleja de la orilla apareciendo de nuevo las rocas que hasta hace pocos días no se veían cubiertas por las aguas. Era una preciosa estampa, los rayos del Sol filtrándose entre nubes, el gran escalón de arena hasta el mar, las rocas a flote y de nuevo un cormorán contemplando el paisaje con veleros.


Son las menguas de enero, ses minves de gener, como dicen en Cadaqués y me enseñó un viejo pescador, el mar baja de nivel y se aleja de la orilla quedando como una balsa callada. Hoy estaba un poco rizada quizá por la Luna llena que ha empezado esta madrugada, pero era una bandeja de plata deslumbrante de diamantes y el precioso contraste de la roca y el cormorán, en este rincón donde tantas veces me baño con ellos sin inmutarse, como si perteneciera a su especie o no vieran mi presencia. He tenido la tentación de entrar en el mar pero he querido ser prudente por la humedad, y he ido caminando por la orilla pensando en el silencio y los encantos que tiene el mes de enero, cuando la mar duerme y despiertan los almendros.

Sí, una vez más prefiero hablar del tiempo y del paso de las estaciones, del mar, del Sol, las rocas y el cormorán, esas pequeñas cosas que nos hacen vivir y vibrar, pensando en qué pensará el cormorán, si sentirá lo mismo que siento yo mirando el mar. ¿Sabrá que son las menguas de enero? ¿Sabrá de los reflejos? ¿Sabrá de su esbelta y bella figura sobre la roca mirando el mar? Él no tiene el privilegio de contemplarse como lo contemplo yo, pero, por un momento, me habría gustado estar a su lado, en silencio, viendo lo que veía él, quizá algo más, quizá mucho más de lo que vemos los humanos. Y quizá no sabrá la belleza que me ha regalado, en este domingo callado de las menguas de enero.



© EVA HUARTE 2016 texto y fotos

viernes, 22 de enero de 2016

Fotos alineación planetas enero 2016


Ya sé que no son buenas fotos pero ha sido una sorpresa. He despertado a las seis de la mañana quizá porque hace un par de noches me duermo pensando en despertar antes del amanecer para ver si hay buen cielo y puedo ver y fotografiar la alineación de los cinco planetas que podemos disfrutar hasta principios de febrero. Al mirar el cielo he visto que estaba completamente nublado y he desayunado tranquilamente sin pensar más, pero mientras tomaba el café vuelvo a acercarme a la ventana para mirar el mar y descubro que el cielo está azul y se ven perfectamente los planetas alineados. Eran las 6'55h, salgo a la terraza y disparo rápido a lo que veo ante mis ojos. Abajo a la izquierda, subiendo por el horizonte, el brillante Venus, hacia la derecha Saturno, más arriba siguiendo hacia la derecha el rojizo Marte y más distanciado Júpiter, que ya no entra en esta fotografía.


Aquí sí tenemos a Júpiter, el más brillante después de Venus, junto a la antena, más hacia el Suroeste, entre esos tonos rojizos de la contaminación lumínica y las nubes que no terminaban de alejarse.


De nuevo, mirando hacia Sureste, Venus seguía elevándose sobre la capa de nubes en el horizonte mar, por donde en teoría tenía que aparecer ya el quinto planeta que nos falta, Mercurio, el más dormilón a la hora de aparecer. Eran las 7'02h.


La noche clarea rápidamente y parece que las nubes dejan ver sólo un instante el planeta Mercurio, sólo un instante, ni tiempo de enfocar para poder captarlo junto al brillante Venus, y abro el objetivo al máximo para poder captar la alineación de los planetas perfectamente visibles entre las estrellas de las constelaciones de Scorpio y Virgo, pero me faltan el primero y último, Júpiter y Mercurio.


Y vuelvo a enfocar más hacia la derecha, Suroeste, para captar al primero y más elevado, Júpiter, captando también el paso rápido de un avión dejando su larga estela de movimiento. Imposible captar todos los planetas juntos, necesitaría un gran angular. Pero al menos me he dado el placer de contemplar unos minutos la bonita alineación de planetas y estrellas y tomar las primeras fotos con rapidez. Eran las 7'15h. Así que no hace falta levantarse a las cinco de la madrugada como leo en algunas webs, ni guiarse por la Luna, en primer lugar porque siempre es cambiante, ahora está en creciente y antes del amanecer ya no se ve. El domingo ya será Luna llena y nos acompañará hasta el amanecer, pero justamente, por su resplandor, será más difícil distinguir estrellas y planetas, aunque la verdad es que puede ser bonito verlos y captarlos a todos juntos en su resplandor.


Más tarde las nubes han cubierto todo el cielo dejando algún claro por donde asomaban las estelas de los aviones en tonos rosados del Sol que se adivinaba tras las nubes en el horizonte mar, al tiempo que lloviznaba. En veinte minutos que he estado en la terraza mi abrigo de algodón ha quedado mojado de lluvia y humedad como si hubiera caído un chaparrón. El cielo ha quedado más oscuro que la noche y ahora, a las 10'30h, al fin, el Sol va ganando. Las fotos no son ninguna maravilla, seguro que con un buen procesado sacaríamos más partido, pero al menos ya tenemos las primeras fotografías hechas por sorpresa. El cielo siempre es una sorpresa. Y una alegría para empezar el día.


Y ha sido un buen día. Son las 20'27h y encuentro este regalito de mi amigo Alfredo Miguel en FB, ha puesto los nombres de los planetas y las estrellas correspondientes a las constelaciones en esta fotografía que he publicado. Buen guía. Aprender es divertido, y es en divertimento como más aprendemos. Estoy contenta. Gracias, Alfredo.


© EVA HUARTE 2016 texto y fotos