miércoles, 27 de enero de 2016

De rosa y oro


Sólo quiero publicar estas fotos de este amanecer del miércoles 27 de enero de 2016 para dejarlas como página final de este blog y descansar un tiempo, quizá para siempre, hace días, semanas, meses, que lo estoy pensando, y por no decir lo que me duele hace tiempo, por no alterar más la situación social tan difícil, la confusión que llevamos, he preferido hablar del tiempo poniendo imágenes de la belleza que la naturaleza nos regala.


Así ha sido la bonita salida del Sol de hoy, primero desde mi ventana


y después desde la terraza donde se amplía el horizonte cielo y mar


y el Sol parecía un planeta reflejando su propia luz, rosa, oro, naranja...


gaviotas y palomas... como tantos amaneceres, como tantas fotografías que he publicado.


Quizá sea un largo adiós, quizá un pequeño adiós, ni yo lo sé. Sólo sé que no puedo seguir dando belleza y amor donde no encuentro belleza y amor. Sólo sé que no puedo seguir esforzándome por dar belleza y alegría cuando el Alma está tan dolorida... desde hace tanto tiempo... desde otro largo adiós... y uno más... más... Y no puedo más.


Quizá, por supervivencia, por locura o razón, arranque de mis entrañas lo que tanto me duele, lo que me está privando de vivir la vida al nivel que soy capaz de concebirla, al nivel de la dignidad, belleza y majestuosidad que me ofrece a simple vista, al nivel más puro, humilde y sublime que me muestra. Quizá arranque como un nuevo amanecer, quizá calle para siempre. Ni yo lo sé, ni quiero hacer una ceremonia del adiós como escribió Simone de Beauvoir. Sólo quiero dejar unas imágenes más, un amanecer más, un adiós de rosa y oro...
Y dar las gracias



© EVA HUARTE 2016 texto y fotos

lunes, 25 de enero de 2016

Horizonte irisado


Los lunes suelen ser días lunáticos como corresponde a su nombre, días raros, difíciles, y más cuando despierta nublado como hoy con esos rayos del Sol que parece luchar sin descanso por filtrarse entre las nubes. A mediodía he visto un fenómeno curioso en el horizonte sur, dos anchas franjas irisadas y esos rayos que indicaban Sol y lluvia en alta mar.


Es un enero movido, el cometa Catalina, la alineación de cinco planetas y ahora la primera Luna llena del año. A pesar del escepticismo de muchas personas el planeta Tierra está en el espacio y todo repercute, la Luna llena levanta las mareas, la nueva suele traer lluvias... Ahora coinciden muchas cosas y están pasando cosas, no sólo lo comprueban físicos y científicos a través de tecnologías sino que lo vemos a simple vista. Este arcoíris en dos franjas horizontales sobre el mar no lo había visto nunca, supongo que es por el mismo efecto que cualquier arcoíris, el Sol y la lluvia al mismo tiempo, en este caso en alta mar. ¿Cómo se llamará a este fenómeno meteorológico? Franjas irisadas, horizonte irisado... El efecto era bonito y deslumbrante. Una curiosidad más.



© EVA HUARTE 2016 texto y fotos

domingo, 24 de enero de 2016

Las menguas de enero y el cormorán


Hoy domingo 24 de enero de 2016 ha sido un día de plata, con nubes y nieblas que nos acompañan hace días y noches, mucha humedad y altas temperaturas para esta época que nos dejan a todos un poco apagados. La naturaleza descansa, sigue durmiendo su ciclo de invierno a pesar del ambiente cálido, la mar duerme también, se repliega en sí misma y parece que al dormir encoge, baja de nivel y se aleja de la orilla apareciendo de nuevo las rocas que hasta hace pocos días no se veían cubiertas por las aguas. Era una preciosa estampa, los rayos del Sol filtrándose entre nubes, el gran escalón de arena hasta el mar, las rocas a flote y de nuevo un cormorán contemplando el paisaje con veleros.


Son las menguas de enero, ses minves de gener, como dicen en Cadaqués y me enseñó un viejo pescador, el mar baja de nivel y se aleja de la orilla quedando como una balsa callada. Hoy estaba un poco rizada quizá por la Luna llena que ha empezado esta madrugada, pero era una bandeja de plata deslumbrante de diamantes y el precioso contraste de la roca y el cormorán, en este rincón donde tantas veces me baño con ellos sin inmutarse, como si perteneciera a su especie o no vieran mi presencia. He tenido la tentación de entrar en el mar pero he querido ser prudente por la humedad, y he ido caminando por la orilla pensando en el silencio y los encantos que tiene el mes de enero, cuando la mar duerme y despiertan los almendros.

