domingo, 30 de agosto de 2015

Último domingo de Agosto 2015


A las 7h de la mañana ya se nota la humedad de la noche y el Sol más perezoso para asomarse. He subido a la colina y el Sol me ha recibido así entre los árboles, como un cristal, como un corazón de diamante. 


O se me antoja a mí o se le antoja a Él, siempre presente, haciéndose notar de mil formas distintas en cada amanecer, cada día del año, en este rincón privilegiado del Mediterráneo testigo de mi vida desde niña. Este mar, este cielo y este Sol, la Luna y las estrellas también, lo saben todo, cómplices de silencios, de risas y llantos.


Es otro de los privilegios de la Mediterrània, en dos minutos estás contemplando el mar entre árboles y estás en la orilla. He bajado a la playa casi dormida y solitaria con gaviotas y palomas volando a sus anchas.


Y se nota que la Luna llena levanta las mareas, altas olas resacosas se lanzan con fuerza en la orilla intentando engullir la arena que irá alejando a los bañistas...

He hecho trabajar de nuevo a mi fiel y pequeña Canon que después de siete años empieza a mostrar un poco de cansancio en su batería, pero nunca me falla, las dos sabemos lo que queremos y con mejor o peor suerte me dibuja lo que vemos. Hoy ha sido este penúltimo amanecer de Agosto, este último domingo de Agosto 2015, intentando despedirlo con la misma reverencia y elegancia que nos ha recibido. Como un corazón de diamante, como un cristal, como un poema de Pedro Salinas:

  AMIGA

Para cristal te quiero,
nítida y clara eres.
Para mirar al mundo,
a través de ti, puro,
de hollín o de belleza,
como lo invente el día.
Tu presencia aquí, sí,
delante de mí, siempre,
pero invisible siempre,
sin verte y verdadera.
Cristal. ¡Espejo nunca!

(Pedro Salinas)

Texto y fotos

© EVA HUARTE 2015

viernes, 28 de agosto de 2015

Estelas de Sol y Luna


Es la última Luna llena de este caluroso verano 2015, el plenilunio será mañana sábado 29 de Agosto. Mi intención era ir mañana a un lugar alto para fotografiar la salida de la Luna, pero hoy viernes ya me han sorprendido en mi paseo diario por la colina. Primero esta bonita estela rosada en medio del cielo Suroeste, tras ponerse el Sol en un cielo nítido.


Y un poco más a la izquierda, en Sureste, ya destacaba la Luna llena sobre el mar crepuscular.


He vuelto a casa dando un rodeo por la playa, en esa hora azul tan especial, y la sorpresa ha sido tan bonita que a pesar de llevar sólo la pequeña Canon, y casi sin batería, quería intentar captar ese brillo de la Luna como un foco en el horizonte derramando una preciosa estela de diamantes hasta la orilla.


En los chiringuitos de la playa había menos gente, aunque la música en directo intentara animar la noche. La belleza estaba en el mar, en el silencio de las olas casi dormidas.


Lo miraba todo sorprendida, ha cambiado el ambiente en pocos días, en la arena pequeños grupos de personas en círculo casi calladas contemplaban la maravilla, y una pareja mayor salía del agua... El silencio en la orilla era sorprendente, como si todos contempláramos un milagro.


He ido acercándome a la orilla siguiendo la estela de la Luna, fotografiándola, mojándome los pies... Al girarme he visto que sólo se distinguían figuras en sombra en la arena y sin pensarlo dos veces he entrado en el agua, nadando en la estela diamante, mirando la Luna y el horizonte, sonriendo y dando las gracias por tanta felicidad. No se puede pedir más ni se puede decir más. Repitiendo de nuevo mentalmente la frase de Isak Dinesen: Todo se cura con sal, con sudor, con lágrimas y con el mar.

Texto y fotos

© EVA HUARTE 2015

martes, 11 de agosto de 2015

Cuando la noche y el día se encuentran



Es esa hora mágica, esa hora azul del despertar cuando el cielo lleno de estrellas empieza a clarear moviendo sus azules cada vez más suaves. Cuando la Luna sigue menguando acercándose cada vez más al Este, como si necesitara encontrarse con el Sol y celebrar una fiesta entre las luces irisadas del horizonte anunciando su encuentro. Es cuando la Luna es una niña medio dormida y el Sol un niño medio dormido que se necesitan para dormir y despertar juntos o tomar el relevo. Así se siguen y se alejan, se acercan, se encuentran, dando vueltas y vueltas paseando entre las estrellas que los contemplan risueñas formando parte de la fiesta.


