jueves, 30 de octubre de 2014

Dos gaviotas en tu amanecer rosa

Octubre 2011, Eva Huarte Paco Elvira, en una de nuestras colinas preferidas

Amaneciste en este mundo el 30 de octubre de 1948, y si no te hubieras ido a volar con tus aves para ver la Tierra desde arriba, hoy cumplirías 66 años. Sí, lo sé, no te gustaba cumplir años, y recuerdo cuando cumpliste 64 cómo te pasaste la mano por la cara diciendo: Qué horror, demasiado viejo... Me reí diciéndote, ¿Demasiado viejo? ¡Estás en la segunda juventud! Como decía Dalí, ahora empieza el mejor momento, el mirar la vida desde lejos, desde tus experiencias, sabiendo un poco más de qué va el mundo. Es divertido.

Amanecer de hoy 30 de octubre 2014, como una bola de fuego convirtiéndose en brillante

Pero dejó de ser divertido, al cabo de cinco meses, el 30 de marzo, te fuiste volando como las gaviotas, como las aves que tanto te gustaban y tanto fotografiábamos. Necesitabas alas, como las aves, como los ángeles...


Sigues siendo mi primer pensamiento al despertar, y sigo dándote un beso como si siguieras a mi lado, como si nunca te hubieras ido, y nos sonreímos, y nos damos los buenos días. Y hoy he ido hacia nuestra ventana para ver qué me ofrecía el cielo, qué nos ofrecía, qué imagen podía regalarte de este amanecer en el día que amaneciste en este mundo, que dejaste sintiendo que no había nada que hacer, que era inútil intentar mejorarlo... El mundo no sé si ha cambiado, y poco me importa, pero sí sé que los amaneceres no han cambiado, siguen ahí con sus mil formas luces y colores. Y en este cielo te sigo viendo sonriente... Hoy  ha sido un amanecer especialmente limpio, rosado, como tantos amaneceres vividos y soñados. Lo curioso de hoy ha sido esta bonita gaviota que parecía dispuesta a adornar las fotos posando con distintas formas. Otra ha pasado volando, y la que estaba en tierra parecía llamarla y querer volar con ella, como si supiera que no podían hacer el mismo vuelo.


O como si supiera que no podía aterrizar, y volvía a quedarse sola esperando el momento de volar.


He subido a la terraza como hacíamos casi siempre para tener una mirada más abierta del cielo y el mar, de este precioso sol de hoy que se levantaba como una bola de fuego y a medida que subía veía su movimiento interno como un mar conviritiéndose en brillante. Pocas veces he visto un amanecer tan limpio creando un inmenso y precioso cuarzo rosa. Hasta el mundo me ha parecido limpio.

Y me invento mil metáforas, entre el sol, el mar y las gaviotas. Y en estos silencios de amaneceres seguimos viviendo juntos. Ahí estás, ahí te imagino, ahí estarás siempre sonriente, cambie o no cambie el mundo.

I t'estimo



© EVA HUARTE



miércoles, 22 de octubre de 2014

Luces de bohemia, luces de ciudad


Hace unos días fui a Barcelona ciudad para entregar papeles en las oficinas de la compañía eléctrica Endesa y formalizar contrato que nunca acaban de formalizar, necesitan más papeles, el ordenador está estropeado o el ordenador dice la verdad, lo que dice la pantalla vale más que lo que digan los papeles. En esa lucha estamos. Es tanta la desfachatez en los precios de los recibos, por encima de la media europea, que hace un año abrí una página en Facebook con el lema NO PAGAR LA LUZ, y hace unos días abrí otra página en Avaaz intentando recoger firmas para EXIGIR a los presidentes de Endesa y Gobierno central que bajen los precios adaptándolos al consumo real, y ELIMINAR  impuestos abusivos, de lujo, por una necesidad básica que "ellos" han convertido en lujo. Impuestos que sabemos van directos a los bolsillos de ex presidentes de gobierno y empresarios... Otro día tocaré el tema porque me pongo de mal humor, como puse al salir de las oficinas de Endesa.

Montserrat Ramoneda, de pie, atentiendo a dos de sus alumnas a media tarde.

