lunes, 1 de septiembre de 2014

Ha nacido una estrella* Bienvenida Abril*

 

Sí, el viernes 29 de agosto, a primera hora de la mañana, supe a través de mi amigo Joaquín Gómez Ábalos, a quien muchos ya conocéis, meteorólogo de profesión, gran observador y aficionado fotógrafo de cielos estrellados, que estaba pasando un nuevo cometa, el C/2014 E2 (Jacques, que en griego significa luz) y sería visible con prismáticos y fotografiable pasando cerca de Cefeo, cerca de la bonita constelación Cassiopeia, fácilmente visible en el horizonte Norte del cielo nocturno durante todo el año en el Hemisferio Norte.



Y con los datos que me dio Joaquín, me dispuse a intentar fotografiar el cielo con Cassiopeia como referencia... Pero una vez más, lo hice casi todo mal y el trabajo ha sido de mi maestro poder ampliar al máximo para mostrar el punto donde efectivamente, pasaba el nuevo cometa, cada vez más débil en su luminosidad. (Si clicáis sobre la foto la veréis más grande)




Y ese mismo viernes 29 de agosto de 2014, a media tarde, llegaba a nuestro planeta Tierra una nueva y preciosa estrella, hija de mi hijo, mi nieta, y su madre eligió para ella el bonito nombre de Abril.

Mientras escribo estas líneas las lágrimas humedecen mis ojos, lágrimas de emoción, lágrimas de agradecimiento al cielo y a la Tierra, de agradecimiento y amor a mi hijo y a su mujer, que han hecho el milagro con la fuerza del amor, y la fidelidad de mi hijo estando en todo momento al lado de su mujer mientras llegaba su bonita estrellita Abril, nuestra nueva y preciosa estrella.


Me encantaría poner una fotografía para mostraros lo bonita que es la niña Abril, pero quiero reservar toda intimidad, y solo os diré que tiene unos preciosos ojos grandes rasgados y azules, una preciosa boca perfectamente dibujada, unas largas manos... Y una preciosa mirada como dos ventanas abiertas al Universo de donde viene, llena de mensajes celestes. Y estas fotografías con el cometa Jacques muestran el cielo nocturno de la primera noche que Abril vivió ya en nuestro planeta Tierra. Mirad a la más brillante de las estrellas, y será como si la contemplarais a ella.

Bienvenida a la Tierra, estrellita Abril* Que nunca te falte amor y protección, alegría salud y buena fortuna. Que tengas siempre con tu nombre la primavera en la mirada y en el corazón.
Y serás siempre amada y respetada. Y serás siempre feliz.

Un beso de tu abuela Eva, estrellita Abril* Gracias por hacerme feliz*




© EVA HUARTE

jueves, 21 de agosto de 2014

Vía Láctea, Andrómeda y estrellas en Formentera


Sigue siendo uno de los cielos nocturnos más bonitos que he conocido en mi vida, y a pesar de la actual contaminación lumínica. Las inmensas y largas noches estrelladas que vivimos en Formentera, en los años 70, son de las imágenes más bellas que han quedado grabadas para siempre en mi corazón y en mi memoria. En toda la isla solo había luz eléctrica en algún lugar público y en algunos apartamentos modernos, y la isla, en la oscuridad de la noche, parecía emerger como un antiguo y pequeño pesebre sobre el mar. En las noches sin Luna, la pequeña isla mostraba su contorno en el cielo, protegida por una inmensa capa de seda bordada con millones de estrellas, como diamantes de todos los colores intensidad y brillo. Estábamos horas durante la noche, en invierno o verano, intentando leer las constelaciones, que a veces confundíamos por tantas estrellas juntas y apretadas como una colmena de brillantes. Y la Vía Láctea aparecía como un arcoiris nocturno sobre la pequeña isla mirándose en el mar. Era, es, la Formentera mágica.