Es tan bonito ese momento mágico del despertar que lo contemplo sin más, sintiéndome observadora privilegiada de la fiesta celestial. Y el mar dormido como una patena de plata, dormido como la Tierra, despertando juntos lentamente del sueño de las estrellas. Y guardas ese momento para ti en  pequeña complicidad celestial.

Luego tengo que decidir entre hacer un café o intentar fotografiar alguna parcela de la escena. Son las seis de la mañana y todo son torpezas, las luces de la noche y el día cambian sus colores sin parar buscando su encuentro y relevo. El café tarda en salir y no puedes esperar. Con la mirada aún dormida disparas tontamente la cámara queriendo abarcar todos los azules, todas las imágenes y rincones a cada instante cambiantes, todos los detalles, la Luna, las estrellas, las barcas con sus luces saliendo del puerto y esa fina línea irisada en el horizonte mar anunciando la llegada de la Luz Solar.


Sonrío a mi humana torpeza y mis ansias de abarcar toda la belleza que nuestro pequeño y gran universo nos muestra. Y empiezo a pensar en cómo nos complicamos la vida, tan simple y sublime que es por sí misma, en lo mal que la estamos interpretando en nuestro torpe y pequeño paso por la Tierra... en la difícil convivencia...

Y prefiero no pensar más, tomar un café y recrearme en la belleza regalada grabada en mi mente y en mi alma, en ese momento mágico y azul irisado, cuando la noche y el día se acercan, cuando la noche y el día se encuentran. Cuando la Luna y el Sol se miran de cerca.

Texto y fotos

© EVA HUARTE 2015

sábado, 1 de agosto de 2015

Luna azul de Julio, Luna naranja y oro de Agosto 2015


Veía el aire rosado jugando con mi gatita en el patio, alzo la mirada y veo preciosas nubes rosadas, rojizas, naranjas... He pensado que era buen momento para subir a la colina donde seguro que habría un precioso espectáculo crepuscular, pero antes he subido a la terraza para ver si esas nubes eran más amplias y podrían durar unos minutos hasta llegar a la colina, preparada con la cámara en el trípode porque empezaba a estar oscuro. Y al salir a la terraza esta es la imagen que he visto; una gigante Luna naranja subiendo por el horizonte mar y dos barcos haciendo su ruta diaria hacia el Este.
Sabía que el movimiento de la Luna y de los barcos era rápido y tenía que ser rápida cambiando el objetivo de 35 mm. por el de 200, sabiendo que a veces me pierdo lo mejor he querido disparar así, de lejos, tal como lo veía, era cuestión de milésimas de segundo.


Mi idea era captar el barco justo al momento de pasar bajo la Luna, pero una vez más, no he sido tan rápida cambiando la lente de la cámara, Luna y barco no se detienen y por instantes te pierdes quizá la mejor foto, pero así te queda la deuda para otra vez, y otra más...


La Luna que aparecía como una gigante naranja iba ascendiendo convirtiéndose en oro.


Ha sido una sorpresa, no la esperaba. A mis espalda estaban las nubes rojizas que quería fotografiar iluminando Poniente entrada ya lo noche, pero esto era un regalo del momento preciso en el lugar preciso, disparando y programando rápido.


Y paso a paso, sabiendo que duraría poco su aparición al llegar a la franja de nubes.


La he visto con cara de niña, una niña curiosa traviesa y divertida llena de alegría por la entrada del mes de Agosto, asomándose entre nube y nube sin querer perderse el paseo de los barcos que tanto le gusta contemplar llenos de lucecitas bajo su rostro, sabiendo cuántos humanos la contemplarán y admirarán, alegrándoles la noche estival en alta mar.


En pocos minutos ha quedado tapada del todo por las nubes y el barco se ha escondido tras los pinos. He sonreído como suelo hacer en momentos tan bonitos dándoles las gracias por este regalito. Es lo que se llama serendipia, buscando las nubes rosadas encuentro a la Luna llena oro y naranja.