Suerte que había quedado con mi amiga artista pintora Montserrat Ramoneda, que comparte su actividad como pintora organizando cursillos o workshops de dibujo y pintura en su antiguo taller, en la calle que sigue siendo la más bohemia del barrio que sigue siendo el más bohemio en Barcelona, la calle Petritxol en Barri Gòtic. Al entrar en su taller respiré de nuevo aquellos aires artísticos y bohemios de los años 70 y parte de los 80 en Barcelona, cuando la mayoría social aún no había acelerado su ritmo por la Candidatura Olímpica que se celebró en 1986, quedando Barcelona nominada para las Olimpiadas que se celebrarían en 1992, provocando, a partir del año de la candidatura, un aceleramiento histérico del ritmo de la ciudad. Fue por ese motivo que huí de mi ciudad a finales de los ochenta, huyendo de la locura por las medallas de oro olímpicas, intentando seguir mi ritmo y creatividad junto al mar, lejos de mi ciudad obsesionada con el Vellocino de oro.


Cursos TallerArt Petritxol: http://www.tallerartpetritxol.com/calendari/fullCalendari.html

Montserrat, mi amiga bohemia, siempre artista y sonriente, me recibe y me explica cuánto le cuesta conservar su taller en la calle Petritxol donde está desde hace más de treinta años, las facturas de la luz siguen aumentando a pesar de tener una magnífica luz natural mediterránea, esos cielos azules y ese sol que se filtra por todos los rincones de su estudio. Aunque llegada la tarde, por ser la calle Petritxol una típica calle estrecha del Barri Gòtic de Barcelona, ha de encender las luces eléctricas para que sus alumnos puedan pintar y hacer sus clases en perfectas condiciones.


Su taller estudio es todo detalle, como ella, todo sonríe, como ella, todo son reflejos que se miran, y todo está distribuido de manera que los alumnos puedan crear su propio mundo en su entorno inmediato, sin mezclarse unos con otros, un espacio libre y mágico entre cada caballete, cada lienzo, cada artista. Y el arte se respira por todos los rincones como si entrara directamente de las musas del cielo azul que enmarcan las ventanas de su estudio, y los alumnos devolvieran ese aire con su obras, sencillas o magníficas, cada artista tiene sus musas, y Montserrat las guía con sensibilidad respeto y cariño, creándose entre todos un ambiente libre y bohemio, un ambiente amistoso y familiar.

Luces y espejo en un escaparate del carrer Petritxol

El arte siempre une. Son esas Luces de Bohemia que escribió Valle-Inclán, reflejando su propia vida y final, la del artista y poeta que muere en la pobreza. Es un clásico que el bohemio, el artista, muere como ha vivido, buscando la luz, buscando la belleza, buscando la verdad. Y el Arte, como la belleza, es Verdad. Una máxima repetida por sabios y poetas desde la luz de la Luna, de una vela, de aceite o de gas, o desde esta carísima luz artificial de los tiempos de lujo que nos ha tocado vivir, o sobrevivir, que nos hacen pagar aunque no puedas. Esas son las excesivas luces de ciudad. Las luces de bohemia, siempre seguirán al mismo precio, siempre seguirán uniendo a la humanidad.

Texto y fotos

© EVA HUARTE

domingo, 19 de octubre de 2014

De la noche al día, paso a paso


Recuerdo el primer reportaje que publiqué en un diario vespertino barcelonés en 1981 lo titulé así; De la noche al día, para poder entrar en plantilla tenía que trabajar a esas horas, las que no quería ningún periodista. Casi siempre empezaba hablando de la Luna, y tanto lectores como compañeros de trabajo ya me llamaban la chica de la Luna, y recibía cartas de lectores, hombres y mujeres, diciendo cuánto les gustaba leer mi reportaje cuando llegaban a casa cansados del trabajo, que era un bálsamo, que se enteraban de la fase de la Luna, y que se empapaban de poesía y les estimulaba a mirar el cielo nocturno, lamentando que casi nadie lo miraba, deslumbrados cada vez más por rórtulos luminosos de la ciudad y la franja de polución cada vez más espesa.