Vía Láctea entre Es Caló y Migjorn, Formentera 2013
He guardado estas fotografías de estrellas en Formentera como quien guarda un tesoro, mientras dudaba si publicarlas o no por su mala calidad, incluso por reservarlas como una intimidad. Esperaba el momento, su momento. Y hoy, jueves 21 de agosto de 2014, casi un año después de vivir esta preciosa experiencia el pasado septiembre de 2013, -año cruel- que decido publicar estas fotos por compartir la belleza de las estrellas en Formentera, una de las experiencias más bellas que viví el pasado año, haciéndome olvidar por unos momentos la tristeza, hacíéndome ver y sentir de nuevo el amor por la belleza de la vida, por las personas bellas, por el universo entero. Y decido publicarlas también por tanta falta de armonía que tenemos, y quizá también anime a personas aficionadas como yo a intentar fotografiar la Vía Láctea y el cielo nocturno estrellado. Aunque tuve un gran privilegio, un buen maestro, Joaquín Gómez Ábalos, que a pesar de su modestia y de que no le guste que lo llame maestro, lo es. Su manera tranquila de hablar y actuar explicando todo con sencillez y palabras precisas me hace entenderlo al momento, a pesar de ser una pésima alumna. Esta fue mi primera fotografía de la Vía Láctea, desenfocada, primer fallo, hay que enfocar a un punto iluminado y luego dirigir el objetivo hacia el punto que quieres fotografiar en la oscuridad. Fue la primera clase que me dio Joaquín.

Es Caló, Formentera 2013. La Osa Mayor y luz de Eivissa
Esta fue la siguiente fotografía que quise hacer porque estaba la Osa Mayor sobre el horizonte de las luces de Eivissa, y era el punto luminoso de referencia, para poder enfocar y fotografiar después la Vía Láctea en la oscuridad del cielo nocturno de Formentera bordado de estrellas.

Es Caló, Formentera, 2013. Joaquín Gómez y Eva Huarte fotografiando la Vía Láctea
La noche era bonita, no tan limpia como las anteriores, eran los últimos días de septiembre de 2013 y empezó a soplar un fuerte viento jugando con algunas nubes... Y fue una bonita aventura ir con Joaquín y Gerardo en busca de la oscuridad para fotografiar la Vía Láctea sobre el mar, como podéis comprobar en esta bonita fotografía que nos hizo Gerardo, fidedigno fotógrafo de Formentera, mientras Joaquín me daba clases indicándome el nombre de las estrellas como quien habla de sus amistades... Esta fue mi gran fortuna, estar bien acompañada por dos buenas amistades y grandes fotógrafos, aunque ellos se consideren solo aficionados. Mirad esta fotografía que nos hizo Gerardo, qué bonita y nítida...


Y mirad esta que hice en el mismo momento y lugar. La diferencia es notable... Me explicaba Joaquín que debido al viento, saldría lo que llaman ruido, y las estrellas no quedarían tan nítidas. Es cuando interviene el dominio de la técnica, el método RAW, que me enseñó a practicar por primera vez y queda claro que no domino. Pero las máquinas de hoy día hacen milagros, y es como un milagro poder captar una noche estrellada. Esta parte de la Vía Láctea es del lado Norte, con Casiopea y el precioso racimo de Pléyades que empezaba a subir por el horizonte de La Mola, el punto más alto de Formentera...

Vía Láctea, Andrómeda, Pléyades..

Y la gran sorpresa y buena fortuna: ¡Mírala, ahí está! ¡Has captado Andrómeda! ¡A la primera! Dijo un entusiasmado Joaquín. Y no hace falta decir la alegría que sentí y lo importante que me sentí, viendo además el entusiasmo y sorpresa de mi espontáneo maestro de estrellas.


Me emocioné, era de lo más bonito que había vivido en todo el año. Otro de los momentos mágicos en Formentera, sentí que acababa de descubrir el mejor diamante en aquel inmenso y precioso cofre nocturno, donde solo el silencio roto por el silbido del viento nos acompañaba, las barcas que dormían sobre las rocas y la emoción de los tres cazadores de estrellas. Mirad en la parte alta a la derecha de la fotografía cómo se distingue claramente por su forma espiral y brillo la gigante galaxia Andrómeda. Esto sí es una joya... Y sólo pude dar las gracias y reír. Los tres reíamos felices como niños de vuelta a casa tras la pequeña aventura, aunque Joaquín apenas pudo hacer fotos invirtiendo su tiempo y paciencia en darme clases... ¿Cómo no iba a estar feliz y agradecida? Mirad su blog, y veréis el nivel de aficionado que dice tener http://oddiseis.blogspot.com.es/2013/08/cuestion-de-tradicion.html

Mi fotografía, la misma que la anterior, trabajada por Joaquín intentando quitar el llamado ruido

Esta es la misma fotografía anterior, le di trabajo a Joaquín para que intentara quitar los tonos rojizos, el llamado ruido, no se pueden hacer milagros cuando la foto está mal tomada, pero algo es algo, por ser la primera vez que fotografiaba la Vía Láctea...