Sí, una vez más prefiero hablar del tiempo y del paso de las estaciones, del mar, del Sol, las rocas y el cormorán, esas pequeñas cosas que nos hacen vivir y vibrar, pensando en qué pensará el cormorán, si sentirá lo mismo que siento yo mirando el mar. ¿Sabrá que son las menguas de enero? ¿Sabrá de los reflejos? ¿Sabrá de su esbelta y bella figura sobre la roca mirando el mar? Él no tiene el privilegio de contemplarse como lo contemplo yo, pero, por un momento, me habría gustado estar a su lado, en silencio, viendo lo que veía él, quizá algo más, quizá mucho más de lo que vemos los humanos. Y quizá no sabrá la belleza que me ha regalado, en este domingo callado de las menguas de enero.



© EVA HUARTE 2016 texto y fotos

viernes, 22 de enero de 2016

Fotos alineación planetas enero 2016


Ya sé que no son buenas fotos pero ha sido una sorpresa. He despertado a las seis de la mañana quizá porque hace un par de noches me duermo pensando en despertar antes del amanecer para ver si hay buen cielo y puedo ver y fotografiar la alineación de los cinco planetas que podemos disfrutar hasta principios de febrero. Al mirar el cielo he visto que estaba completamente nublado y he desayunado tranquilamente sin pensar más, pero mientras tomaba el café vuelvo a acercarme a la ventana para mirar el mar y descubro que el cielo está azul y se ven perfectamente los planetas alineados. Eran las 6'55h, salgo a la terraza y disparo rápido a lo que veo ante mis ojos. Abajo a la izquierda, subiendo por el horizonte, el brillante Venus, hacia la derecha Saturno, más arriba siguiendo hacia la derecha el rojizo Marte y más distanciado Júpiter, que ya no entra en esta fotografía.


Aquí sí tenemos a Júpiter, el más brillante después de Venus, junto a la antena, más hacia el Suroeste, entre esos tonos rojizos de la contaminación lumínica y las nubes que no terminaban de alejarse.


De nuevo, mirando hacia Sureste, Venus seguía elevándose sobre la capa de nubes en el horizonte mar, por donde en teoría tenía que aparecer ya el quinto planeta que nos falta, Mercurio, el más dormilón a la hora de aparecer. Eran las 7'02h.


La noche clarea rápidamente y parece que las nubes dejan ver sólo un instante el planeta Mercurio, sólo un instante, ni tiempo de enfocar para poder captarlo junto al brillante Venus, y abro el objetivo al máximo para poder captar la alineación de los planetas perfectamente visibles entre las estrellas de las constelaciones de Scorpio y Virgo, pero me faltan el primero y último, Júpiter y Mercurio.


Y vuelvo a enfocar más hacia la derecha, Suroeste, para captar al primero y más elevado, Júpiter, captando también el paso rápido de un avión dejando su larga estela de movimiento. Imposible captar todos los planetas juntos, necesitaría un gran angular. Pero al menos me he dado el placer de contemplar unos minutos la bonita alineación de planetas y estrellas y tomar las primeras fotos con rapidez. Eran las 7'15h. Así que no hace falta levantarse a las cinco de la madrugada como leo en algunas webs, ni guiarse por la Luna, en primer lugar porque siempre es cambiante, ahora está en creciente y antes del amanecer ya no se ve. El domingo ya será Luna llena y nos acompañará hasta el amanecer, pero justamente, por su resplandor, será más difícil distinguir estrellas y planetas, aunque la verdad es que puede ser bonito verlos y captarlos a todos juntos en su resplandor.


Más tarde las nubes han cubierto todo el cielo dejando algún claro por donde asomaban las estelas de los aviones en tonos rosados del Sol que se adivinaba tras las nubes en el horizonte mar, al tiempo que lloviznaba. En veinte minutos que he estado en la terraza mi abrigo de algodón ha quedado mojado de lluvia y humedad como si hubiera caído un chaparrón. El cielo ha quedado más oscuro que la noche y ahora, a las 10'30h, al fin, el Sol va ganando. Las fotos no son ninguna maravilla, seguro que con un buen procesado sacaríamos más partido, pero al menos ya tenemos las primeras fotografías hechas por sorpresa. El cielo siempre es una sorpresa. Y una alegría para empezar el día.