Hace días que la redes sociales virtuales no paran de poner toda clase de fotografías y enlaces sobre la Luna Azul o Blue Moon anunciando la de ayer 31 de Julio. Observé también que aquí en el blog subían muchas visitas en un post que hice explicando la expresión Blue Moon, en Septiembre del año 2012, ya que justo el 31 de Agosto había sido la segunda Luna llena del mismo mes, entonces la mayoría aún creía que la Luna se vería azul y recuerdo con risa la cantidad de disparates que se decían por las redes. Así que estos días he puesto el mismo post del 2012 para no repetir. Clic aquí: http://ehuarte.blogspot.com.es/2012/09/por-que-la-llaman-luna-azul-o-blue-moon.html 

Luna Azul 31 de Agosto 2012
Esta fue la Luna Azul del 31 de Agosto 2012, apareció un poco más al Este y el barco estaba un poco más alejado, el cielo, como vemos, bastante más limpio que el de ayer 31 de Julio 2015.

Luna Azul 31 de Julio 2015
Así la capté anoche un momento que apareció tarde entre las nubes, con esa estela de avión como una hebra suelta al viento con tonos azulados.

Y es que la Luna no es una moneda de cambio, no tiene dos caras, tiene miles de caras, es una preciosa esfera con sus mapas de luces y sombras pero siempre brillante. Es quizá lo único, la única que nos hace imaginar y sentir que aún somos libres para vivir, amar y soñar.
Como decía de jovencita en los años 70: La Luna, no nos la pisarán.

Texto y fotos

© EVA HUARTE 2015


miércoles, 22 de julio de 2015

Lluvias rayos y truenos en una noche de verano 2015


Sí, ¡al fin ha descargado! Hace días que jugábamos a ser adivinos del tiempo esperando y deseando la descarga celestial de la típica tormenta de verano. El cielo se cubría de nubes al atardecer, pero nada. El satélite Meteosat mostraba imágenes de tormentas cercanas, pero nada. Decíamos que ya nada es lo que era, que el tiempo hace lo que quiere, nos despista, o hemos creado una atmósfera protectora alrededor del planeta que impide el movimiento natural del cielo, pasando de un ciclo a otro, con temperaturas extremas y ni pizca de aire para respirar ni por las noches.


Ayer al atardecer subí a la colina, como casi cada día, para contemplar la puesta de Sol y la aparición de la nueva Luna junto a Venus y Júpiter que se va alejando hacia el Norte. Pero al fin encontré la cima de la colina cubierta por una densa capa gris y húmeda, vencejos y gaviotas volando rápido cambiando el rumbo o volando en círculos como si andaran despistados buscando refugio... Hay pequeños detalles naturales que aún no fallan. Y lo dije en FB, ahora sí auguro tormenta, o lo que sea, pero algo se acerca, quizá esta noche, quizá mañana...
De tanto tirar los dados al final he acertado, como cualquier astróloga.


Dormía plácidamente con un sueño regenerador de música, y de repente despierto con maullidos de mi gata alarmada como si me avisara de algo, al tiempo que entra un fuerte golpe de aire por la ventana, descarga el fuerte sonido de un trueno y en el patio parece haber una fiesta de la gruesa cortina de agua chocando contra todo lo que había. He salido rápida a recoger la tumbona especial de mi gata y en un momento he quedado empapada, sintiendo sobre mi cabeza unas gotas como piedras.
Ráfagas de vendaval me han empujado hacia dentro y rápidamente he montado la cámara sobre el trípode, a ver si pescaba algún rayo. Estaba tan dormida que en principio no acertaba ni uno... Iba cambiando de método de disparo, mientras se me escapaban fantásticos rayos.
Pero dicen que la paciencia e insistencia de fotógrafa al final compensa. Cuando empezaba a enfadarme le digo al cielo; Hombre, regálame un rayo guapo, ¿no? Encima que me despiertas... ¿A quién se le ocurre descargar a estas horas? Estoy dormida y no acierto ni una... Y zas...
Entonces me he reído como una niña... El cielo aún nos escucha.


Después del café ha empezado a clarear la noche, la tormenta se alejaba hacia el Este y al tiempo aparecía este tono anaranjado del Sol con esa cortina que se adivina lluvia sobre el lejano mar.


Y mirando hacia el Sur, con la montaña de Montjuïc de Barcelona al fondo, aparecía una franja gris sobre la ciudad seguida de un cielo abierto en nítidos celestes.

Ahora luce un Sol espléndido con una mar como una bandeja de plata, nadie diría que hace pocas horas el cielo nos despertaba con su orquesta de lluvias rayos y truenos en esta noche loca de verano.
Ya puedo volver a dormir y seguir soñando música, con o sin lluvias.

Texto y fotos

© EVA HUARTE 2015