Quiero volver a intentarlo, cualquier noche, en un lugar apartado de la contaminación lumínica, harto difícil estando cerca de las ciudades. Es por esto también que Formentera sigue siendo tan especial, con esa preciosa intimidad que nos regala en sus noches bordadas de estrellas, lejos de los meses de verano cuando acuden miles de personas buscando la belleza en esta pequeña isla... De tan pequeña, de tan sencilla, sublime y mágica.

En Formentera se concentra un trozo de la belleza del planeta Tierra, un trozo del Universo entero... Un trozo de mi vida, y de la vida...
Siempre agradecida.



© EVA HUARTE

lunes, 11 de agosto de 2014

Fiesta de la Luna de agosto 2014



 Antes de que las máquinas estuvieran en manos de una mayoría, pocas personas contemplábamos noche tras noche la Luna en cada una de sus fases, tamaños brillos y movimientos. Ahora, desde hace unos años, casi todos la miran y fotografían, a ver quién hace la mejor foto, a ver quién la luce más bonita... Como un concurso de belleza.Y la Luna siempre es la misma, y siempre es distinta, siempre arrojando su influjo y magnetismo, sobre el mar o la montaña, entre las ramas de los árboles o entrando en casa por la ventana. Siempre nos hace mirarla, aunque sea para captarla con la máquina sólo como un punto de luz brillante. Andamos buscando su luz, por tanto que la necesitamos...


Estos atardeceres y noches he ido fotografiándola en distintas condiciones. El viernes pasado, tres días antes de su plenilunio de ayer domingo, me sorprendió desde el escritorio viéndola aparecer a través de los cristales de la ventana envuelta en un aura irisada y derramando su cabellera platino sobre el mar, mientras cruzaba su estela un transatlántico y los barcos del puerto encendían sus luces como preámbulo de su fiesta.


El sábado 9 de agosto volvió a sorprenderme desde la ventana,


esta vez entre franjas de finas nubes por donde parecía asomarse con cara de ser Ella la sorprendida, tímida,


quizá, al ver como tantos humanos la esperábamos mirando al cielo con nuestrás máquinas en la mano.


Y ayer domingo, 11 de agosto, sí la esperaba y fui a la playa a buscarla. Ninguna sorpresa especial, no más grande que tantas veces, no mucho más brillante que tantas veces... Pero era la Luna llena de agosto, y siempre es una fiesta. Ahora la Luna está en su perigeo, en el punto más cercano a la Tierra, no en su apogeo, como dicen algunas personas, que aunque parezca contradictorio por la palabra, es cuando está más alejada.


Después de verla elevarse sobre el mar, con tantas personas fotografiándola con sus pequeñas cámaras como la mía, o sus cámaras integradas a sus teléfonos móviles, le di la espalda como este niño que lanzaba sus redes en el caudaloso rio que es en invierno, casi convertido en lago en verano. Era el punto Noroeste, donde acababa de esconderse el Sol tras las montañas, dejando como recuerdo esa preciosa nube rosada que risueña y presumida se miraba en esas aguas ante la mirada infantil lanzando su pequeña red, como queriendo pescarla.


La noche era larga y los ánimos ascendían al ritmo de la Luna y su cabellera platino bañándose en el mar. Eran las fiestas de un pueblo vecino, y junto a la playa se cantaban habaneres, las canciones de los marineros añorados de la mar Mediterrània, se hacía el cremat, el ron calentado al fuego con limón, y la gente en la arena bebía, cantaba, bailaba, corría, reía, y hasta se bañaban en la cabellera de la Luna cuando la fiesta humana terminaba. Y Ella, esta brillante Luna llena de este agosto de 2014, sonreía sintiéndose de nuevo íntima, viendo a pequeñas figuras humanas riendo de felicidad entre las olas que la peinaban.