Esta madrugada al despertar lo he recordado, aún era de noche, la Luna menguante brillaba junto al triángulo de invierno, Orión a la derecha, Tauro... Quizá por eso despierto tan temprano cada día, para contemplar de nuevo el precioso cielo nocturno del equinocio de otoño, la noche que va aclarando su azul oscuro con las primeras luces solares que se adivinan en el horizonte. Esa hora silenciosa y mágica, cuando el Sol sale por el horizonte saludando a la Luna que parece esperarle.


Entonces empieza la fiesta de colores como un arcoíris horizontal, de Este a Sur, y ni mi vista ni mi cámara podemos abarcarlo todo, de tantos movimientos, tantas luces y colores cambiantes a cada instante, entre la noche y el día, de la noche al día.


La fiesta de hoy ha empezado a las 7'30h con las primeras fotografías de la Luna y las estrellas, y ha terminado con la espectacular salida del Sol y las barcas que nunca fallan, saliendo de puerto y llegando a su punto culminante en el horizonte al instante que el Sol se ha asomado sobre una franja de nubes, a las 8'12h. Parece que tengan un diálogo, van cronometrados, son matemáticos. Y los contemplo sorprendida y sonriendo sintiendo que formo parte del movimiento.


Ahí estoy para observarlos, captarlos, y luego explicarlo, como he hecho siempre. Como hacía cuando era niña y mis amigas niñas, y los mayores, ya me llamaban la niña de la Luna. Quería compartir lo que había visto, lo que había sentido, pensando en cómo eran capaces de quedarse en la cama y perderse esa hora mágica... Cuando dicen que los buenos espíritus trabajan más, y tienen más influencia sobre la humanidad...


Quizá prefiero vivir esta influencia en vivo y en directo, sintiendo el movimiento del Universo entero, cuando Luna Sol y estrellas actúan como un filtro mágico de aquello que no vemos y presentimos, de aquello que nos hace sentir, día a día, noche tras noche, de la noche al día, la hora del milagro, la hora del despertar de la vida.

Luego el Sol lo deslumbra todo, la humanidad despierta y empieza con sus movimientos, torpes o acertados, y pensamos que todo ha sido un sueño, solo un sueño. Y vivo el día esperando de nuevo ese momento, ese filtro mágico, esa hora mágica, de la noche al día.

Texto y fotos

© EVA HUARTE

martes, 14 de octubre de 2014

Amanecer martes 14-10-14


Números redondos, 14-10-14.
Hoy he despertado un poco más tarde, poc antes de las 7h., clareaba la noche, ni una estrella en el cielo cubierto por un espeso manto grisáceo. Despierta un martes dormido, un martes de otoño. Mientras tomo el primer café escribiendo mi diario a pluma tinta papel veo una franja roja asomarse entre los cristales de mi ventana. Y ahí estaba el nuevo día anunciado por una larga lengua de fuego.


Algunas barcas salían un poco más tarde también, adormecidas quizá como el día, quizá como yo, hasta el ruido de sus motores me parecía más silencioso.


Y en el horizonte el transatlántico. Poco me apetecería hoy estar a bordo. El día solo invita a quedarse en casa viajando a través de un buen libro. Mirando de vez en cuando el mar intentando leer sus diálogos, imaginando a los hombres de la mar de mal humor, por este día de Marte inhóspito.


Mientras el Sol luchaba intentando asomarse por algún ricón entre las nubes, abriéndose paso para tener su momento de gloria, su momento de protagonismo.


El sol también tiene su orgullo, su necesidad de sentirse admirado y querido.


Y al fin lo consigue, guerrero como Marte besa a la mar como a su amada, cuando creen que nadie les ve, hasta que oye el ruido de mi cámara y descubre mi objetivo...


Entonces es Él quien me sorprende y me dispara su potente luz, como un flash entre la oscuridad...
Y entonces sí he sonreído a nuestro juego de niños, a nuestro juego infantil y a nuestra complicidad, sin dejarse fotografiar, deslumbrándome de pronto como en un mal dibujo de explosión nuclear. Marte es guerrero, no lo puede evitar, y la mar hace de Venus para calmar su sed y su fuego, permitiéndole, solo un momento, su encendido y ansiado protagonismo.