Y ha sido un buen día. Son las 20'27h y encuentro este regalito de mi amigo Alfredo Miguel en FB, ha puesto los nombres de los planetas y las estrellas correspondientes a las constelaciones en esta fotografía que he publicado. Buen guía. Aprender es divertido, y es en divertimento como más aprendemos. Estoy contenta. Gracias, Alfredo.


© EVA HUARTE 2016 texto y fotos



miércoles, 20 de enero de 2016

Osa Mayor y Cometa Catalina


Es cuando vives inesperadamente estos momentos que sientes más tarde estar en la catarsis de las emociones, en la purificación momentánea, en la liberación momentánea de recuerdos trágicos que alteran las emociones y los pensamientos. Primero el momento del silencio paralizante, sintiendo que el cielo está tan presente, tan vivo y es tan infinito que no te permite pensar ni sentir nada, eres como una extraña que de pronto descubre un universo abierto lleno de pequeñas luces donde entiendes que hay un infinito universo en cada punto de luz en la oscuridad. Y de pronto eres un ser mínimo que se está adentrando en todo ese universo. Y de pronto sientes la simple felicidad del estar, de haber sido privilegiada recibiendo el permiso de adentrarte en un pequeño e infinito rincón del universo, de la noche estrellada en la Tierra, de la noche oscura que oculta el mundo, pero revela un Universo, como dice un proverbio persa y me enseñó mi amiga Montse, siempre sabia... Entonces piensas en las personas que dan, que guían y alimentan ese instante eterno que es la vida, la amistad, la preciosa confianza, la nobleza de los seres de la Tierra, y se junta toda la belleza y entiendes que la majestuosa Osa Mayor camina por el firmamento durante todo el año sobre la capa de los pinos, las azoteas y los mares del Norte en invierno o en verano, siempre presente, haga frío o calor, a veces mirando hacia un lado y a veces hacia el otro lado. A veces en horizontal y a veces en vertical. Y ahora, en estas noches de invierno, se asoma verticalmente en el Noreste y al final de su cola, junto a su estrella Alkaid, te ofrece una sorpresa y un regalo; una diminuta forma de cometa con un tono de esperanza como una pequeña y frágil esmeralda mezclada con diamantes. Es el cometa que en la Tierra han bautizado con los números C/2013 US10, que corresponde al año y número de descubrimiento, y con el nombre Catalina, que suele corresponder a la persona que descubre el cometa. Y me gusta pensar que Santa Catalina fue patrona durante siglos de ciencias y filosofías.


Y ciencias y filosofías son necesarias y abarcan la observación de los cielos nocturnos, además de la emoción, la intuición, y ahora, lo que llamamos tecnologías. Aquí es cuando entra una mano amiga para editar las torpes fotografías que hice la pasada noche del 16 de enero 2016, con su conocimiento del cielo, su sensibilidad y dominio de las tecnologías nuestro ya conocido amigo meteorólogo y astrofotógrafo Joaquín Gómez Ábalos ha hecho un procesado astronómico para eliminar la contaminación y rescatar los puntos más débiles, como él mismo me indica, logrando, como podemos ver, una preciosa edición de las mismas fotografías que publiqué días atrás en esta página: http://ehuarte.blogspot.com.es/2016/01/el-cometa-catalina-y-serendipias.html

Y no hace falta decir más, mirando el logro de Joaquín editando las mismas fotografías he revivido ese momento de catarsis que viví contemplando el cielo aquella noche. Por esto quiero publicarlas, para transmitir no sólo la emoción sino ese milagro, para quienes no pueden contemplar el cielo como les gustaría, para quienes no pueden llegar a imaginar la emoción, el descubrimiento de tantos universos en tantos puntos pequeños. Para esto sirve y deben servir las ciencias, las tecnologías y las Artes, nosotros, los humanos, no somos más que torpes intérpretes o traductores de la belleza que la vida y el universo nos ofrece, y todos al fin privilegiados, por tener ese instante mágico de formar parte de ese precioso Universo, con ese romanticismo y seguridad que nos dio Carl Sagan, recordándonos que venimos de las estrellas, somos materia de estrellas.

© EVA HUARTE 2016 texto y fotos (editadas por Joaquín Gómez Ábalos)