Parecía que estuviera a punto de amanecer el día, de tanto que brillaba ante un cielo azul zafiro, con pequeñas estrellas que no podían lucirse ante tanto resplendor Lunar. Era la reina de la fiesta. Y Ella lo supo.
Ella lo sabe casi todo, sabe de lo que brilla en nuestras miradas y almas, sabe de nuestras añoranzas, luces y sombras, tristezas y alegrías. Y Ella te hace cómplice de su fiesta, haciéndote sentir, aunque sea por unos momentos, su mejor amiga. Haciéndote sentir, por unos momentos, que sigue siendo tu mejor amiga. Haciéndote sentir, con ella, la reina de su fiesta, la fiesta de la Luna llena de agosto... Un año más, reinas, amigas...

Fotos y texto

© EVA HUARTE

viernes, 1 de agosto de 2014

Piedras y banderas sobre El Maresme y Barcelona mar...


Como pasa la vida pasan las horas las noches y los días... Hace pocos días caía una fuerte tormenta de piedras de hielo en mi pueblo. Volvía de comprar sardinas y para llegar a casa he de dar la vuelta forzosamente por el puerto. La luz era tan cautivadora que me detuve en la playa, con el viento empujándome cuando intenté salir de mi viejo coche, baldado como yo pero resistente...
El chiringuito de la playa estaba casi vacío, con todos los toldos bajados. Los arbustos que plantaron hace un par de años luchando por sobrevivir, como tantas personas que acuden a la playa y mar para desconectar de un mundo de presiones psicológicas que no aguantarían ni en la guerra de Troya. Todo se hace largo, pesado, intentando conseguir el punto, el momento, la hora de liberarnos de tantas estupideces y presiones.


El cielo en Noreste era una negra placa de acero, como las que utilizábamos en el colegio para moverlas en las escenas de tormenta cuando hacíamos comedia, como si fueran truenos. Comedias de Apocalipsis, de fin del mundo, de Cristo redentor, de injusticias por avaricias, de moros y cristianos, de judíos y romanos... Nos divertía, siendo niñas, extremadamente frágiles, extremadamente resistentes, hacer el papel de romano, de cruel, de avaro, de justo y redentor... O de virgen y mártir. Incluso de ángel...


Si la vida es comedia y apariencia, al menos, que sea divertida, sin burlarse de nadie, este es el secreto para ser feliz a pesar de las adversidades. Y me divertí en la playa caminando contra viento y marea. Las gaviotas volaban bajo graznando desesperadas... Blancas como la nieve en un fondo mediterráneo oscuro como un invierno cántrabo.Y al sur el cielo azul, nítido. Intentaba fotografiar el contraste de cielo celeste y acero, con ese mar esmeralda que siempre me hace pensar a África, con las olas tejiendo puntillas blancas como novias llegando a un altar donde se desposarían con esas horas, noches y días de la vida, envuelto todo en esa luz amenazante y esperanzadora. Los socorristas caminaban rápido de punta punta de la playa, avisando a las pocas personas que estaban estiradas al sol como si las vacaciones fueran obligación, por aprovechar esos días, horas.. Se avecina una tormenta eléctrica. Iban diciendo con su uniforme rojo y blanco. Y como una diáspora catalana, las pocas personas que estaban en la playa corrían por la orilla dirigiéndose al tren de Rodalies que también va a su bola u horario, o a sus coches modelos de aparente riqueza y reales deudas.

Las rayas blancas son bolas de granizo como naftalinas
Corrí también hacia mi casa fotografiando ya el paisaje desde mi ventana, más segura, más tranquila, con mi gatita Mini maullando desesperada con las orejas tirantes hacia atrás por el ensordecedor ruido de acero de truenos en el cielo. Y al fin, ese enorme acero negro descargó toda su violencia, las piedras de nieve caían como canicas tiradas por un niño enfadado desde su ventana, explotando en el suelo como pequeñas bombas fétidas, como bolas de naftalina...


Hice lo que pude con las fotografías, abrí la ventana del patio seguida por mi femenina gatita Mini asustadiza, y las bolas de naftalina cubrían el suelo golpeando mis cristales y entrando sin permiso hasta el suelo de mi piso. A mi edad, no quiero tormentas, solo me gusta observar las tormentas de mar, más estéticas y románticas. Cerré las ventanas viendo cómo descargaba tras los cristales, consolando a mi asustadiza gatita que no entendía nada.