Y el manto espeso de nubes grises de nuevo lo ha ocultado. Es mejor que Marte duerma, que duerma el guerrero, solo se le permite un momento de orgullo, un momento de guerra, no por sistema. Así intentaremos tener un día tranquilo, un día redondo, con buenos números, 14-10-14, hoy es el único número premiado. Y como dice el refranero español: A buen entendedor con pocas palabras basta.
¡Feliz martes! 

Texto y fotos


© EVA HUARTE



lunes, 13 de octubre de 2014

Despertar con estrellas

Cielo Norte, arriba a la izquierda el racimo de Pléyades deslumbradas por la Luna

A veces no sabes porqué te despiertas de pronto con la sensación de haber dormido y descansado muy bien, y haber soñado algo bueno aunque no lo recuerdes. Así he despertado hoy, de nuevo, a las 5'47 de la madrugada. La primera pregunta, antes de mirar el reloj, siempre es la misma: ¿Qué cielo habrá hoy? A ver con qué me sorprende...

Luna llena menguando sobre Orión, y a sus pies, la estrella Sirius

Y la sorpresa ha sido ver la noche con alguna nube blanquecina iluminada por la Luna llena que va menguando, sobre la constelación de Orión, que sabemos que nos acompañará todas las noches de otoño e invierno. Y a sus pies, la brillante estrella Sirius. (Lástima las tonalidades rojas que quedan en las fotos, por la contaminación lumínica artificial).

De izquierda a derecha, Júpiter, Procyon y Sirio

Lo distinto, hoy, ha sido ver este triángulo, tres grandes estrellas y/o planetas: A los pies de Orión creo reconocer a Sirius, (a la derecha de la foto) y más a nuestra izquierda, hacia el Este, ya no lo sé, ¿quizá el planeta Júpiter..? ¿Quién más? ¿Alguien nos lo dirá?

Arriba Géminis, Betelgeuse (de Orión) y abajo de nuevo Júpiter, Procyon.

Espero respuesta de una persona entendida en estrellas, esas personas a las que admiro por saber leer el cielo, algo que a pesar de mis años aún no he aprendido... ¿Aprenderé a leer el cielo algún día? A veces pienso que me gustaría vivir mil años para saber leer cada estrella y planeta, cada movimiento del cielo nocturno... Y a veces pienso que mi lectura es igual de válida, abierta, primaria, sintiendo, presintiendo, intuyendo, imaginando... Así supongo que empezaron los seres humanos, hombres y mujeres, a poner nombres en el cielo. Y es cuando siento la vida como una aventura magnífica.

Las barcas salen de puerto hacia la mar

Cuando he subido a la terraza con el trípode dispuesta a fotografiar la maravilla ya estaba nublado, y las nubes iban aumentando. Las barcas de pesca anunciaban con sus motores la salida hacia alta mar, seguidas una de otra con sus luces, como un ejército de estrellas que imitaran o relevaran las que brillaban en el firmamento...

Se sitúan en el horizonte como un relevo de las estrellas

Adoptando cada una su posición en el horizonte, donde se han reflejado algunas luces de relámpagos a lo lejos. Imaginando otra tormenta en alta mar, un poco más allá.

En alguna fotografía he paseado delante de la cámara, solo por sentir que soy humana, que formo parte de este universo tan familiar y desconocido, tan generoso, tan bello... Y como siempre, he sonreído dando las gracias al cielo, a las estrellas, al mar, al horizonte, y a esos hombres que lo iluminan con sus barcas, moviendo máquinas, buscando alimento para todos al fondo del mar...
Imaginando que en algún momento levantan la mirada al cielo, dando también las gracias.

Texto y fotos

© EVA HUARTE

 Nota de última hora: De nuevo ha sido nuestro buen amigo y meteorólogo Joaquín Gómez Ávalos (y gran fotógrafo) quien me ha indicado que se trata de Júpiter, el brillante planeta a la izquierda, Procyon en el centro, y Sirio a la derecha. Algo he acertado. Y he aprendido también que sobre ellos está la constelación de Géminis. ¡Muchísimas gracias, Joaquín!
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