Al terminar la tormenta, apareció un tímido Sol, iluminando las tímidas gotas de lluvia que aún caían como resaca. Subí a la terraza pensando que aparecería el arcoíris. Pero gran decepción, sólo vi la bandera del vecino que siempre me tapa el paisaje enrollada en su propio mástil... Al menos recuperé un poco la vista... Dos palomas al borde de la barandilla intentaban sacudirse las alas. La más fuerte miró hacia abajo tras ver el aspecto de su compañera, y decidió volar... Hacia abajo. Su compañera mojada y alicaída estaba indecisa... Pero sintiéndose sola decidió dar el salto y volar hacia abajo por no perder a su compañera...


Qué graciosa es a veces la vida con sus metáforas... Y no salió el arcoíris. Así que bajé a casa, encendí la tele para saber si decían algo de la gran tormenta eléctrica y de hielo sobre el Maresme y Barcelona mar, y solo vi, oí, que hablaban de las nuevas normas que va a imponer el nuevo rey Felipe VI, (creo que se llama así... Suena tan medievo...) que se autopresenta como rey constitucional, apartando a su familia natural como familia real. Hablaban de la insistencia del actual presidente de la Generalitat Artur Mas (también suena a mesa redonda, o cuadrada) en hacer la consulta el 9-N, queriendo apartar a su padre político Jordi Pujol, que por su edad, quizá, por la comedia de la vida, ahora está alicaído, y algunos intentan ver en él a un mártir cristiano... Decían también que el escándalo Pujol es el mayor escándalo financiero en toda la historia de la democracia... Qué bien, así, el escándalo RUMASA no fue nada, el escándalo Roldán no fue nada, ni los Albertos con las Koplowitz, ni fue escándalo el caso Javier de la Rosa ni el de Mario Conde, a quienes comparaban con el caso Rumasa. Por no hablar del reciente caso Bárcenas, Millet, o el de los miembros de la familia real sin corona.... La lista sería interminable, pero en este país se tapa un escándalo con otro, un agujero con otro... Hablaban y decían cosas tan raras que me hicieron recordar al primer tiempo de transición española, con el rey  J.C. I presentándose entonces como fiel a la política de su dictador, en esa coronación sin capa ni cetro ni corona, con uniforme salvador del golpe militar, y la fiesta nacional repartiéndose el dinero y propiedades del golpe económico... No sé por qué relaciono ésta época de ahora como una segunda parte de la anterior y extraña transición, una imitación...


Ya dicen que los grandes acontecimientos se repiten dos veces, la primera parte es trágica, como en la época griega de la democracia, y la segunda, cómica... Y estos son los tiempos que vivimos, confusos, desesperantes, con privilegios para los poderosos castigando al pueblo, que sufre y observa el gran espectáculo dejando pasar esas horas, esos días, esas noches... Dejando que se evapore la naftalina... Es tiempo de observar a las palomas mojadas en su pedestal, y es tiempo de investigar... ¿Dónde ha estado el tan cacareado periodismo de investigación durante todos estos años? ¿Lo sabían o no lo sabían? ¿Ahora mirarán hacia atrás sacando coladas mojadas..?


Ahora no sabemos qué barcos llegarán a buen puerto, pero creo que, al final, como siempre, ganará el mar. El mar nunca se pierde, y si te guías y dejas llevar por él, nunca te puedes perder. Lo demás, son piedras y banderas que no resisten sus propias tormentas.

Escribí este post el  pasado primer día de agosto, lo publiqué un par de horas y lo retiré al ver que el post anterior titulado, Carta de una periodista catalana a Jordi Pujol, seguía aumentando sus visitas, hasta 5.347 en este momento, a las 8'47h de este domingo 3 de agosto, situándose en el primer puesto de los posts más leídos en este blog, en solo 7 días desde su publicación...
Gracias a todos por vuestras lecturas.

Hoy es un precioso primer domingo de agosto, aunque amenacen más tormentas, contemplo el cielo y el mar como una patena... Voy a preguntar al mar cóm me puedo gobernar sin que me vuelvan a asustar...
Me he comprado una libreta nueva, quiero seguir escribiendo sobre estos días, estas horas...

¡Feliz domingo a todos!

 http://ehuarte.blogspot.com.es/2014/07/carta-de-una-periodista-catalana-jordi.html

Fotos y texto

© EVA HUARTE